¿Cuál es la relación entre sobrepeso e hipertensión?

Julia Sedano 4 septiembre, 2018
El sobrepeso desencadena multitud de trastornos que ponen en peligro la salud, entre ellos la hipertensión. Esto es especialmente peligroso porque la hipertensión y el sobrepeso actúan de manera conjunta para aumentar el riesgo cardiovascular.

El sobrepeso trae consigo multitud de trastornos asociados. Algunos de ellos se relacionan con los sistemas osteomuscular o digestivo. Otros tienen que ver con el sistema cardiovascular: entre estos se encuentra la hipertensión.

Pero el peligro de la hipertensión no es la hipertensión en sí misma, sino el riesgo cardiovascular concomitante. Produce un inmenso aumento de las probabilidades de experimentar eventos tales como infartos o ictus. El sobrepeso por sí solo ya aumenta el riesgo de fallos cardiovasculares. Es por eso que cuando aparecen simultáneamente sobrepeso e hipertensión dan lugar a un riesgo cardiovascular muy importante.

Riesgo cardiovascular, sobrepeso e hipertensión

Tanto sobrepeso como obesidad se definen en función de un parámetro que es el índice de masa corporal (IMC). El IMC se calcula dividiendo el peso de la persona (en kilos) entre su altura (en metros) elevada al cuadrado. Así, se define sobrepeso como un IMC superior a 25 kg/m², y obesidad como un IMC mayor de 30 kg/m².

La hipertensión se define cuando alguien cuenta con cifras de presión arterial superiores a 140/90 mmHg. Tanto la obesidad como el sobrepeso se consideran los factores ambientales desencadenantes más importantes de todos los implicados en la aparición de la hipertensión.

Así, se calcula que por cada 10 kg de peso ganados se produce un incremento de la presión arterial de unos 2-3 mmHg. Sin embargo, el riesgo cardiovascular que trae consigo la obesidad también tiene que ver con dónde se localice la grasa. Así, la más peligrosa para el organismo es la localizada a nivel abdominal.

Por otro lado, es necesario tener en cuenta que además de la hipertensión arterial, el sobrepeso también predispone a otras patologías como la diabetes y la hipercolesterolemia. Estas dos últimas enfermedades producen aterosclerosis, con lo que se dañan los vasos y aumenta aún más el riesgo cardiovascular.

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Sobrepeso e hipertensión aumentan el riesgo cardiovascular

A continuación se explicarán los eventos que conducen a desarrollar una hipertensión a partir de un sobrepeso.

Actividad adrenérgica

En el curso del sobrepeso se produce un aumento de la actividad adrenérgica, es decir, de la adrenalina. Esto da lugar a multitud de eventos que, por un lado, promueven la hipertensión, y por otro lado, aumentan el riesgo cardiovascular.

La adrenalina produce vasoconstricción generalizada, es decir, reducción del calibre de las arterias. Esto de por sí da lugar a aumento de la tensión arterial. Pero también produce vasoconstricción de las arterias coronarias, lo cual aumenta en gran medida el riesgo de infarto.

A consecuencia de la adrenalina se llevan a cabo a nivel renal mecanismos hipertensores. Uno de ellos es la reabsorción de sodio de la orina, lo cual aumenta las cifras de tensión arterial. La otra es la secreción de renina, que es un péptido hipertensor.

Por otro lado, la adrenalina promueve la agregación plaquetaria. Esto aumenta el riesgo de accidentes vasculares tales como la trombosis o la embolia.

También se genera un aumento del gasto cardíaco, que es la cantidad de sangre expulsada por el corazón en cada minuto. Esto es porque aumenta tanto la frecuencia cardíaca como la fracción de eyección (cantidad de sangre expulsada en cada latido).

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Aldosterona

En el curso de la hipertensión, por una serie de mecanismos a nivel renal, aumenta la concentración de aldosterona. Esto, también a nivel renal, da lugar a una mayor reabsorción de sodio. Como ya hemos explicado antes, grandes cantidades de sodio aumentan las cifras de tensión arterial.

Medidas para el control de sobrepeso e hipertensión

Existen tratamientos farmacológicos y quirúrgicos destinados al control del sobrepeso y la hipertensión. Sin embargo, lo más efectivo son las llamadas medidas conservadoras. Este término hace alusión a aquellos cambios en el estilo de vida destinados a la corrección del trastorno que se sufre.

El control del peso se considera el pilar fundamental del tratamiento no farmacológico de la hipertensión. Todas las personas con hipertensión y sobrepeso deberían iniciar un programa de reducción de peso. Este programa debería suponer una reducción de la ingesta calórica y un aumento de la actividad física.

La actividad física debe ser moderada y adecuada a la edad y a las posibilidades de la persona. Es recomendable realizar actividades aeróbicas, es decir, aquellas de moderada intensidad pero que es posible mantenerlas durante un tiempo considerable. Ejemplos de actividades aeróbicas son nadar, correr, caminar, ir en bicicleta…

Estos ejercicios aeróbicos están encaminados a poner en marcha el mecanismo cardiovascular del organismo. Es por esto que la frecuencia cardíaca durante los mismos ha de verse aumentada, con el fin de poder aumentarla cada vez un poco más y conseguir cada vez un organismo más sano.

Bibliografía

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