Relación entre la mal digestión y los problemas emocionales

Elena Martínez 11 febrero, 2015
Si ya hemos observado que nuestros problemas emocionales se transforman en problemas digestivos, debemos buscar estrategias, además de soluciones, que nos ayuden a no empeorar las digestiones

Cuando tenemos problemas digestivos como acidez, ardor, reflujo, gases, hinchazón o estreñimiento, lo primero en lo que nos fijamos es en la dieta. La alimentación está relacionada con la mayoría de problemas de salud, y especialmente con los digestivos. Pero también debemos tener en cuenta la importancia de las emociones que, a menudo, actúan como desencadenantes de algunos de estos desequilibrios.

En este artículo te explicamos la relación que existe entre el aparato digestivo y las cuestiones emocionales, así como los remedios naturales y algunos consejos sencillos que te ayudarán a mejorar tu salud digestiva y tu calidad de vida.

El pez que se muerde la cola

Nuestro cerebro está conectado con nuestro aparato digestivo. Entre ellos se comunican, y el bienestar del uno depende del bienestar del otro. Por eso, si el sistema digestivo recibe un estímulo nervioso negativo posiblemente no tendremos una buena digestión. Y del mismo modo, si no hemos digerido correctamente los alimentos también veremos afectado nuestro estado de ánimo.

A pesar de que el planteamiento parece complicado, la solución es fácil: un estado mental positivo mejorará nuestras digestiones, y unas buenas digestiones contribuirán a nuestro equilibrio mental.

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El estrés y la digestión

¿Quién no ha sentido alguna vez que se le cerraba el estómago después de un disgusto? Nuestro organismo conserva instintos muy básicos de supervivencia y, ante una situación delicada, es evidente que el sistema digestivo no es una prioridad. En eso no somos muy diferentes a los animales y podemos decir que, ante cualquier emergencia, el cuerpo se prepara para huir, mientras que deja en segundo lugar otras funciones como la digestión.

Por este motivo también nos damos cuenta de que durante el tiempo que dura una situación de estrés (que en realidad es similar a una situación de emergencia), si no le ponemos fin, es posible que suframos problemas digestivos porque el cuerpo estará priorizando otras funciones vitales.

¿Qué emociones nos afectan?

Además del estrés, las emociones que nos afectan más fácilmente al sistema digestivo son las siguientes:

  • Ansiedad.
  • Tristeza.
  • Excitación.
  • Enfado o ira.

No todas las personas que sufren estas emociones padecen también problemas digestivos, pero quienes sí que los sufren deberán tenerlas en cuenta para tratar su desequilibrio, especialmente si ya han tomado medidas a nivel nutricional y siguen sin solucionar el problema.

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Los trastornos más habituales

Los problemas digestivos de origen psicosomático más habituales son los siguientes:

Remedios naturales

Una vez tomemos conciencia de que el problema digestivo tiene muchos condicionantes, deberemos tratar también la parte emocional. Lo más recomendable es acudir a un terapeuta holístico que tenga en cuenta los diferentes aspectos de cualquier enfermedad (alimentación, estilo de vida, psicología, etc.), pero nosotros también podemos ir descubriéndonos e ir probando algunos remedios naturales:

  • Plantas medicinales con propiedades relajantes que nos ayuden a regular el sistema nervioso: las más conocidas son la melisa o toronjil, la pasiflora  o pasionaria, la tila o la valeriana.
  • Alimentos y suplementos naturales que equilibren el sistema nervioso: arroz y avena integral, levadura de cerveza, nueces, vegetales de color verde, dátiles, garbanzos o plátanos.
  • Evitar alimentos que estimulen, irriten o alteren nuestro sistema nervioso o digestivo: café torrefacto, bebidas de cola, guaraná, alcohol, azúcar blanco y aditivos alimentarios (conservantes, colorantes y saborizantes).
  • Realizar ejercicio físico al menos tres veces por semana. Puede ser deporte intenso o bien más relajante, según sintamos la necesidad de uno u otro.
  • Rodearnos de entornos naturales al menos una vez a la semana.

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Comer con serenidad

Si ya hemos observado que somos propensos a somatizar fácilmente nuestros problemas emocionales a través de nuestro sistema digestivo, debemos buscar algunos trucos, además de los remedios, que nos ayuden a no empeorar las digestiones.

Será fundamental que el momento de la comida cumpla algunos requisitos básicos:

  • Comer solos o en buena compañía.
  • No tener conversaciones importantes o desagradables.
  • Evitar comer en lugares como el puesto de trabajo u otros donde no nos sintamos relajados.
  • No comer a la fuerza si no nos sentimos serenos. Es preferible esperar un rato.
  • No comer con prisas, de pie o mientras hacemos otras actividades.

Imágenes por cortesía de Alessandra, Marketing deluxe y relaxingmusic.

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