Revisión de los remedios caseros para aumentar las defensas

29 diciembre, 2013
Este artículo fue redactado y avalado por el médico Nelton Abdon Ramos Rojas
El ginseng, el jengibre, la miel, el propóleo, el ajo y la levadura de cerveza son algunos de los alimentos más recomendados para subir las defensas. ¿Realmente funcionan?

Ante los resfriados, las infecciones y otros problemas de salud, las personas no lo dudan dos veces y consultan cuáles son los remedios caseros para aumentar las defensas. Todo ello para procurarse el alivio en poco tiempo y evitar el uso de fármacos, además de la respectiva visita al médico.

Dichos remedios no solo prometen fortalecer el sistema inmunitario, sino procurar una barrera protectora contra futuras enfermedades, resultando así en productos milagrosos que incluso ayudan a evitar el cansancio. En su gran mayoría, los remedios están conformados por una larga lista de plantas y alimentos.

Remedios caseros para aumentar las defensas

El jengibre, la miel, la jalea real, los ácidos grasos omega 3, la levadura de cerveza, el propóleo y el ajo han sido publicitados como grandes protectores contra enfermedades. También suelen mencionarse los siguientes alimentos y plantas:

1. Ginseng

Esta raíz se usa mucho en la medicina tradicional china y se suele decir que es eficaz para aumentar las defensas, ya que en su composición se encuentran sustancias que pueden estimular el sistema inmunitario.

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2. Astrágalo

propiedades astrágalo

La raíz de astrágalo es otro de los remedios caseros para aumentar las defensas y tratar algunas infecciones virales comunes, como el catarro o el resfriado común.

Se dice que su efecto más significativo es el de ayudar a estimular la producción de células blancas en la sangre; también aumenta los niveles de un compuesto natural que produce el cuerpo para mantener los virus alejados, este compuesto se conoce como interferón. Adicionalmente, se indica que el astrágalo se debe consumir en forma de té, cocinando su raíz, dos veces al día.

3. Equinácea

La equinácea es una hierba originaria de América y ha sido muy utilizada por los indígenas para aumentar las defensas del organismo. Sobre todo, durante la temporada de frío. De acuerdo a esta creencia, se debe consumir en forma de té, pero también puede encontrarse en cápsulas.

           Te interesa: Beneficios de la equinácea

4. Té verde

El té verde ofrece múltiples beneficios para la salud.

El té verde es otro de los remedios caseros para aumentar las defensas y prevenir enfermedades (como la gripe) debido a su alto contenido de vitamina C y antioxidantes. 

¡Ojo!

En relación a los remedios caseros para aumentar las defensas, Julio Basulto explica lo siguiente:

Ningún alimento o complemento pasa por el cedazo de la EFSA, cuyos dictámenes tienen carácter legal en toda Europa. Tras revisar la literatura científica disponible, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria no ha aprobado ninguna declaración de salud relacionada con la inmunidad en ningún alimento, complemento dietético o «planta medicinal».

Y aclara:

La EFSA sí reconoce que algunas vitaminas o minerales (cobre, folato, hierro, selenio, zinc o vitaminas A, B6, B12, C y D) participan en el funcionamiento del sistema inmunitario. Pero es importante matizar que «participa en el funcionamiento del sistema inmunitario» no es sinónimo de «mejora el sistema inmunitario». Es decir, dicha «participación» no se traduce en que tomar una dosis extra de estos nutrientes mejore la inmunidad. Tampoco es sinónimo de que haya deficiencias de tales nutrientes en la población.

En definitiva, aunque muchos remedios caseros prometan maravillas, para gozar de buena salud lo ideal es seguir siempre las indicaciones del médico, consultar con él en caso de tener dudas o inquietudes y, por supuesto, mantener buenos hábitos de vida.

Hay remedios caseros que nos reconfortan y que pueden ayudarnos a sentirnos mejor en casos de resfriado u otras molestias, como una buena sopa de pollo y verduras. Es válido recurrir a este tipo de soluciones para complementar un tratamiento mas no apoyarse en ello para curarse.

  • Dorado, C., Rugerio, C., & Rivas, S. (2003). Estrés oxidativo y neurodegeneración.pdf. Revista Facultad Medicina UNAM. https://doi.org/10.1002/sim.4341
  • Soriano, J. (2006). Nutrición básica humana. In Nutrición básica humana. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0079803