Los riesgos de las lesiones en verano. ¿Cómo evitarlas?

Francisco María García · 31 enero, 2019
Las lesiones más comunes dentro del agua son los ahogamientos, por lo que hay que extremar la precaución, sobre todo en el caso de los menores

Cuando llega el verano con sus días largos y calurosos, las lesiones aumentan exponencialmente. La época estival es una invitación para ir de vacaciones a la playa o salir a la montaña. Y, a la vez, estimula a las personas que normalmente se quedan en casa a practicar alguna actividad deportiva.

Las lesiones de camino a la diversión

El riesgo de lesiones no se produce solo al realizar algún deporte o actividad al aire libre. A la hora de salir de vacaciones, muchos se mueven en automóvil, y también hay riesgo de lesiones.

  • El latigazo cervical es una afección típica y produce lesiones en verano. Puede presentarse después de pequeños accidentes de tránsito o por frenazos bruscos.
  • Al viajar, además de utilizar el cinturón de seguridad, se debe colocar el reposacabezas correctamente. La parte superior del mismo debe estar al mismo nivel que la parte superior de la cabeza.

Recuperar el tiempo perdido

Mujer quejándose por una lesión en el pie

El 25 % de las lesiones musculares durante el verano obedecen a falta de preparación física. Esta insuficiente preparación incluye el inadecuado o inexistente calentamiento previo al iniciar alguna actividad deportiva. Otro 25 % se deriva de sobrecarga muscular o fatiga extrema.

Con el buen clima, son muchas las personas que quieren hacer en una semana todo el ejercicio que no practicaron en un año. El cuerpo humano no funciona de esta forma. Los avances en cualquier actividad física deben ser progresivos.

Los esguinces o desgarros musculares son comunes en aquellos que quieren correr largas distancias de un día para otro. Lo mismo ocurre con personas que se apuntan en gimnasios. Se realizan rutinas de levantamiento de pesas fortísimas o deportes de alto impacto, como el CrossFit.

La recomendación para evitar males innecesarios es tomarse las cosas con calma. Nadie que no entrene con regularidad debe intentar trotar 10 kilómetros o adoptar una rutina de entrenamiento de un deportista profesional.

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A la orilla del mar

Caminar sobre la arena con los pies descalzos también puede provocar lesiones. Andar directamente sobre la superficie marina es común en verano. Es una actividad sumamente placentera, pero hay que considerar algunos riesgos:

  • El suelo arenoso no es uniforme, presenta baches y desniveles. Una mala pisada puede dar origen a esguinces en el tobillo.
  • Muchas playas no están libres de residuos sólidos (incluyendo vidrios rotos). También deben considerarse piedras o conchas. Pisar de manera accidental cualquiera de estos elementos provocar cortes y heridas.
  • La arena puede quemar, no necesita recibir mucho sol para aumentar su temperatura hasta límites intolerables. Las plantas de los pies pueden terminar llenas de ampollas si no se tiene precaución.

La recomendación es no prescindir de un buen calzado. Lo mismo sucede al jugar fútbol. Otras lesiones frecuentes son las fracturas de los dedos de los pies tras patear una pelota sin zapatos.

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Lesiones en verano: el riesgo de accidentes dentro del agua

En la playa o en las piscinas, las cifras de accidentes aumentan de manera alarmante durante las vacaciones de verano. Muchos con resultados fatales. El riesgo está en la imprudencia desmedida y el exceso de confianza de los bañistas.

Niña nadando en la piscina

Pese a todas las advertencias y en algunos casos, hasta prohibiciones, la ingesta de alcohol está presente en algunos de los accidentes.

Para minimizar cualquier riesgo, no se debe consumir alcohol (o cualquier sustancia psicotrópica) antes de entrar al agua. La reacción del cuerpo ante eventuales situaciones de peligro es mucho más lenta y hasta inexistente.

Por otra parte, hay que atender las recomendaciones de los socorristas. Aquellas personas a las que les gusta nadar en aguas profundas y viajan a una playa desconocida, deben hacerlo con cautela. Y deben informarse sobre el comportamiento de las mareas.

Y no hay que olvidar que el número de niños involucrados en ahogamientos en verano es alarmante. Un descuido de segundos de los padres puede ser suficiente para que ocurra una fatalidad.

La recomendación principal es mantener a los pequeños constantemente vigilados. Asimismo, hay que hablarles sobre los riesgos a los que están expuestos al entrar o permanecer cerca del agua, tanto en piscinas como en el mar.