¿Cómo saber si tu hijo está consumiendo drogas?

9 octubre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el médico Mario Benedetti Arzuza
Como padres debemos aprender a identificar si los cambios de comportamiento de nuestros hijos corresponden a su desarrollo o responden a otra cosa, como el consumo de droga, por ejemplo. Aprende cómo reconocer este comportamiento.

El consumo de drogas sigue siendo una de las principales preocupaciones de los padres a nivel mundial y, desafortunadamente, las cifras que se manejan anualmente continúan siendo alarmantes.

Para saber tu hijo está consumiendo drogas, será fundamental que prestes atención a ciertas señales y, en la medida de lo posible, no te precipites. Hay que tener en cuenta algunas cuestiones antes de sacar cualquier conclusión.

  • La adolescencia es una etapa de rebeldía en la que el joven se puede comportar de manera inusual y no estar consumiendo ningún tipo de drogas. 
  • Los jóvenes entre los 11 y 21 años de edad suelen tener una percepción distorsionada del riesgo. Esto explica por qué pueden tender a asumir conductas de las cuales, tiempo después, pueden llegar a arrepentirse.

Los padres de jóvenes con algún tipo de adicción dicen que reconocer el problema a tiempo no es sencillo, pues las señales son poco claras. 

La desenfrenada adolescencia y las drogas

La desenfrenada adolescencia y las drogas

La adolescencia es una etapa en la cual los jóvenes se siente rebeldes y audaces. A nivel orgánico, fisiológico psicológico y social experimentan todo tipo de cambios que pueden llegar a resultarles difícil de gestionar. Por ello, y otros factores más pueden ser más vulnerables a los vicios.

El Instituto Nacional de Abuso de Drogas en los Estados Unidos identifica 5 factores que invitan a los adolescentes a entrar en el mundo de las drogas:

  • Para encajar en un grupo, tratar de mantenerse en «la misma onda» que sus amistades.
  • Los hace sentir bien. Las drogas producen sensaciones de placer en el cerebro.
  • Los hace sentir mejor. La adolescencia esta ligada a momentos de depresión y estrés, que se sienten aliviados por las drogas.
  • Competir mejor. Ciertas drogas estimulantes pueden hacerles sentir que se desempeñan mejor socialmente en actividades deportivas e incluso académicamente.
  • Para experimentar. Los adolescentes buscan nuevas sensaciones, incluso más si implican ciertos riesgos.

Si no existe un canal de comunicación familiar sano, a través del cual se hable abiertamente de todo tipo de temas, puede ser más complicado actuar a tiempo y ayudar al joven.

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Las drogas: un enemigo subestimado

Muchos adolescentes y padres ven el consumo de drogas como una práctica pasajera, sin demasiada importancia. Sin embargo, restarle importancia a los riesgos que conlleva puede resultar contraproducente en el futuro. Ningún padre debe «normalizar» el hecho de que un joven consuma drogas, ni siquiera cuando es de forma puntual.

Por otra parte, considerar que un hijo está exento de experimentar vivencias que puedan llevarlo al consumo de drogas también es una actitud que puede resultar perjudicial en el futuro.

Es fundamental informar bien a los jóvenes y reflexionar con ellos acerca de las consecuencias que puede acarrear el consumo experimental de drogas. Por su parte, los padres deben procurar también mantenerse bien informados y abiertos al diálogo. A la par, deberán evitar «prohibirles» a sus hijos las drogas «porque sí». Mientras más y mejor preparadas estén ambas partes, menos riesgos habrán.

Ahora, si sospechas que tu hijo consume drogas, lo primero que debes hacer es determinar si las actitudes irreverentes del joven se deben a los cambios hormonales propios de su edad o no.

Es fundamental ver un poco más allá de la etapa difícil en la que se encuentra y verificar si la conducta extraña se debe al consumo de drogas, antes de sacar conclusiones.

Posibles comportamientos

Cuando un joven está consumiendo drogas, lo más común es que intente ocultarlo. Por ello, su comportamiento puede mostrarse un tanto diferente. Por ello, es determinante que prestes atención a su conducta y, en concreto, a los cambios que pueda haber en ella.

No obstante, si no tienes pruebas, lo más recomendable es que evites la confrontación. En su lugar, intenta acercarte de una manera amable para averiguar qué está sucediendo. Si recurres al reclamo y comienzas a inculparlo, puedes promover una situación violenta. 

1. El olor en la ropa

Presta atención a los olores

Si bien es cierto que, si alguien fuma un cigarrillo a nuestro lado, nuestra ropa puede adquirir mal olor. Por ello, aún cuando no hayamos fumado, nuestra ropa puede oler a tabaco. Sin embargo, si el olor es muy penetrante y persiste en las prendas con el paso del tiempo, entonces hay que conversar con el joven para saber qué es lo que está ocurriendo.

Por otra parte, hay que estar atentos al uso de productos de aseo personal, pues una de las estrategias que suelen emplear los consumidores para evitar ser descubiertos es aplicarse repetidamente colonia, mascar chicle y lavarse las manos de manera exagerada, para evitar oler a aquello que consumen, sea tabaco, marihuana o cualquier otra sustancia.

2. Salud ocular

Los ojos son indicadores muy claros de las adicciones.

Cada droga en particular tiene efectos diversos. Por ejemplo, la cannabis provoca enrojecimiento de los ojos y mirada somnolienta. Contrariamente, la cocaína y el éxtasis producen dilatación de las pupilas, con lo que la mirada se hace muy abierta.

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3. Exceso de irritabilidad

Presenta excesiva irritabilidad

En la adolescencia, los cambios hormonales pueden provocar cambios de humor bruscos, pero cuando hay consumo de drogas las reacciones suelen ser aún más intensas y, en comparación, exageradas.

Hay adolescentes que se muestran irritables y agresivos, sobre todo, cuando no ha consumido, pues el cuerpo les pide la droga. Otros, en cambio, se vuelven solitarios y tienden a alejarse especialmente de sus padres, ya que así pueden consumir, sin dar explicaciones.

4. Extrae medicamentos de tu botiquín

Cuando comienzan a consumir de drogas suelen experimentar con varias drogas, por aquello de que es “solo una prueba”.  El botiquín familiar suele ser una fuente de drogas de fácil acceso para ellos. El diazepam o los populares jarabes para la tos son los más recomendados por quienes ya los probaron y tratan de inducir a otros.

Por lo tanto, si desaparecen medicamentos de tu botiquín, en grandes cantidades, es momento de tener una conversación.

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5. Se ha vuelto irresponsable

Se ha vuelto irresponsable

Uno de los efectos más demoledores de las adicciones es el mal hábito de abandonarlo toda responsabilidad y dejarse llevar solo por el ocio. 

El joven consumidor deja de lado sus estudios y todo aquello que requiera compromiso. Baja el rendimiento escolar y se abstiene de comprometerse con tareas que antes disfrutaba.

Los puntos señalados hasta aquí no son indicadores, por sí solos, de que un joven sea adicto, por ello es necesario informarse muy bien y no sacar conclusiones apresuradas. 

Evaluación general

Los cambios en el comportamiento de un hijo que consume drogas es tan evidente para aquellos padres que les conocen, que al minuto sospecharán.

Dependiendo de si el tipo de droga es estimulante o relajante, una persona puede presentar ciertos comportamientos y signos. Por ello, es importante estar bien informados acerca de las características de cada una de ellas y sus manifestaciones. 

En caso de que consideres que has confirmado las sospechas de que tu hijo consume drogas, busca ayuda profesional. De esta manera, podrás gestionar el problema de la manera más asertada posible.

Lo importante es estar alerta, estar muy pendiente de nuestros hijos, estar al tanto de qué hacen, a dónde van, quienes son sus amistades, con quiénes se relacionan.

Por último pero no menos importante, recuerda que mantener una buena comunicación y relación con tus hijos es una base clave para mantener un ambiente familiar saludable, prevenir problemas como el desarrollo de adicciones.