Reprimir las emociones aumenta la ansiedad

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Valeria Sabater el 15 noviembre, 2018
Si no quieres expresar tus emociones en público puedes esperar a llegar a casa para gritar, llorar o hacer cualquier cosa que te ayude a liberarte de las tensiones

En más de una ocasión reprimir las emociones se convierte no solo en una práctica recurrente, sino también en todo un calvario. Porque las emociones están para ser expresadas, para salir a la luz. No para ser un cofre en las profundidades de nuestro universo psíquico.

Los problemas de ansiedad a veces, son el claro resultado de un conflicto emocional, de problemas no afrontados, realidades no afrontadas.

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Las personas solemos tener esa costumbre: la de esconder emociones, la tragar frustraciones, callar enfados, silenciar malestares…

Todos estos procesos que no encaramos terminan somatizándose e intensificando los procesos de ansiedad.

¿Qué creencias están actuando sobre ti?

chica que intenta reprimir las emociones

Cuando hay un problema con las emociones es importante detectar aquellas creencias que pueden estar actuando para empujarnos a reprimir las emociones.

¿Cuáles pueden ser estas creencias?

  • Llorar es de personas débiles.
  • Mostrar mis emociones es una cosa de niños.
  • Tengo que controlarme, ya soy adulto.
  • Soy fuerte, tengo que aguantar.

Albert Ellis, padre de la psicoterapia cognitiva, solía decir que las personas aplicamos múltiples creencias irracionales en nuestras vidas, esas que vetan por completo nuestra capacidad para ser felices.

Así, muchas de esas ideas sobre las emociones no son más que meros constructos culturales que nos hemos limitado a heredar. Ya desde niños nos han educado en la idea de que la lágrima, la queja y el lamento jamás debe darse en público.

Nos han hecho creer que el desahogo emocional es de personas débiles, que quien llora no sabe recurrir a otro tipo de estrategia.

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Así, en el momento en que llegamos a la vida adulta, nos sentimos como encarcelados en nosotros mismos. No somos capaces ni de llorar cuando estamos solos, ¡a ese punto llegamos en nuestra insalubre práctica de reprimir las emociones!

Sin embargo, aunque todo parezca ir bien, llega un momento en que ocurre. Aparece la angustia, esa ansiedad que se nos escapa de las manos y también cómo no, las enfermedades psicosomáticas.

La ansiedad como consecuencia de reprimir las emociones

hombre que intenta reprimir las emociones

La ansiedad puede surgir de una manera muy paulatina. No obstante, es un toque de atención y, una pista de que hay algo que no estamos manejando de forma correcta.

Así, tal y como nos revela los doctores Judith weissman y David Russell, en un estudio publicado en el Journal Psychiatric Services, nuestro principal problema es que no siempre damos el paso en busca de ayuda experta. Somos reticentes, dejamos pasar los días o incluso nos decantamos por estrategias que lejos de generar cambios positivos, resultan contraproducentes.

  • Cuando la ansiedad aparece debemos mirar por nosotros mismos y ser valientes: hay que consultar con un psicólogo.
  • La emoción que duele hoy no puede ser dejada para mañana.
  • Esto no significa que tengamos que controlarlas aún más, sino que debemos permitir que se expresen.
  • Si estás enfadado, ¿por qué no manifestarlo? No es necesario que grites ni que te transformes en una persona que haga caer su ira encima de los demás.

Debes aprender a escucharte y a ser asertivo. Con las palabras adecuadas, puedes hacer que tu enfado se haga presente y que así no lo guardes dentro de ti.

Lo mejor en estos casos es solicitar siempre ayuda experta. Hay terapias psicológicas muy efectivas para este tipo de situaciones. Estas son sin duda las técnicas más interesantes que nos pueden enseñar:

  • Técnicas expositivas
  • Reestructuración cognitiva.
  • Técnicas de relajación y desahogo emocional.
  • Técnicas cognitivo-conductuales.
  • Habilidades sociales y asertivas.

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Mirar el origen del problema

mujer feliz que deja reprimir las emociones

En ocasiones, para poder dejar de reprimir las emociones y saber qué creencias están actuando en nosotros, es necesario mirar dentro de nosotros y descubrir el origen.

  • Ahora bien, pero ¿por qué nos cuesta tanto eso?
  • Porque duele. Porque en la mayoría de las ocasiones tenemos una herida no sanada que aún supura dolor.
  • Por otro lado, nuestros patrones educacionales también generan esta conducta de represión emocional.
  • A su vez, también intensifica este problema el no saber cómo facilitar el desahogo emocional. Es más, en ocasiones acabamos dando forma a conductas poco adaptadas, como la ira, la rabia

No obstante, debemos tenerlo claro: hay que esclarecer qué ocurre en nuestro interior y hallar esos mecanismos con los cuales, liberar el ovillo de esas emociones complejas y dañinas.

No dudemos por tanto en solicitar siempre ayuda experta. Porque siendo conscientes de lo que nos sucede todo será mucho más fácil de resolver.

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Acabar con todo esto es un proceso largo, tedioso y agotador. Necesitaremos tiempo, apoyo y ante todo grandes dosis de compasión hacia nosotros mismos. Es momento de tratarnos como merecemos.

Sacar todo lo que tenemos dentro, purgar heridas, conflictos y miedos nos ayudará a evitar esas explosiones que a veces dejamos ir del peor modo sobre quien menos lo merece

No permitamos que reprimir las emociones nos conduzca a un estado de ansiedad insoportable.

  • Cano-Vindel, A., & Fernández-Castro, J. (1999). Procesos Cognitivos y Emoción. (Monografía de 'Ansiedad y Estrés'). Murcia: Compobell.
  • Friedman, S. (1997). Cultural issues in the treatment of anxiety. New York: Guilford Press.
  • Kasper, S., Boer, J. A. d., & Sitsen, J. M. A. (2003). Handbook of depression and anxiety (2nd ed.). New York: M. Dekker.