7 recomendaciones para reprender a los hijos

23 julio, 2018
Una de las tareas más difíciles de ser padres es reprender. Muchos abogan por el castigo y otros lo detractan. La reflexión y una buena comunicación son estrategias mucho más eficaces para orientar a nuestros hijos.

Todo aquel que inicia la etapa de la maternidad y la paternidad, se ha preguntado más de una vez, cuál es la mejor manera de reprender a los hijos ante una conducta inapropiada. Por supuesto, no hay fórmulas mágicas.

Cuando la llegada de un hijo deja de derretirnos a cada paso y comienza a generar problemas por las conductas inapropiadas a voluntad del niño, se ponen en juego todas nuestras convicciones como padres.

Cómo reprender a los hijos es una decisión que los padres van construyendo en la medida en que valoran o rechazan la forma en que fueron criados, sus creencias religiosas, sus costumbres, su cultura y hasta las leyes vigentes del país donde viven.

¿Por qué un niño se porta mal?

Cuando un niño tiene un comportamiento que consideramos inadecuado es bueno que como padres nos pongamos en su lugar y analicemos cuáles son las posibles razones que pudieron llevarlo a tener ese tipo de conducta.

Un bebé llora porque tiene una necesidad no cubierta: esta mojado, tiene hambre. Un niño tiene una rabieta o un adolescente es rebelde, seguramente, porque también tiene necesidades no cubiertas. Solo que en vez de un pañal mojado, lo que le puede faltar es afecto, comprensión o la atención de sus padres.

Con los bebés, los padres actúan de inmediato y atienden la necesidad. Con niños y adolescentes, se suele sofocar la conducta, pero pocas veces es fijada la causa que la origina y se busca una solución.

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¿Es útil el castigo?

Alternativas del castigo.

Aplicar un castigo para reprender a los hijos es un tema complejo. El castigo ha sido utilizado desde siempre y hoy en día se sigue usando. Este tipo de método es acogido por algunos y rechazado por otros.

Sin duda, el castigo genera una respuesta inmediata en la conducta del niño. Pero no siempre hay un proceso educativo-reflexivo en torno a esa conducta, sino que por miedo a quien castiga el niño evita ser castigado y no necesariamente modifica su comportamiento.

Para algunos padres es admisible el castigo físico, lo que es incluso más controversial. Recurrir a la violencia no solo es ilegal en muchos países, sino que además daña al niño física y emocionalmente; lesiona su autoestima y su confianza; lo humilla y le enseña que es válido agredir al más débil.

Cómo reprender a los hijos

1. Establece reglas claras

Si las normas del hogar cambian con frecuencia, es difícil que el niño pueda seguirlas. Entonces, es necesario que el niño conozca los límites establecidos y que estos perduren en el tiempo. Para ello, también es necesario que la madre y el padre se pongan de acuerdo con las medidas que serán tomadas cuando se presenten episodios de mal comportamiento.

Esto es especialmente importante para los padres separados. Pero, por favor, ¡Se moderado con el número de reglas!

2. Sé firme con amabilidad

Sé consecuente a la hora de exigir al niño que respete una norma, además la firmeza con la que exijas a tu hijo debe estar supeditada al cariño y al respeto que le profesas. Evita perder la calma mientras corriges un comportamiento. Tu buen ejemplo y un lenguaje positivo serán fundamentales en ese momento.

3. Los actos tienen consecuencias

Transgredir una norma tiene consecuencias y el niño tiene que saberlo. Lo que se hizo mal, debe volverlo a hacer de la forma correcta. El pequeño tiene que pedir perdón a quien lastime, tiene que resarcir el daño en la medida de sus posibilidades y de su edad.

4. Los errores son oportunidades para aprender

El niño debe aprender que puede mejorar si analiza los errores que comete. Para ello, pregunta a tu hijo cómo evalúa su comportamiento, cómo se sintió con esa conducta inadecuada o lastimando a otro y cuál hubiese sido la manera correcta de comportarse en ese momento.

5. Avisa y ofrece opciones

El niño debe saber que la hora de irse del parque o de tomar el baño se acerca, que llegado el momento tendrá que hacer lo que corresponde. También, es importante que el niño forme parte de la decisión, pues esto lo motiva a actuar en esa dirección (¿Te bañas después de jugar o después de hacer tus deberes?). Invitemos al niño a razonar y comprender lo que debe cumplir.

6. Sé oportuno y moderado

El llamado de atención tiene que llegar a tiempo, lo más recomendado es hacerlo en el momento en que se comete la falta y no cuando el niño ha olvidado la razón por la que es reprendido. Asimismo, se debe hacer uso de distintas formas de sancionar ya que si se usa reiteradamente un mismo correctivo, este pierde efectividad.

Por ejemplo, si envías al niño a su cuarto a reflexionar sobre algo que ocurrió, evita hacerlo en exceso pues puede perder significado para él.

7. Establece responsabilidades acordes con la edad

No es lo mismo pedir a un niño de 3 años que recoja sus juguetes que pedírselo a uno de 10. El primero está aprendiendo, pero para el segundo ya debe ser una tarea cotidiana. Crear hábitos y tener rutinas ayuda al niño a seguir mejor las normas, pues entiende y asume cuáles son sus responsabilidades.

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Aplaude el buen comportamiento

Hacer uso de palabras amorosas para destacar una buena conducta inspiran al niño a seguir ese camino; utilizar palabras duras para enfatizar una situación que seguramente es producto de algo que ya hizo sentir mal al niño, lo hará sentirse peor.

Si controlamos una situación tensa con palabras amorosas, daremos el mejor ejemplo para reforzar una conducta positiva.

Vínculos entre padres e hijos.

Lo que debe evitarse al reprender a los hijos

  • Las amenazas que no vas a cumplir.
  • Las sanciones a las que el niño no da importancia.
  • Las prohibiciones a actividades que le gustan y que lo vinculan con sus pares.
  • Sanciones inadecuadas para la edad y nivel de madurez del niño.

Lo que nunca se debe hacer al reprender a los hijos

  • Compararlo con otros niños, mucho menos con hermanos o primos.
  • Desatender sus necesidades básicas, como la comida.
  • Humillarlo intencionalmente, en público o en privado.
  • Ignorarlo o negarle amor.
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