¿Cómo debe ser la recuperación tras una rinoplastia?

Elena Vuelta · 2 junio, 2018
La rinoplastia es una de las operaciones estéticas más demandadas. Los motivos por los que se lleva a cabo pueden ser tanto estéticos como fisiológicos. Descubre cuales son las pautas y cuidados que deben seguirse tras este tipo de intervención.

La recuperación tras una rinoplastia es lenta y laboriosa, lo que hace que el resultado definitivo de la operación tarde hasta un año en conseguirse.

La rinoplastia

La rinoplastia es una cirugía de reparación de la nariz que puede llevarse a cabo por distintos motivos, que van desde aspectos estéticos a problemas fisiológicos en la estructura nasal.

Algunas de los aspectos estéticos típicos que se pretenden corregir con una rinoplastia son el limado del caballete, para obtener un perfil más rectilíneo de la nariz, afinar la punta de la misma, acortar su longitud o corregir desviaciones de la totalidad de la nariz.

En cuanto a los problemas funcionales que pueden requerir una rinoplastia encontramos la existencia de malformaciones congénitas como el paladar hendido o el labio leporino, u otras adquiridas debido a un traumatismo.

En ocasiones, pueden existir problemas de desviación de tabique que pueden acarrear problemas respiratorios en la persona afectada. Sin embargo, cabe resaltar que en estos casos la operación que se llevaría a cabo no sería una rinoplastia sino una septoplastia.

Rinoplastia

Tipos de rinoplastia

En la realización de una rinoplastia, existen dos tipos principales de intervenciones quirúrgicas, diferenciadas en función de la invasividad del proceso.

Rinoplastias cerradas

Este tipo de intervención es la más utilizada, en aquellos casos que así lo permitan, siendo su gran ventaja su escasa invasividad. Mediante esta técnica se accede a los huesos y cartílagos de la nariz a través de las fosas nasales, a través de pequeñas incisiones. Tras la operación, las incisiones se suelen suturar con puntos reabsorbibles y no quedan cicatrices visibles.

Rinoplastias abiertas

En los casos más complicados, que requieran una gran reestructuración de la estructura ósea nasal, se opta por este tipo de rinoplastias. En ellas, se realiza una incisión en la parte basal (columnela) se realiza un abordaje exterior en el que se exponen los huesos de la nariz. Tras la operación, queda una pequeña cicatriz en la parte basal de la misma.

Tipos de rinoplastia

Recuperación tras una rinoplastia

Durante las primeras 24 horas tras una rinoplastia, el paciente debe permanecer en absoluto reposo, en una cama con la cabeza elevada. Durante estas primeras horas, la persona suele sentir fuertes dolores en la nariz y en la cabeza y una sensación de hinchazón general en la cara. Para evitar estos dolores, se recetarán fármacos analgésicos y antiinflamatorios.

Así mismo, durante los primeros días del postoperatorio, la nariz permanecerá muy inflamada y amoratada, llegando dichos hematomas incluso a la zona de los ojos. Estos efectos se pueden paliar mediante la aplicación de compresas frías. Otro efecto secundario muy común es la presencia de sangrados y una sensación de taponamiento nasal persistente.

Alguna de las instrucciones postoperatorias que se les dará a los pacientes es evitar tanto sonarse la nariz durante estos primeros días como inclinar la cabeza por debajo de la altura del corazón. Los moratones y la mayor parte de la inflamación desaparecerán durante las 2 o 3 primeras semanas. Los tapones nasales, en caso de ser requeridos, se retirarán tras pocos días. Los apósitos, férulas y suturas se retirarán, como mucho, tras tres semanas.

Cuidados tras una rinoplastia

Algunos cuidados o precauciones aconsejados por el cirujano son:

  • Mantener, sobre todo durante los primeros días, reposo y evitar al máximo cualquier esfuerzo físico.
  • Tomar ciertos medicamentos para el dolor y la inflamación.
  • Evitar alimentos que requieran masticarse mucho.
  • Evitar las bebidas alcohólicas.
  • Dormir boca arriba, evitando poner la nariz de lado o presionando sobre la almohada.
  • Evitar gesticulaciones o movimientos faciales excesivos.
  • Lavarse la zona de la nariz con cuidado y con agua tibia.
  • No tomar el sol durante los primeros meses tras la operación.
  • En caso de utilizar gafas, hacerlo con mucho cuidado. Pudiendo ser necesario durante los primeros días, pegarse las gafas a la frente para evitar apoyarlas en la nariz.

Por último, a la hora de facilitar el proceso de recuperación, es importante disponer de un especialista cualificado que pueda llevar a cabo un seguimiento rutinario y le aconseje ciertas pautas.

El correcto seguimiento de estas instrucciones y de los consejos del cirujano, serán determinantes a la hora de conseguir una rápida recuperación. Si todo cursa con normalidad y no existen otro tipo de complicaciones, el paciente podrá volver a su trabajo y rutina normal en cuestión de una o dos semanas.