Rinoplastia: todo lo que debes saber

Edith Sánchez 1 enero, 2018
Actualmente la rinoplastia es una cirugía ambulatoria, con mínimo riesgo. Sin embargo, jamás se debe perder de vista que toda cirugía implica ciertos riesgos.

La rinoplastia es una intervención quirúrgica que tiene por objetivo cambiar la forma de la nariz. Se realiza con fines estéticos o por salud. Aunque es una de las cirugías más habituales en la actualidad y tiene una amplia aceptación, no se debe pasar por alto que, como toda cirugía, implica riesgos y, eventualmente, complicaciones.

Lo que propone la rinoplastia es una modificación en los huesos y cartílagos de la nariz. Esa estructura osteocartilaginosa está debajo de la piel y de los músculos. Durante la cirugía se accede a ella a través de incisiones efectuadas en puntos muy precisos.

Aunque es sumamente habitual que se acuda a la rinoplastia para mejorar la estética del rostro, esto no siempre se consigue. Pese a que la nariz adquiera una forma diferente, no necesariamente esto embellece el rostro. La estética depende de todos los elementos, lo cual incluye forma de la cara, mentón, pómulos, frente, etc.

Tipos de rinoplastia

Tipos de rinoplastia

Existen cuatro tipos diferentes de rinoplastia. Son la funcional, la reparadora, la reconstructiva y la estética. Veamos las principales características de cada una de ellas:

  • Septorinoplastia o rinoplastia funcional. Este tipo de cirugía se realiza principalmente para corregir algún problema en el funcionamiento nasal.
  • Rinoplastia reparadora. En este caso el procedimiento tiene por objetivo corregir alguna deformación de la nariz, ocasionado por un traumatismo.
  • Rinoplastia reconstructiva. También tiene por objetivo corregir alguna zona de la nariz, pero en este caso ocasionada por lesiones o por defectos congénitos.
  • Rinoplastia estética. Su objetivo es darle una forma más estética a la nariz, de acuerdo con los cánones de belleza que tenga el paciente. Puede ser de aumento, de disminución o mixta.

En general, cuando el propósito de la rinoplastia es principalmente funcional o de salud, recibe el nombre de septoplastia. Si la intervención combina aspectos médicos y estéticos, se le llama septorrinoplastia.

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Técnicas de rinoplastia

Actualmente las técnicas para realizar una rinoplastia han avanzado mucho. Básicamente existen dos tipos de procedimientos: rinoplastia cerrada y rinoplastia abierta. Cada una de ellas tiene las siguientes características:

  • Rinoplastia cerrada. Es el procedimiento más común. En este caso, las incisiones se hacen dentro de la cavidad nasal. Por lo tanto, no quedan cicatrices visibles después de la cirugía. Sin embargo, este tipo de intervención presenta limitaciones en algunos casos.
  • Rinoplastia abierta. Es un tipo de cirugía más compleja. Se hace una incisión en la mitad de la nariz. Así se tiene un mayor acceso a los cartílagos y los huesos. Todo el esqueleto nasal queda expuesto y deja una pequeña cicatriz. Esta técnica solo se utiliza si es estrictamente necesaria.

Hay una tercera técnica que se emplea rara vez donde el abordaje se hace por vía bucal. El propósito es hacer una reconstrucción ósea de todo el rostro, mediante el elevamiento de los cartílagos. También se utiliza para hacer la disección completa de la estructura nasal, cuando hay un problema muy complejo.

Antes del procedimiento quirúrgico

Antes del procedimiento quirúrgico

La rinoplastia tiene una duración aproximada de entre dos y tres horas. En casi todos los casos se debe aplicar anestesia general. Solo en contadas ocasiones se emplea anestesia local. La cirugía es ambulatoria y tiene mínimos riesgos para el paciente.

Antes de la cirugía lo usual es que el médico haga una entrevista extensa. Además de la exploración física, lo más probable es que ordene una tomografía de nariz y de senos paranasales.

Especialmente en las intervenciones de carácter estético, lo que sigue es un análisis fotográfico. Tras él, se le presenta al paciente el plan quirúrgico. Finalmente se hace la evaluación prequirúrgica con el anestesiólogo.

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Después de la cirugía

Después de la cirugía

Después de la cirugía, rara vez se ponen tapones en las fosas nasales. Esto solo se hace si hay demasiado sangrado, o si se trata de un caso muy complejo. De todos modos, estos contienen un canal para que el paciente pueda respirar correctamente. Cumplen con la función de mantener estable la pirámide nasal y de evitar un eventual sangrado.

En casi todos los casos, tras la rinoplastia se coloca un vendaje y una férula. Estos garantizan que se mantengan las modificaciones realizadas en la cirugía. Lo usual es que sean retirados una semana después. Por lo general, el paciente es dado de alta después a las seis horas. Lo recomendable es que mantenga un reposo intermedio. Rara vez se presentan otras molestias además de las originadas por la obstrucción inicial en la nariz. Se debe mantener el seguimiento médico adecuado.

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