¿Qué es la rigidez matutina en pacientes con fibromialgia?

La rigidez matutina es uno de los síntomas que experimentan los pacientes con fibromialgia y que se pueden confundir con otros trastornos inflamatorios. Conocer y entender el síntoma es determinante para darle un tratamiento.

La rigidez matutina en pacientes con fibromialgia es un síntoma que merece una evaluación especial. Dado que tiene características similares a los de la artritis reumatoide y demás trastornos inflamatorios, tanto su diagnóstico como su tratamiento suele ser difícil.

De hecho, esta y otras manifestaciones de la fibromialgia deben tener un seguimiento por parte del reumatólogo o médico capacitado en el tema, pues son los únicos con los facultativos para determinar si tienen que ver con este síndrome.

Por desgracia, un médico sin experiencia no considera la posibilidad de esta enfermedad y hace diagnósticos erróneos que, sin duda, reducen la efectividad del tratamiento. Si bien es un problema que no tiene cura, algunas terapias y medicamentos pueden minimizarlo para mejorar la calidad de vida.

¿Qué es la fibromialgia?

Antes de entrar en detalle sobre la rigidez matutina en pacientes con fibromialgia, repasemos algunos aspectos relevantes de la enfermedad. La fibromialgia es un trastorno musculoesquelético crónico que se caracteriza por el aumento de la respuesta del cuerpo ante los dolores musculares y articulares.

No tiene una causa orgánica definida, pero está relacionado con factores genéticos, desordenes en el sistema nervioso y otras enfermedades. De hecho, los pacientes afectados pueden tener varias patologías al mismo tiempo.

En cada organismo se puede manifestar de diferentes formas; sin embargo, en general ocasiona una respuesta inflamatoria que deriva otros síntomas. Por eso, habitualmente los enfermos experimentan:

  • Dolor intenso en sus extremidades y músculos
  • Problemas digestivos
  • Dolores de cabeza
  • Sensación de hormigueo
  • Problemas de concentración
  • Fatiga y agotamiento
  • Mala calidad de sueño
  • Sensibilidad a los cambios de temperatura
  • Ansiedad y depresión

Rigidez matutina en pacientes con fibromialgia

Aceptar que se debe vivir con fibromialgia

Aunque los pacientes con fibromialgia pueden tener rigidez y malestar durante todo el día, a menudo los síntomas son más intensos en la mañana. Por eso, se entiende como rigidez matutina aquella tensión que afecta los músculos y articulaciones en las primeras horas después de despertar.

Esa sensación rígida puede venir acompañada con dolor intenso y dificultades en el movimiento. Si bien puede permanecer media o una hora, a veces se prolonga a lo largo de la jornada, impidiendo la realización hasta de tareas cotidianas básicas.

La mayor parte de los pacientes con fibromialgia perciben este síntoma en regiones como las cervicales (cuello), espalda y extremidades. Por eso, cuando permanece por muchas horas, les es difícil tanto descansar como permanecer de pie, sobre todo si su movilidad es reducida.

¿Por qué se produce la rigidez matutina?

Las causas de la rigidez matutina en pacientes con fibromialgia se han explicado a través de distintas teorías. Hasta hace algunas décadas se pensaba que su origen podían ser las alteraciones psicológicas que incidían en la mala calidad de sueño.

Así, debido a esta incidencia, aumentaban los descontroles en los neurotransmisores y la recurrencia de los espasmos musculares en la mañana. En resumen, se diría entonces que la causa es por un “mal dormir” que, de paso, produce un “mal despertar”.

Pero en la actualidad estas teorías han sido revisadas y actualizadas, añadiéndose otros conceptos estudiados posteriormente. Por eso, hoy se sugiere que el problema puede surgir por diferentes causas como las deficiencias de oxigenación, procesos inflamatorios o procesos infecciosos, entre otros.

Consejos para tratar de reducir la rigidez matutina

Estiramiento triceps

El desconocimiento de las causas exactas de la fibromialgia ha dificultado su tratamiento. A pesar de esto, hay una serie de recomendaciones generales que pueden tener un impacto positivo en la forma en que el paciente se siente en la mañana y a lo largo del día.

El tratamiento general de la enfermedad incluye actividad física, sueño mejorado, analgésicos y control de los síntomas emocionales. No obstante, de forma específica, los pasos que pueden ayudar a minimizar la rigidez y el dolor incluyen:

  • Hacer ejercicios de estiramiento cuando aún está en la cama para mejorar la flexibilidad del cuerpo.
  • Tomar una ducha con agua caliente para relajar los músculos y calmar el dolor.
  • Ingerir el analgésico recomendado por el médico unos 30 minutos antes de salir de la cama.
  • Limitar el consumo de bebidas alcohólicas, café y nicotina.
  • Adoptar una buena posición al dormir para mantener un buen flujo sanguíneo.
  • Evitar ambientes demasiado húmedos o fríos.
  • Mejorar la alimentación y, sobre todo, evitar los lácteos, edulcorantes y carbohidratos simples (harinas y refinados).
  • Mantener un peso corporal saludable.
  • Beber infusiones en ayunas y consumir agua a lo largo del día.
  • Hacer terapias para evitar el estrés.
  • Despertar cada día con pensamientos optimistas, inclusive cuando hay recaídas. Es difícil, pero puede ayudar a estar más asertivos y positivos el resto de la jornada.

Como reflexión final queremos destacar la importancia de entender la enfermedad. Tanto los pacientes como sus familiares deben ser conscientes de los síntomas que implica y las dificultades de su control. A veces, cuando no hay suficiente compresión de lo que ocurre, la persona tiende a caer más fácil en la depresión y ansiedad.

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