Los 4 rituales de la felicidad que debes conocer

Aunque no lo creas, la felicidad es mucho más fácil de encontrar de lo que piensas. Aprende a disfrutar de las pequeñas cosas del día a día y verás como aparece sola

Los rituales de la felicidad conforman una serie de hábitos muy concretos que nos acercan al bienestar. Hacer uso de las rutinas y los hábitos saludables pueden servirnos como un modo sensacional para activar la energía positiva y generar así el cambio.

Dentro de la psicología positiva, autores tan representativos como Martin Seligman o Mihaly Csikszentmihalyi enfatizan algo muy importante: involucrarnos en actividades cotidianas que nos sean significativas nos permitirán sentirnos más felices y optimistas.

Debemos considerar que el bienestar no se alcanza desde la quietud o la inmovilidad. La felicidad no llama a la puerta: es movimiento, es saber fluir con la vida, es ser partícipes de una rutina donde alzarnos como agentes activos, personas que logran disfrutar con lo que hacen.

Estos rituales pueden servirnos de ayuda o al menos, inspirarnos lo suficiente para crear los nuestros.

Los cuatro rituales de la felicidad

botella con deseos simbolizando los rituales de la felicidad

Decía Aristóteles que la felicidad consiste en al menos dos aspectos: hedonia (placer) y eudaimonia (una vida bien vivida). Por curioso que nos resulte a día de hoy seguimos sin saber llevar a cabo con efectividad ambos aspectos.

El ritmo actual de nuestra sociedad nos impide sin duda alcanzar ese estado, ese ideal. No es fácil volcarnos al placer cuando lo que hay en nuestra mente son preocupaciones. No es sencillo erigir una vida “bien vivida” cuando nos acompañan tantas incertidumbres personales y laborales.

Por ello, más allá de la sabiduría de los filósofos está ya lo que se conoce ya como la neurociencia de la felicidad. Los científicos prefieren entender cómo funciona un “cerebro feliz”, cómo se gestan nuestras emociones positivas y esos pensamientos que nos permiten crear enfoques mentales más fuertes, flexibles y abiertos al optimismo.

En un estudio llevado a cabo en la Universidad de Edimburgo sobre la neurociencia de la felicidad nos recuerdan que nuestro cerebro no sabe ser feliz. Él solo se orienta hacia la supervivencia. Por tanto estamos obligados a poner de nuestra parte, a responsabilizarnos, a ser agentes activos de nuestro bienestar.

Los siguientes rituales de la felicidad pueden ayudarnos.

1. El ritual de la responsabilidad

El primer ritual de la felicidad consiste en aprender a ser responsables de nosotros mismos cada día (y en cualquier circunstancia).

  • Para lograrlo, debemos iniciar sencillas acciones cotidianas con las cuales dejar de depender de los demás para alcanzar ese preciado bienestar.
  • Quienes nos rodean no tienen la obligación de “abastecernos” de todo aquello que a nosotros nos falta.

Solo cuando nos mostramos ante el mundo como personas completas, sin miedos, sin vacíos o inseguridades alcanzaremos esa felicidad satisfactoria donde iniciar relaciones más plenas.

Lee también “almas rotas, personas rotas psicológicamente

Claves para el cambio

  • Cuando te levantes por la mañana. convéncete de que vas a hacer lo posible para que nada ni nadie te quite la calma, tu equilibrio.
  • Habla contigo mismo para recordarte que eres libre y responsable de ti mismo. Esto significa, en primer lugar, que puedes poner fin a cualquier cosa que te moleste, e implicarte en todo lo que te interese o te haga crecer como persona.

Para ser feliz hay que tomar decisiones y para ello, recuerda… ¡Debes ser responsable de tu propia persona!

2. El ritual de la libertad

De entre los rituales de la felicidad, el de la libertad es sin duda uno de los más relavantes. Hablamos de la libertad emocional, de la libertad para tomar decisiones, para actuar y alzarnos como agentes creadores de nuestro destino.

Claves para el cambio

  • A lo largo de tus jornadas, debes dedicarte, al menos, dos horas para ti mismo: lee, pasea, medita, escribe, descansa… Esos espacios de intimidad te permitirán clarificar deseos y necesidades.
  • Realiza actividades que te permitan conectar contigo mismo para sentirte bien, en calma, en equilibrio. La satisfacción te ayudará a encontrar fuerzas y validarte como persona para atreverte a realizar cambios.
  • Mentalízate, a su vez, de algo vital: quien te vulnera y te quita tu libertad no te quiere y no te respeta. Reacciona ante ello, pon límites y descubrirás cómo, poco a poco, alcanzas la auténtica felicidad.

3. Ritual para desactivar tus miedos

manzana simbolizando los rituales de la felicidad

Nadie puede desactivar sus miedos si no los identifica primero. Podríamos decir sin equivocarnos que todos acabamos normalizando muchos de nuestros temores.

  • No queremos identificarlos porque, a veces, resulta mucho más fácil habitar en nuestra nuestra zona de confort:

¿Para qué voy a cambiar de trabajo? Sé que me tratan mal, pero siempre será mejor “lo malo conocido” que asumir un riesgo.

Este tipo de ideas y de actitudes limitantes son muy habituales entre la población. Son raíces que se adentran en nuestra personalidad y, poco a poco, vetan nuestra capacidad para ser felices de forma auténtica.

Claves para el cambio

Para vencer tus miedos toma nota de esta estrategia, de este ritual sencillo e ilustrativo:

  • Escribe en un papel todo lo que te preocupa y te causa ansiedad en la actualidad. Pueden ser cosas, personas y situaciones.
  • En otra columna, escribe cómo te gustaría encontrarte en un futuro cercano: libre, en armonía, contento, tranquilo, satisfecho…
  • En una tercera columna razona qué deberías hacer para encontrarte tal y como tú deseas.

Reflexiona sobre ello e intenta ponerlo en práctica: iniciar el cambio.

Lee también “nada de lo que hagas estará bien para muchas personas, ¿pero qué importa?

4. Ritual del merecimiento para alcanzar la felicidad

rosa en botella simbolizando los rituales de la felicidad

El último de los rituales de la felicidad tiene que ver con la autoestima. Lo creamos o no, son muchas las veces en que nos dejamos llevar por la deriva de esas ideas en las que, poco a poco, llegamos a creer que no merecemos ser felices.

Estos son los razonamientos más comunes que alimentan esta idea:

  • Pensar que nuestros trenes ya han pasado, que hay oportunidades que ya no volverán a presentarse.
  • Decirnos a nosotros mismos que es mejor “aguantar” y seguir con esa relación infeliz, porque cualquier cosa será mejor que estar solos.
  • Asimismo, el simple acto de caer en ese derrotismo donde no esperar nada más de la vida es otra forma de caer en un letargo donde, poco a poco, nos abraza una implacable infelicidad que puede transformarse en una depresión.

No es lo adecuado. Debemos alzarnos frente a estos pensamientos tan destructivos. Todos tenemos derecho a las segundas oportunidades, todos somos dignos de ser felices y, por tanto, merecemos aquello que nos propongamos.

Que nadie te convenza de lo contrario. Que nadie te diga aquello de “tú no puedes, tú no sabes o tú no mereces”. Haz oídos sordos a las palabras envenenadas y escucha solo la voz que de verdad importa: la de tu corazón.

No dudes en incluir en tus rutinas estos cuatro rituales de la felicidad. No cuesta nada y los cambios se notan (y se disfrutan)

 

Lyubomirsky. Sonja (2008) La ciencia de la felicidad. Urano (Madrid) Graziano. Loretta (2016) Los hábitos de un cerebro feliz”. Obelisco (Barcelona)