Reparación de los tendones extensores

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Alejandro Duarte el 17 octubre, 2018
Los tendones son "cuerdas" que permiten la unión de las estructuras del aparato locomotor. Su lesión ocasiona ciertas deformidades en la articulación concreta.

Por norma general, los tendones son estructuras corporales muy resistentes que tienen forma de cordón. Además mantienen unidos los extremos de los músculos esqueléticos con los huesos correspondientes. De esta forma, la fuerza o energía producida a partir de la contracción muscular se transmite a los huesos. Así, se genera el movimiento deseado o planeado.

Por otra parte, podemos diferenciar entre dos tipos de tendones en función de su localización. Podemos destacar entre:

  • Tendones flexores. Participan en el movimiento de flexión o contracción de una región corporal. Por ejemplo, cuando juntamos o cerramos los dedos de los pies o de las manos.
  • Tendones extensores. En este caso, se encuentran involucrados en la extensión o amplificación de un área corporal. Esto ocurre cuando extendemos o separamos los dedos de los pies o de las manos.

¿Cómo se lleva a cabo la reparación de los tendones extensores?

Actualmente, existen numerosas alteraciones o factores que pueden llegar a dañar los tendones extensores. Por tanto, en función de la localización y las propiedades del daño, se pueden diferenciar distintos tipos de tratamientos.

Aunque se trate de una lesión en principio leve, no se deben infravalorar sus repercusiones a largo plazo si no se trata correctamente. En especial, el tratamiento quirúrgico es muy complicado y difícil por las características de esta estructura. En cualquier caso, el efecto secundario que ocurre con más frecuencia es la pérdida de flexión en el área afectada.

Si el paciente presenta una herida, el equipo de especialistas debe comprobar si existe o no una pérdida de sustancia. Por otra parte, si se trata de una lesión cerrada, se deberá examinar si se ha desarrollado complicaciones óseas.

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Lesiones de los tensores extensores

Finalmente, en función de las localizaciones de las lesiones podemos diferenciar distintos tipos:

Zona I

En la mayoría de casos clínicos produce una alteración denominada dedo en martillo. De esta forma, la punta de un dedo cae hacia abajo de forma anormal y el paciente no puede moverla.

Generalmente se trata con el uso de una férula de Stack durante varios meses de manera continua y después solamente por la noche. Después se procederá a la rehabilitación de la zona a través de suaves movimientos de apertura y cierre del puño alterado.

Zona II

Por norma general, precisa de una intervención quirúrgica para asegurar la zona problemática. Más tarde, se procede a la colocación de una serie de puntos en forma de “U”.

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Para ello, se utiliza material reabsorbible, es decir, no es necesario que el equipo médico retire los puntos. Asimismo, se debe inmovilizar la zona con una férula que mantenga extendido el dedo operado durante varias semanas. Finalmente, se debe iniciar el proceso de rehabilitación mediante ejercicios suaves al igual que en el dedo en martillo.

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Zona III

En algunas ocasiones, el grupo de especialistas la denominan dedo de boutonnière. Además, suele estar causada por una lesión en ojal o complicaciones con características similares. En un gran porcentaje de pacientes, la deformidad característica aparece días más tarde de la aparición de la lesión.

De esta forma, se suelen emplear férulas especiales de boutonniére para su reparación. También se diferencia de las lesiones mencionadas en que la rehabilitación comienza desde el día de diagnóstico. Normalmente se consigue a través de la realización de una serie de ejercicios específicos. La duración media de los tratamientos suele ser de unas seis semanas.

Zona IV

Por un lado, las lesiones producidas de la zona II a la IV requieren una intervención quirúrgica. En ella, se suelen colocar suturas de material no absorbible. Por tanto, los puntos deben ser extraídos por el personal médico. Las lesiones desarrolladas en otras zonas también requieren cirugía y se suelen utilizar puntos de tipo Kessler.

En cualquier caso, se debe colocar la mano afectada en una férula de extensión estática durante varias semanas. Para finalizar, se retiran los puntos de sutura aplicados y se inician los ejercicios de rehabilitación correspondientes.

Esperamos que este artículo haya resuelto alguna de sus dudas y recuerde que puede acudir al equipo médico más cercano en caso de lesión o para informarse de las características de una alteración. Los especialistas resolverán todas las preguntas relacionadas de manera comprensible y sencilla para el paciente.

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