¿Cómo saber si mi hijo sufre estrés? ¿Cómo ayudarlo?

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Valeria Sabater
· 18 junio, 2015
A veces los horarios de los niños en el colegio y fuera de él son interminables, por lo que también debemos dejarles un tiempo para no hacer nada y ser simplemente niños.

El estrés no es algo exclusivo de las personas adultas. En ocasiones, caemos en el error de pensar que los niños tienen una vida fácil, que sus únicas responsabilidades son cumplir en el colegio, portarse bien, disfrutar con sus juegos y amigos. Sin embargo, de vez en cuando, como padres debemos plantearnos esta pregunta: ¿cómo saber si mi hijo sufre de estrés? 

Los niños también tienen presiones y dificultades diarias, que a veces pasamos por alto. Éstas, incluso, pueden condenarles a enfermarse. Diarreas, problemas de sueño, nerviosismo, problemas alimentarios…

Intentamos resolver los síntomas sin comprender que hay una realidad encubierta muy peligrosa: nuestro hijo sufre estrés. Entonces, ¿Qué podemos hacer en estos casos? ¿Cómo estar seguros de que los niños están padeciendo estrés en su día a día? Hablemos sobre ello.

¿Cómo saber si mi hijo sufre estrés?

Hay que tenerlo claro. En ocasiones nos esforzamos por hacer cosas por los niños que, en lugar de hacerlos felices, les ocasionan más estrés y sufrimiento.

Pensemos en esos padres que, para conseguir que sus hijos vayan mejor en el colegio, los apuntan a innumerables actividades extraescolares. Lo que consiguen en estos casos es presionarlos aún más.

Es decir, los “sobrecargan” de tareas y esto impide que sean “niños” y disfruten de su tiempo libre. Sobre todo, de sus instantes de ocio con los juegos. Éste es un pequeño ejemplo de por qué un niño sufre estrés. No obstante, las causas pueden ser múltiples. Si tu hijo sufre de estrés debes estar atentos a los síntomas para saber identificarlos:

  • Tener problemas de sueño.
  • No querer ir al colegio por las mañanas. Les ocasiona mucha ansiedad incluso el tener que vestirse o preparar su mochila con los libros.
  • Sufrir vómitos constantes, mareos…
  • Sufrir diarreas o épocas de estreñimiento continuadas.
  • Estar siempre muy cansados.
  • No tener ganas de comer o de jugar.
  • Padecer muchas alergias o tener numerosas hemorragias nasales.
  • Enfermarse regularmente con resfriados o gripes (síntomas de un sistema inmunológico debilitado a causa del estrés).
¿Cómo saber si mi hijo sufre estrés?

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Consejos para ayudar a mi hijo a gestionar el estrés

Si tu hijo sufre estrés, es importante, en primer lugar, saber qué lo causa y qué debemos hacer para eliminar ese foco de ansiedad que altera su tranquilidad y su salud. Es posible que debamos hacer algún cambio en su rutina diaria para conseguir que se encuentre mejor, o tal vez haya algún problema en casa que debamos resolver entre todos.

Sea como sea, es importante que el niño sepa qué es el estrés y cómo se gestiona. Pues, al fin y al cabo, es una dimensión a la que va a tener que enfrentarse más veces en su vida. De ahí que sea importante que adquiera una serie de competencias lo antes posible. A continuación, te enseñamos unas cuantas estrategias que te van a ayudar:

1. Un tiempo para sí mismos a lo largo del día

Puede que pienses que los niños, a diferencia de nosotros, tienen todo el tiempo del mundo para ellos. Pero no es así. Sus horarios escolares son, en ocasiones, muy extensos. Llegan a casa y tienen un sinfín de tareas que hacer: deberes, clases de inglés, deportes… Más tarde, cenan y, al cabo de un rato, se van a la cama.

¿Cuándo pueden ser “realmente niños”? Permíteles tener tiempo para no hacer nada, para respirar, para jugar, para dibujar… Enséñales que las personas necesitamos de espacios propios para ser nosotros mismos con tranquilidad.

Ten presente que jugar a los videojuegos o estar con el ordenador no es descansar, ya que este tipo de actividades los sobre excita aún más.

Los niños pueden sentir estrés cuando sus horarios escolares y rutinas diarias son muy extensas y abarrotadas

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2. Enséñales a escuchar su propio cuerpo

Cuando les duela la cabeza, pregúntales a qué puede deberse:

  • ¿Has comido bien en el comedor del colegio? ¿Te lo has comido todo o te lo has dejado?
  • ¿Te preocupa algo?
  • ¿Estás nervioso por algún examen?
  • ¿Hay algún niño que te molesta en clase?

Es importante que los niños entiendan que, a veces, esos dolores de cabeza o de estómago se deben a que hay cosas que no estamos haciendo bien. “Si no comes de modo adecuado, caes enfermo. Y si estás nervioso por algunas cosas también pueden dolerte partes del cuerpo, como la cabeza o el estómago”. Cuando antes entiendan este tipo de cosas, mejor.

Niña con dolor de cabeza por estrés

3. Enséñales a comunicar y a expresar sus sentimientos

Lo último que debemos hacer con los niños es someterlos a “interrogatorios policiales”, porque en lugar de explicarnos sus preocupaciones, nos evitarán y se sentirán aún más presionados. Si tu hijo sufre estrés debes saber a qué se debe, así que debes conseguir que hable con naturalidad y que, además, encuentre alivio al hacerlo.

Esto no es algo que se consiga de un día para otro. Es algo que debemos trabajar con ellos desde que son muy pequeños. Por supuesto, a través de la confianza, del no juzgar y del ofrecerles la máxima apertura y el máximo cariño.

  • Habla con ellos a través de sus dibujos, pregúntales qué representan.
  • Pregúntale si hay algo en su día a día que le gustaría cambiar o no hacer más.
  • Pregúntale qué es lo que le haría más feliz en esos momentos.

Hazles preguntas sencillas y amables que no les asusten o les presionen. Sé sutil y muéstrales mucho cariño.

Enséñale a tu hijo a expresar lo que siente

4. Los niños deben aprender a superar pequeñas dificultades diarias

Para que un niño gestione adecuadamente su estrés, no se trata en absoluto de que nosotros les resolvamos toda dificultad. Si el problema está en casa, haremos lo que esté en nuestras manos para resolverlo.

En cambio, si el niño, por ejemplo, tiene ansiedad por los exámenes o se siente estresado por tareas que debe cumplir, debes ayudarle a aplicar estrategias con las cuales superar esas adversidades.

Nunca menosprecies sus problemas. Para ellos son importantes, así que apóyales en todo. Recuerda también que tú les sirves de modelo en todo momento. El estrés es contagioso y si nos ven a nosotros estresados, ellos también lo sufrirán.

En conclusión…

No debemos subestimar las emociones que nuestros hijos pueden sentir con el ajetreo de su día a día y las experiencias a las que se enfrentan en ellos. Estas pequeñas pero importantes recomendaciones te ayudarán a mantenerte alerta y comunicarte mejor con tu hijo, enseñarle hábitos y aprendizajes valiosos para gestionar sus emociones y superar dificultades.

  • Garmezy, N., & Rutter, M. (Eds.). (1983). Stress, coping, and development in children. Baltimore, MD, US: Johns Hopkins University Press.
  • Kids Health from Nemours. Childhood Stress. Date reviewed: February 2015.
  • NIH, U.S. National Library of Medicine. MedlinePlus. Stress in childhood.
medlineplus.gov/ency/article/002059.htm