Los riesgos de las lesiones en verano. ¿Cómo evitarlas?

Las lesiones más comunes dentro del agua son los ahogamientos, por lo que hay que extremar la precaución, sobre todo en el caso de los menores

Cuando llega el verano con sus días largos y calurosos, las lesiones aumentan exponencialmente. Las lesiones en verano son más frecuentes que en otras épocas.

La época estival es una invitación para ir de vacaciones a la playa o en las montañas. Al mismo tiempo, también estimula a las personas que se quedan en casa a practicar alguna actividad deportiva.

De camino a la diversión, las lesiones en verano

A la hora de salir de vacaciones, muchos se trasladan hasta sus destinos en automóvil.

  • El latigazo cervical es una afección típica y produce lesiones en verano. Puede presentarse después de pequeños accidentes de tránsito o hasta por frenazos bruscos sin colisión de ningún tipo.
  • Al viajar, además de utilizar el cinturón de seguridad, se debe colocar el reposacabezas correctamente. La parte superior del mismo debe estar al mismo nivel que la parte superior de la cabeza.

Recuperar el tiempo perdido

El 25 % de las lesiones musculares durante el verano obedecen a falta de preparación física.

Esta insuficiente preparación incluye el inadecuado o inexistente calentamiento previo al iniciar alguna actividad deportiva. Otro 25 % es derivado de sobrecarga muscular o fatiga extrema.

Con el buen clima, son muchas las personas que quieren hacer en una semana todo el ejercicio que no practicaron en un año. El cuerpo humano no funciona de esta forma. Los avances en cualquier actividad física son progresivos.

Los esguinces o desgarros musculares son comunes en aquellos que quieren correr o  caminar largas distancias de un día para otro.

Lo mismo suele ocurrir con las personas que se apuntan en gimnasios. Se realizan rutinas de levantamiento de pesas fortísimas o practicar deportes de alto impacto, como el CrossFit.

La recomendación para evitar males innecesarios, además de aprovechar correctamente el tiempo y las ganas de ejercitarse, es tomarse las cosas con calma.

Nadie que no entrene con regularidad debe intentar trotar 10 kilómetros o adoptar una rutina de entrenamiento de un deportista profesional.

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A la orilla del mar

Caminar sobre la arena con los pies descalzos, posándose directamente sobre la superficie marina, es común en verano. Se trata de una actividad sumamente placentera, pero también peligrosa.

Son muchos los riesgos que se deben considerar:

  • El suelo arenoso no es uniforme, presenta baches y desniveles. Una mala pisada puede dar origen a esguinces en el tobillo.
  • Muchas playas no están totalmente libres de residuos sólidos (incluyendo vidrios rotos). También deben considerarse elementos propios del ecosistema marino, como piedras o conchas de caracol. Son imperceptibles a simple vista.

Pisar de manera accidental cualquiera de estos elementos puede dar origen a cortaduras y heridas de cierta gravedad.

  • La arena no necesita recibir mucho sol para aumentar su temperatura hasta límites intolerables. Las plantas de los pies pueden terminar llenas de ampollas si se exponen durante mucho tiempo a estas condiciones.

La recomendación es no prescindir de un buen calzado. Lo mismo sucede al jugar fútbol. Otras lesiones frecuentes son las fracturas de los dedos de los pies tras patear una pelota sin zapatos.

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Las lesiones en verano y accidentes dentro del agua: el mayor peligro

En la playa o en las piscinas, las cifras de todo tipo de accidentes en el agua aumentan de manera alarmante durante las vacaciones de verano. Muchas con resultados fatales.

El riesgo está en la imprudencia desmedida y el exceso de confianza de los bañistas.

Pese a todas las advertencias y en algunos casos, hasta prohibiciones, la ingesta de alcohol también está presente en varios de los casos.

Para minimizar cualquier riesgo, no se debe consumir alcohol (o cualquier sustancia psicotrópica) antes de entrar al agua. La reacción del cuerpo ante eventuales situaciones de peligro es mucho más lenta y hasta inexistente.

Hay que atender las recomendaciones de los socorristas. Aquellas personas a las que les gusta de nadar en aguas profundas y viajan a una playa desconocida, deben hacerlo con cautela.

Pueden preguntar directamente al personal responsable de la seguridad de los bañistas sobre el comportamiento de las mareas.

Por otra parte, el número de niños involucrados en ahogamientos durante la temporada estival es sumamente alarmante. Un descuido de segundos de los padres puede ser suficiente para que se presente una fatalidad.

La recomendación principal es mantener a los pequeños constantemente vigilados. Asimismo, hay que hablarles sobre los riesgos a los que están expuestos al entrar o permanecer cerca del agua, tanto en piscinas como en el mar.