Rotura muscular: causas y tipos

Andrea Flores · 4 enero, 2018
Es importante realizar estiramientos antes de practicar ejercicio para evitar la sobrecarga de los músculos trabajados.

La rotura muscular es una condición patológica también conocida como desgarro fibrilar. Todos los músculos están compuestos por fibras de pequeño tamaño que ejercen los movimientos siguiendo ciclos de contracción y de relajación. Sin embargo, hay situaciones en las que las fibras no son capaces de soportar la tensión y se rompen.

Un ejemplo de ello es la realización de ejercicio intenso sin calentamiento previo. Cuando esto ocurre, el paciente percibe dolor en la zona de la lesión y suele acompañarse de un hematoma debido a la rotura de los vasos sanguíneos encargados de irrigar las estructuras musculares.

Tipos de rotura muscular

La rotura muscular se clasifica en una escala de gravedad según su extensión:

  • Rotura fibrilar o de grado 1. Es el tipo más frecuente de todos. La rotura se produce a nivel de las fibrillas musculares y es microscópica. Por este motivo, las pruebas de imagen convencionales no sirven para el diagnóstico. Sin embargo, el paciente presenta un dolor intenso en forma de latigazo que impide la movilidad de la zona afectada.
  • Rotura parcial o de grado 2. En este tipo de rotura, la exploración física del paciente es clave a la hora de diagnosticar. La región lesionada está deforme y presenta un hundimiento. Al ser una afectación más intensa, sí se pueden emplear técnicas de imagen. La más recomendable es la ecografía de músculo esquelético. Se aprecia claramente la rotura y el hematoma asociado a ella.
  • Rotura total o de grado 3. El paciente en estos casos presenta deformidad, inmovilidad y dolor intenso en la zona lesionada. La cirugía es el único tratamiento eficaz puesto que hay que suturar los extremos de las fibras rotas para evitar un desgarro mayor.

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Causas de rotura muscular

Causas de rotura muscular

Las causas por las que se produce la rotura fibrilar son diferentes según el tipo de lesión. En el grado 1 (rotura fibrilar) y en el grado 2 (rotura parcial) se produce por situaciones de sobreestiramiento donde la tensión supera la resistencia de las fibrillas.

Es muy frecuente que aparezca durante la práctica deportiva si no se ha realizado un buen calentamiento previo. En el grado 3 (rotura total), la lesión se produce por un traumatismo directo que rompe el músculo de la zona que recibe el impacto.

Tratamiento de la rotura muscular

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Al igual que las causas, el tratamiento de la rotura muscular varía en función del grado de lesión.

Cuando el paciente presenta una rotura de grado 1 o de grado 2 , el tratamiento se basa en el reposo. A partir de los dos o tres días desde el momento de la lesión se recomienda combinar el reposo con terapia rehabilitadora y fisioterapia.

Cuando la rotura muscular es total o de grado 3, el tratamiento siempre es la cirugía. Igualmente se acompaña de reposo y terapia física. Solo se consigue la recuperación total cuando hay una intervención quirúrgica de por medio.

La aplicación de frío está recomendada porque calma el dolor y ayuda a reducir la inflamación. Hay que tener más cuidado a la hora de aplicar calor en la zona lesionada. El calor solo es beneficioso cuando se empiezan a estirar las fibras afectadas.

En todos los casos de rotura muscular hay que hacer un vendaje de compresión para evitar que el desgarro se haga mayor.

Una vez pasados los tres primeros días, se aplica electroestimulación y otras técnicas de descarga muscular. El objetivo de esta terapia es evitar las contracturas y la sobrecarga de las fibras lesionadas. A medida que el paciente va mejorando también se valora la posibilidad de hacer un drenaje de la zona afectada para disminuir la compresión de estructuras debido a la inflamación.

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Prevención y recomendaciones

Tratamiento de la rotura muscular

Ante la menor sospecha de rotura muscular es importante acudir a la consulta del médico. En el caso de la rotura muscular, el tiempo es un factor importante para evitar una lesión mayor.

Siempre que se vaya a practicar deporte es recomendable realizar un calentamiento previo y estirar bien el grupo de músculos que se va a trabajar. Además, cuando la práctica deportiva sea de alta intensidad es necesario hidratarse a menudo. Las bebidas isotónicas son una buena opción para restaurar los electrolitos perdidos durante el ejercicio físico y evitar calambres, contracturas y desgarros musculares. Del mismo modo, al terminar la actividad la persona deberá estirar de nuevo los músculos para prevenir la lesión.