¿Cómo reducir el consumo de azúcar?

6 noviembre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el nutricionista Saúl Sánchez Arias
La ciencia ha comprobado que el consumo excesivo de azúcar es un factor de riesgo importante de enfermedades crónicas no transmisibles. Por eso, es conveniente conocer las estrategias para reducir su consumo.

El consumo de azúcar supone uno de los grandes riesgos para el desarrollo de enfermedades complejas. Está evidenciado que representa un riesgo para la salud consumirlo por encima de lo recomendado. Sin embargo, pese a su potencial peligro, es uno de los ingredientes más utilizados por la industria para la elaboración de productos alimentarios.

Esto convierte al azúcar en un alimento excesivamente presente en la dieta habitual, cuyo consumo debería de reducirse al máximo. Una disminución de la ingesta de azúcar reduciría la resistencia a la insulina y las probabilidades de padecer diabetes, obesidad y cáncer. Para ello puede ser buena idea utilizar las estrategias que se presentan a continuación.

Cambiar los procesados por productos frescos

La gran mayoría de los productos procesados llevan azúcar en su composición. Bien sea azúcar simple, de caña, de coco, miel, etcétera, todos estos ingredientes suponen un gran estrés pancreático y un perjuicio para el organismo.

De este modo, el simple hecho de cambiar los alimentos procesados por productos frescos contribuye de forma significativa a reducir la ingesta de azúcar diaria. Además, los productos frescos suelen aportar proteínas, vitaminas y antioxidantes esenciales para el correcto funcionamiento del organismo.

De todos formas, no todos los productos procesados son nocivos. Existen algunas excepciones como pueden ser, por ejemplo, las legumbres de bote. Aquellos procesados cuyo tratamiento sirve fundamentalmente para mejorar la conservación del producto suelen suponer una buena opción para incluir en la dieta diaria.

Mujer cortando alimentos frescos
Cambiar los alimentos procesados por productos frescos es una de las estrategias más efectivas para reducir el consumo de azúcar.

No dejarse engañar por las etiquetas

En muchas ocasiones la industria utiliza eufemismos de la palabra «azúcar» para vender un producto como más saludable cuando no lo es. El azúcar como tal puede ser llamado por distintos nombres, todos ellos con el mismo significado.

De este modo, el azúcar de caña, de coco, la miel, la panela, entre otros, son variantes del azúcar que suponen el mismo estrés pancreático y los mismos riesgos para la salud que el azúcar blanco como tal.

Por este motivo, es fundamental no dejarse engañar por los etiquetados y estudiar con lupa las listas de ingredientes, antes de decidirse a comprar un producto en sustitución de otro por parecer más saludable.

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Comer menos para bajar el consumo de azúcar

Comer menos reduce las probabilidades de que la ingesta diaria de azúcar sea excesiva. Puede parecer una obviedad, pero demasiada gente come por encima de sus requerimientos diarios.

Para llegar a este objetivo, se pueden utilizar muchas estrategias: desde los ayunos intermitentes, pasando por pesar la comida o, simplemente, siendo cuidadoso con las cantidades y dejando de comer cuando cesa el apetito.

Desligarse emocionalmente de los alimentos, y no dejarse llevar por su calidad organoléptica, supone un punto a favor a la hora de medir lo que comemos y eliminar excesos.

Además, esta situación contribuirá a hacernos elegir alimentos sanos y necesarios, en lugar de alimentos ricos que habitualmente están repletos de azúcar y excipientes poco recomendables para la salud.

Reducir el consumo de azúcar comiendo menos
Aunque parece obvio, limitar la ingesta de alimentos diaria contribuye a minimizar el consumo total de azúcar. Esto, entre otras cosas, aporta beneficios a la salud y el peso.

Aprender cuando puede ser interesante el consumo de azúcar

El azúcar al fin y al cabo es un nutriente. Su función es fundamentalmente energética y, por lo tanto, a la hora de consumirlo es un factor que hay que tener en cuenta. Puede ser interesante realizar una ingesta de azúcar en los momentos previos a la práctica deportiva o, incluso, una vez empezada esta.

Gracias a esta estrategia nutricional, puede verse mejorado el rendimiento deportivo y prevenirse la aparición de la fatiga. Por ello, a la hora de consumir procesados o sustancias azucaradas, siempre es mejor hacerlo en los momentos circundantes a la práctica deportiva, que en un día en el que la actividad será de tipo sedentario.

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Conclusión

El consumo de azúcar es una de las grandes lacras de la salud. Fuera del ámbito deportivo, donde la ingesta de azúcar se puede tornar como necesaria, la ingesta diaria de este nutriente suele ser desmesurada. Este fenómeno trae consecuencias nefastas para la salud y es necesario tomar medidas.

Para ello, es buena idea reducir el consumo de productos procesados y aumentar el de productos frescos. Asimismo, conviene leer las etiquetas de los productos para evitar posibles engaños a la hora de tomar elecciones. De todos modos, la mejor solución para este problema es la concienciación y la educación alimentaria desde las primeras etapas de la vida.

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