Reírse es cosa seria

Raquel Aldana 28 mayo, 2015
Descubre por qué reírse es una de las cosas más fundamentales en la vida de toda persona

“La vida es demasiado importante como para tomársela en serio”
Oscar Wilde

A la risa la llaman el alimento de la esperanza. Por algo será. Porque la risa y el chiste buscan reconciliar el mundo y acortar distancias, recordándonos que nos une el mismo anhelo: la alegría, el bienestar y la felicidad.

En realidad, se resumen en una idea muy sencilla: nuestra vida gira en torno a nuestro placer. Porque, si nos planteamos para qué hacemos cada cosa en nuestro día a día, como última consecuencia siempre estará eso que llamamos “sentirnos bien”.

Para Freud, los chistes y las risas son válvulas psicológicas de seguridad, una manera más de manejar lo que nos causa angustia y nos reprime. No podemos contrastar muchas de las ideas de esta gran figura, pero lo cierto es que gran parte de los chistes más valorados responden a escenas de matrimonio, de potencia sexual y de muerte.

La risa no es solo de alegría

“Estoy intentando hacer amigos fuera de Facebook. Salgo a la calle y voy dando voces diciendo a la gente lo que he comido, cómo me siento, lo que estoy haciendo y lo que haré más tarde. Escucho conversaciones y grito “me gusta”. De momento ya tengo tres personas que me siguen: dos policías y un psiquiatra”

Nos hacen reír las gracias con las que nos identificamos o reconocemos a nuestra sociedad. Quizás es una manera de proyectar nuestras inquietudes, comprender y hacernos conscientes de la manera en la que nos relacionamos con el mundo.

De todas formas, hay infinitas razones que nos llevan a reír. Si lo hacemos no es solo de alegría, sino que también utilizamos la risa para aliviar tensión, por ejemplo.

risa

Digamos que es una estrategia más que nos ahorra esfuerzo y ayuda a que descarguemos la tensión emocional que vamos acumulando.

Al reírnos jugamos con dobles sentidos, con historias cotidianas, con prejuicios. Esto nos ayuda a descifrar emociones y realidades, haciendo que todo tenga más sentido para nosotros.

La teoría de la superioridad

Los argentinos hacen chistes sobre los mexicanos, los franceses hacen chistes sobre los belgas, los ingleses sobre los irlandeses y así desde tiempos inmemoriales. Y estas son las bromas que más triunfan. ¿Por qué?

Esta cuestión es tan simple como que intentamos sentirnos superiores a toda costa. Obviamente no da igual de qué hagamos chanza o chiste, pero sí que caemos en los prejuicios y la generalización con bastante frecuencia.

Como sociedad, generamos un blanco y buscamos la chanza. Sin embargo, no todo es de color de rosa. Hay estudios que han demostrado que los chistes no siempre son buenos, pues pueden mermar la autoconfianza y la actitud de un colectivo que responde al tópico.

Por ejemplo, cuando se examinó la inteligencia de las mujeres rubias, se percataron de que, si previamente habían leído chistes que cuestionaban su aptitud, entonces puntuaban por debajo de lo que les correspondía.

Podemos morir de risa

Hay, al menos, un caso documentado de una personal que murió por fallos cardiorrespiratorios provocados por un ataque de risa. Por lo que sí, la risa es buena, pero con moderación.

Obviamente, también hay que poner especial cuidado en que la risa no se convierta en burla ni en ataques gratuitos que dañen nuestro bienestar emocional.

gatito

¿Qué pasa en nuestro cerebro cuando reímos?

Un borracho es detenido a las cuatro de la mañana por un policía que le increpa:
– ¿Adónde va usted?
El borracho, completamente ebrio, le responde:
– Me dirijo a una conferencia acerca del abuso del alcohol y sus efectos letales en el organismo, el mal ejemplo para los hijos y las consecuencias funestas para la familia, el problema que causa en la economía familiar y la irresponsabilidad absoluta…
El policía lo mira incrédulo y le responde mofándose del borracho:
– ¿En serio? ¿Y qué ilustre conferenciante va a impartir esa charla a estas horas?
– Mi mujer, cuando llegue a casa.

¿Te ha divertido el chiste? Si lo ha hecho, en tu cerebro se han activado tantas áreas cerebrales como cuando resuelves problemas matemáticos. Sin embargo, si no te ha divertido, solo se ha activado el área del aburrimiento.

Desde Cambridge (Reino Unido), el neurocientífico Tristan Bekinschtein, nos cuenta que, aunque no podamos reírnos por algún daño neurológico, nuestro cerebro se ríe.

Pero, ¿cómo nos damos cuenta de que alguien nos está contando un chiste? Lo cierto es que no se sabe a ciencia cierta y que, incluso, hay veces que nuestro cerebro peca de inocente o de pícaro.

Sin embargo, se sabe que, cuando alguien nos cuenta algo gracioso, se activan las mismas áreas que cuando tomamos una droga o comemos un suculento pastel de chocolate. Es el área tegmental ventral, centro neurológico del placer.

Van dos y se cae el del medio

Para irritación de todo tipo de representantes de la autoridad, los niños dedican una considerable energía a “hacer el payaso”. Ellos no quieren apreciar la gravedad de nuestras descomunales preocupaciones, mientras que nosotros olvidamos que, si nos hiciéramos un poco más como los niños, puede que nuestras preocupaciones no fueran tan descomunales”

(Conrad Hyers)

Tanto el humor como su hija, la risa, tienen múltiples beneficios en nuestra salud física y psicológica. Merecen, por tanto, un importante protagonismo dentro de la psicología positiva. En palabras de Martin Seligman: “La risa produce una de las sensaciones más placenteras de la experiencia humana y el sentido del humor es una de las principales fortalezas de nuestra especie”.

A veces, reírse es lo más serio que podemos hacer. La vida hay que tomársela con humor

Un sentido del humor positivo, en su máxima expresión, permite que afrontemos nuestros problemas y desajustes vitales, poniendo nuestra vida en perspectiva. Todas nuestras ataduras se observan con distancia, como si estuviésemos en un gran teatro disfrutando de un bonito espectáculo.

Reírnos nos hace entender que nada es tan importante como nos parece, ya todo nos asusta y nos intimida menos. Todo es ridículo e insignificante mirando la vida con las gafas del humor. Porque, como dijo Charles Chaplin“La vida es una tragedia en el primer plano, pero una comedia en el plano general”.

Te puede gustar