Reprimir las emociones bloquea nuestro hígado

Para desbloquear el hígado debemos practicar ejercicios que nos permitan movilizar el brazo derecho. Cuando realizamos movimientos con este brazo estamos también masajeando y liberando nuestro hígado.

A menudo hemos citado todo aquello que daña a nuestro hígado, como una mala alimentación, los malos hábitos o la contaminación. Además de todo tipo de sustancias tóxicas que nos rodean. Pero hay muchas personas que se cuidan y previenen estos factores y que, sin embargo, sufren algunos problemas de hígado. ¿A qué se deben?

En este artículo te explicamos cómo el hígado se ve afectado por las emociones negativas que reprimimos, especialmente por la ira. Veremos de qué manera podemos ayudarlo naturalmente a que esté saludable.

¿Qué esconde el hígado?

Según la antigua medicina china, todos los órganos se relacionan con una o más emociones. Esto nos da pistas para descubrir cuáles pueden ser los desencadenantes emocionales de determinadas enfermedades. Por ejemplo, el pulmón estaría relacionado con la tristeza y el riñón con el miedo.

En el caso del hígado nos encontramos con la ira y la frustración. Dos emociones que se deberían aprender a canalizar. Ya que si no, afectarían al hígado.

La ira y otras emociones

Nos referimos a la ira, pero tenemos que contemplar también emociones cercanas como el rencor, la amargura o el enfado, todas ellas igual de perjudiciales.

Además, un exceso de ira reprimida provoca un bloqueo del hígado, el cual nos genera más irritabilidad y muchas molestias físicas (tensiones musculares en cuello y hombros, dolor de cabeza, problemas de visión, etc.). Si se dan todas estas circunstancias, nos veremos atrapados en una espiral patológica. Y, si se alarga en el tiempo, puede terminar provocando una enfermedad crónica.

¿Entonces hay que sacarlas?

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La solución para no reprimir estas emociones no es tan sencilla como parece y quienes lo sufren saben que es muy difícil cambiar nuestra manera de reaccionar ante la vida. Continuamente vemos personas que tienen repetidos ataques de ira y el sentido común nos dice que eso tampoco es saludable. De hecho, en esos casos suele ser el corazón el órgano que se ve afectado.

¿Entonces cuál es la solución? Repasamos algunos consejos para conseguir desbloquear el hígado que suele sufrir las consecuencias de estas emociones negativas.

Darnos cuenta

Darnos cuenta es el primer paso para prevenir que estas situaciones se repitan demasiado frecuentemente o con mucha intensidad. Debemos aprender a conocernos. Ver qué personas o situaciones nos generan una reacción de ira, y de qué manera gestionarla.

En este caso, podemos recurrir a un terapeuta que nos ayude a gestionar nuestras emociones e incluso tomar algún remedio de homeopatía o flores de Bach, dos opciones naturales y sin efectos secundarios que pueden sorprendernos muy positivamente en poco tiempo de tratamiento.

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Aprender a comunicar

El primer paso para no reprimir es aprender a comunicar. Poder hablar con serenidad de lo que sentimos y de lo que nos hace daño, especialmente con las personas a las que queremos y, en segundo lugar, con aquellas con las que lidiamos en el día a día, especialmente en el entorno laboral. Es un paso difícil, pero los resultados satisfactorios nos darán ánimo para seguir haciendo el esfuerzo.

Hacer deporte

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El deporte es una de las grandes soluciones para nuestros males, en este caso porque nos ayuda a descargar la tensión física. Y si lo que queremos es desbloquear el hígado, recomendamos especialmente ejercicios que nos permitan movilizar el brazo derecho. Cuando realizamos movimientos con este brazo estamos también masajeando y liberando nuestro hígado, por lo que podemos optar, por ejemplo, por el tenis o el boxeo, según el grado de intensidad que necesitemos.

De vez en cuando también podemos practicar deportes en plena naturaleza y, si nos es posible, dar algún grito bien fuerte. No debemos menospreciar este último consejo, más útil de lo que parece.

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Expresarnos

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La ira se expresa siempre de la misma manera agresiva. Sin embargo, hay muchas maneras de expresarse, sobre todo cuando nos cuesta comunicarnos con palabras. El arte es una manera excelente y muchas personas introvertidas se presentan como músicos sorprendentes, por ejemplo. No dudes en buscar una disciplina artística que puedas practicar por placer, libremente, sin ningún tipo de supervisión ni exigencia.

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