Reconocer y evitar la manipulación emocional en la pareja

Valeria Sabater · 4 octubre, 2014
Muchos concebimos el amor como un intercambio de afecto y de voluntades, un equilibrio entre lo que se da y lo que se ofrece. Si somos nosotros quienes lo damos todo, nos sentiremos personas vacías, manipuladas y con una autoestima demasiado baja como para encontrar esa felicidad cotidiana.

Las emociones, son esas dimensiones que nos hacen humanos; maravillosas sensaciones que pueden ir de la más rebosante felicidad a la más desoladora tristeza. Y pocas veces somos más vulnerables que cuando nos enamoramos. Ahí donde es más habitual padecer lo que conocemos como manipulación emocional por parte de muchas de nuestras parejas.

1. ¿Cómo saber si estoy siendo manipulada emocionalmente?

Puede que te sorprenda, pero la manipulación emocional no es tan fácil de identificar. ¿Cómo puede ser? Básicamente porque estamos hablando de esa dimensión compleja e intensa que es el amor. Son muchas las personas que confunden por ejemplo “dominación” con amor: “mi pareja es celosa porque me quiere”… es sin duda una de las frases más comunes, y que más problemas suponen a largo plazo. Pero ahondemos un poco más en el tema.

1. Amar no es poseer

Hay muchas parejas que adoran hacerlo todo en común. Salidas, excursiones… es algo muy positivo y hasta necesario, pero ojo, siempre que no exista un “control”. Hay quien por ejemplo no ve bien que su pareja salga de casa sola, que disponga de sus propias amistades y más aún, que incluso tenga su propio trabajo y vida profesional.

Hemos de ir con cuidado. El amor no se demuestra controlando a la otra persona, ni aún menos prohibiendo. En estos casos es muy común escuchar frases como: “¿Vas a salir vestida de esa forma?”, “¿Para qué vas a salir con esa amiga tuya si me tienes a mi?”, “Si haces eso me estarás demostrando que no me quieres. Yo lo doy todo por ti y tú no lo aprecias”.

2. La necesidad de cuidar nuestra autoestima

La manipulación emocional atenta directamente sobre nuestra autoestima. En una relación de pareja lo damos todo por la otra persona, la amamos por encima de todas las cosas y lo haríamos todo por ese ser. Todo ello es algo sincero y bueno, pero también hemos de saber protegernos.

Si tu pareja valora antes sus propias necesidades que las tuyas y actúa con cierto egoísmo, día a día vas a sufrir sus efectos y te sentirás un poco peor. La mayoría de nosotros concebimos el amor como un intercambio de afecto y de voluntades, ahí donde existe un equilibrio entre lo que se da y lo que se ofrece. Si somos nosotros quienes lo damos todo, nos sentiremos personas vacías, manipuladas y con una autoestima demasiado baja como para encontrar esa felicidad cotidiana.

3. Cuando perdemos poco a poco nuestra identidad

Puede que antes de tener pareja, dispusieras de ese círculo social que te hacía feliz, de esas aficiones, de esos proyectos vitales que día a día ponían metas a tu horizonte. Pero a veces nos enamoramos de quien no debemos. Y es que el amor, en ocasiones es algo que no podemos dominar, ocurre sin más y caemos en un carrusel de intensas emociones. Aunque hay personas que no son lo suficiente maduras para mantener una relación saludable, y en lugar de hacernos felices y de ayudarnos a crecer en pareja, van mermando nuestra identidad.

Nos prohíben determinadas amistades. Priman antes sus propias aficiones que las tuyas, despreciando incluso lo que hacemos. Nos infravaloran, nos dicen que somos torpes, que no hacemos bien determinadas cosas… nos infantilizan y hacen que dejemos de ser quienes éramos antes: personas felices henchidas de sueños.

Cómo evitar la manipulación emocional

Mujer-triste

Para evitar la manipulación emocional debemos tener muy claros nuestros límites. Hasta donde somos capaces de llegar en una relación. ¿Y dónde está ese límite? En el momento en que nos demos cuenta que ya no somos felices. Es algo fácil de entender, pero son muchas las personas que a pesar de saber que son infelices, no dejan atrás la relación con su pareja. ¿Cómo puede ser? Básicamente por estas dimensiones:

  • Porque a pesar de no ser felices, siguen amando a sus parejas. Dar el paso es siempre algo complicado y doloroso.
  • Temen a la soledad, a quedarse solas.
  • Tienen miedo. Miedo a que sus parejas tomen de forma negativa el romper la relación.

Lo que debemos hacer es básicamente ser consecuentes y valientes. Preguntarnos si estamos dispuestas a pasar toda una vida con una persona que nos está quitando el aliento, que nos manipula en su propio interés y beneficio. Que no nos respeta. Puede que no nos atrevamos a dejar la relación, pero en el momento en que seamos conscientes de que una relación es tóxica, hemos de poner en una balanza costes y beneficios.

Busca apoyo. Ayúdate de tu familia y amigos para que te den esas fuerzas que a veces nos faltan. Dejar una relación nunca es fácil y siempre ocasiona sufrimiento para ambas partes. Pero recuerda: todos tenemos derecho a ser felices. Y tú siempre te mereces lo mejor. Mereces amanecer día a día con un horizonte tranquilo y lleno de ilusiones. Y te aseguramos que hay personas capaces de hacerte feliz y valorar todo lo que vales.