¿Cuál es la relación entre diabetes y disfunción eréctil?

Los hombres con diabetes tienen de dos a tres veces más probabilidades de tener disfunción eréctil que aquellos que no tienen diabetes. De hecho, puede tratarse de la primera manifestación. Pero ¿cómo se relacionan estas dos condiciones?

La disfunción eréctil es aquella condición en la cual a un hombre le es imposible experimentar o mantener una erección. Pero ¿cuál es la relación entre diabetes y disfunción eréctil? Para comprender el mecanismo subyacente procederemos a explicar primero el proceso fisiológico que hay detrás de las erecciones.

¿Cómo se produce una erección?

El desencadenante de una erección puede ser físico o psíquico. Pueden, por una parte, estimularse mediante contacto físico los nervios que recogen la sensibilidad del pene. Esto dará lugar a una reacción por parte de otros nervios cuya función es dar órdenes, en este caso, comenzar la erección.

Puede desencadenarse, asimismo, por gran variedad de estímulos psíquicos. Un estímulo mental también puede activar a los nervios que se encargan de que comience la erección.

Erección.

Las órdenes que dan estos nervios, en el caso de la erección, son de vasodilatación. Así, aumenta el calibre de las arterias que llegan al pene (principalmente la arteria cavernosa), llegando más sangre a la zona. La arteria cavernosa discurre por el interior de los cuerpos cavernosos, que se hinchan al llegarles más sangre.

Paralelamente a este proceso se está desarrollando también el de vasoconstricción de las venas profundas del pene. Las venas se cierran parcialmente y la sangre que ha llegado al pene es incapaz de salir del mismo. Así, se acumula en su interior.

¿Cómo afecta la diabetes a la erección?

A largo plazo existen dos problemas que genera la diabetes en el organismo: la neuropatía y la angiopatía. Ambas explican los problemas de erección que puedan presentarse. La primera en relación a la lesión de pequeños nervios. La segunda en relación a la lesión de pequeños vasos sanguíneos.

Neuropatía

La neuropatía es una complicación a largo plazo de una diabetes de larga evolución o mal controlada. Se produce la destrucción de los nervios por exposición a niveles elevados de glucosa. Es sobre todo consecuencia de constantes cambios bruscos de glucemia (nivel de glucosa en sangre).

Una vez destruidos los nervios, en este caso los relativos al pene, éste deja de tener sensibilidad. Por tanto, deja de responder a estímulos sexuales. Al final el paciente no puede iniciar la erección o no puede mantenerla.

Angiopatía

La segunda gran complicación a largo plazo de la diabetes es la angiopatía. El daño de los vasos sanguíneos también se produce por exposición a niveles elevados de glucosa. También por constantes cambios bruscos de glucemia. Sin embargo, en este caso los vasos sanguíneos no se destruyen sin más.

Lo que ocurre es que el endotelio (la capa de células más interna de los vasos, en contacto con la sangre) comienza a proliferar. Así, aparecen más y más células “pegadas” al interior del vaso. Disminuye su calibre y con él la capacidad de paso de sangre a su través.

De esta manera, cuando se produce angiopatía en la arteria cavernosa menos sangre llega a los cuerpos cavernosos. Es entonces cuando aparece dificultad para generar o mantener una erección.

desobstruir las arterias

Eyaculación retrógrada

Otro problema sexual masculino que frecuentemente genera la diabetes mal controlada es la eyaculación retrógrada. Esto se produce porque los nervios dañados estimulan erróneamente al esfínter uretral. Este se encarga de dejar salir, o no, tanto la orina como el semen por el orificio uretral.

Debido a esta estimulación errónea, al eyacular el esfínter se encuentra cerrado. De este modo el semen, al no poder salir al exterior, va hacia la vejiga. Más tarde, al orinar, se eliminan tanto la orina como el semen.

Prevención y tratamiento

La mejor prevención que existe es el control adecuado de la glucemia del paciente diabético. De este modo no habrá, o será menor, el daño producido en los vasos sanguíneos y nervios de la persona.

En cuanto al tratamiento una vez que ha aparecido la disfunción eréctil, podría administrarse la famosa Viagra, cuyo principio activo es el sildenafilo. También otros inhibidores de la fosfodiesterasa-5.

La fosfodiesterasa-5 tiene como función la degradación del cGMP. Esta última molécula es la responsable de la relajación del músculo liso que, en vasos sanguíneos, provoca la vasodilatación. Así, con los inhibidores de la fosfodiesterasa-5, conseguimos dilatar la arteria cavernosa mejorando el flujo de sangre al pene.

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