Recupera el erotismo de tu sensualidad femenina

La concepción que cada uno tenemos de la sexualidad está muy condicionada por la sociedad, pero debemos olvidarnos de prejuicios y empezar a mirar por nuestro propio bienestar

No es fácil mirar de manera franca a nuestra sexualidad. Por motivos culturales, normalmente no nos gusta reconocer que desde que nacimos estamos tan programados para respirar como para obtener placer sexual.

Así, tenemos que tener presente que la sexualidad femenina implica dar y recibir placer sexual, no solo reproducirnos. De hecho, tenemos un órgano cuya única función es generar placer: el clítoris.

Sin embargo, aunque esta es la parte más erógena de nuestro cuerpo (tiene más de 8 000 terminaciones nerviosas), nuestra capacidad para disfrutar no se limita a los genitales. Veamos más sobre esto…

“Cuando hablo de erotismo, lo hago como una afirmación de la fuerza vital de las mujeres, de esa poderosa energía creativa cuyo conocimiento y uso recuperamos ahora en nuestro lenguaje, nuestra historia, nuestra danza, nuestro amor, nuestro trabajo, nuestra vida”.

-Audre Lorde-

Nuestra herencia cultural

En nuestra cultura la sexualidad está íntimamente ligada con la imagen corporal y la autoestima. En este sentido, como se suele decir, los hombres y las mujeres nunca serán iguales hasta que una mujer sea calva y barrigona y se le siga considerando atractiva.

Silueta de mujer en colores

A las mujeres se nos educa para sentir que solo somos merecedoras de placer sexual si tenemos cierto aspecto, figura o peso. Esto, como es obvio, crea un sinfín de miedos e inseguridades que hacen mella en la vivencia de la sexualidad.

En esta misma dirección nos encontramos con el miedo al embarazo y la creencia cultural de que el coito es el centro del universo sexual. Si mezclamos todas estas cuestiones obtenemos un cóctel explosivo que impide, en muchas ocasiones, disfrutar de la intimidad y del placer tanto en pareja como en soledad.

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Cómo recuperar conscientemente el erotismo en nuestra vida

La mayor parte de nosotras hemos sido afectadas de un modo u otro por la concepción cultural que se tiene de la sexualidad. Sin embargo, continuar durante mucho tiempo observando la herida y culpabilizándonos no nos hace bien.

Así, para disfrutar de una relación sana con nuestra sexualidad, tenemos que comenzar por nosotras. Comprendiendo esta advertencia estamos en disposición de poner en marcha una vida sexual más satisfactoria.

Veamos a continuación algunas claves:

1. Decide de manera consciente ser sexual y sentirte sexy

Sentirse atractiva no tiene que ver con nuestra apariencia, sino con nuestro trabajo interior. Inventa tus propias afirmaciones del tipo “soy irresistible” y repítelas para ti misma, al menos ,dos veces al día.

Tal y como plantea Vera Bodansky, cuando una mujer sabe excitarse sintiéndose atractiva envía al mundo una señal que cambia lo que los demás perciben y que atrae. Ponte ropa interior bonita, lee novelas eróticas, date baños sensuales, fantasea más.

Esto puede ser complicado cuando tienes que atender a tus hijos o familiares, trabajas y tienes cientos de cosas en la cabeza. Sin embargo, como ocurre con todo lo bueno, tienes que decidir de manera consciente tener una buena vida sexual.

Cuerpo de mujer pintado

2. Centra más la atención en lo sensual

Si quieres que tu erotismo y tu sensualidad mejoren tienes que pasar tiempo pensando en ello. Aunque en nuestra cultura se usa la sexualidad para vender de todo, pocas personas piensan en ello como algo realmente prioritario.

Nos hemos vuelto mirones más que participantes. Por eso, cuanto más pensemos en el sexo, más lograremos excitarnos. Acaricia tu piel, experimenta con más o menos presión, examina tu cuerpo con un espejo, acaricia tus genitales y aprende qué es lo que más placentero te resulta.

3. Ponte en forma y siéntete sana

Hacer ejercicio aeróbico 3 veces a la semana durante al menos 20 minutos hará que nos sintamos mejor con nosotras mismas y que nuestro estado de forma sexual mejore.

Es decir, con el deporte lograremos una buena irrigación sanguínea en la pelvis y en todas nuestras zonas erógenas. No te olvides de realizar ejercicios de Kegel con regularidad.

4. Conócete

El cuadrante superior izquierdo del clítoris, los labios y los pezones son las zonas más erógenas por excelencia. Explora y experimenta con tu cuerpo: piensa que no podrás llevar a nadie a un lugar en el que ni siquiera tú has estado.

De esta forma, tú te responsabilizas de tu propio placer. Busca las fantasías que más te excitan, pues cuando usas la imaginación para excitarte, tu cuerpo y tu mente reaccionan al unísono. Siéntete orgullosa del placer que te ofrece tu cuerpo.

Llama con forma de corazón

5. Aumenta de manera consciente tu capacidad para el placer

Los seres humanos tenemos más capacidad de sentir y dar placer de la que se nos ha hecho creer. Tanto las mujeres como los hombres podemos reprogramar nuestro sistema nervioso para conseguir intensificar y prolongar el placer orgásmico.

El dominio de esta técnica requiere dedicación, compromiso y tiempo, pero todo compensa por los beneficios que reporta un mayor goce sexual a nivel emocional y físico. Pon en un buscador de internet “Guía ilustrada del orgasmo extendido y masivo”  y explora.

6. Ayuda a tu pareja a ser buen amante

Sea o no sea de tu interés el orgasmo prolongado, piensa que nadie nace sabiendo ser un buen amante. Así , deja tus resentimientos de lado y comienza un “programa educativo” que os permita explorar y conoceros.

Recuerda que el orgasmo no tiene por qué ser el objetivo último, sino que podéis hablar, besaros y haceros arrumacos para “enseñaros” lo que os gusta.

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7. Sé creativa

Probar cosas nuevas nos hace salir de la rutina y trabajar nuestra inventiva. Si logras expandir la idea que tienes de ti misma, intensificarás tus sentidos. Hazte con literatura sensual o con música que te excite.

Busca, ensaya y explora qué es lo que te gusta y lo que sientes. Redescubre las opciones que tienen tu cuerpo y tu mente en el campo de la sexualidad y experiméntate. Verás como eres una caja llena de sorpresas…

Fuente: Cuerpo de mujer, sabiduría de mujer. De Christiane Northrup