¿Sabes por qué los monjes tibetanos tienen los dientes blancos y fuertes?

Los monjes del Tibet cuidan su salud con ahínco porque su cuerpo es el templo de su alma. Gracias a ese cuidad, disfrutan de remedios para conseguir los ansiados dientes blancos 

Los monjes tibetanos son famosos por alejarse del mundo material para sumergirse en el mundo espiritual. Los budistas aspiran a desprenderse de los deseos del cuerpo, porque solo así conseguirán la paz interior.

No obstante, también velan por el bienestar de su forma física, habida cuenta de que se trata del hogar de su bien más preciado: el alma. Por ello, es bueno que tengamos a esta cultura como un referente de vida sana.

Por todos es sabido que estos religiosos se alejan de la ciudad, no tienen hipermercados al lado, ni revisiones periódicas con el dentista. Entonces, ¿cómo se explica que además de tener los dientes blancos y fuertes, estén a la cabeza en este tema?

En el mundo occidental no conseguimos ese punto de blancura sin invertir en tratamientos especialziados: desde la pasta de dientes hasta intervenciones más agresivas. Aun así, hay algunas personas que no lo consiguen.

Ten en cuenta que el color de la dentadura de estos monjes va acompañado de una salud dental envidiable. Para ellos, la estética es secundaria.

Una receta legendaria para tener los dientes blancos

Los monjes no tienen tiendas, pero sí tienen remedios naturales que les permiten cuidar su cuerpo, como su religión les dicta.

En vista de los excelentes resultados, te vamos a dar la receta para obtener un dentífrico tradicional, que ha demostrado su eficacia con creces.

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¿Qué vamos a utilizar?

sal-krosher

  • Sal kosher o sin yodo: Se trata de una sal pura que los judíos usan para sazonar los alimentos y mantenerlos durante más tiempo. La encontrarás en tiendas de dietética o farmacias.
  • Agua

Como ves, necesitas pocos elementos, por lo que no te resultará complicado llevar este remedio a cabo. Sigue con nosotros para conocer los pasos.

Cantidades

  • ½ vaso de agua (100 ml)
  • 1 cucharada de sal kosher (15 g)

Elaboración

  • Hierve medio vaso de aguay deja que se enfríe, hasta que alcance una temperatura adecuada para el uso.
  • Vierte en esa agua una cucharada de sal kosher.
  • Remueve durante, al menos, un minuto.
  • Quítale toda la espuma que quede en la superficie.

Si eres una persona muy ocupada, puedes hervir más cantidad de agua y conservarla. Casi no perderá cualidades y obtendrás muy buenos resultados.

Cómo aplicar la pasta

Verás en el vaso los cristales de sal. Estos son la clave de este particular dentífrico, pero veamos cómo se debe usar.

  • Coloca los citados cristales sobre el cepillo de dientes.
  • Cepíllate con los movimientos habituales: no olvides que tienen que ser circulares y llegar a todos los huecos.
  • Enjuágate con el mismo vaso de agua.
  • Repítelo tres veces al día.

Como puedes ver, es un proceso muy sencillo y barato, en el que apenas tardarás un minuto más de lo habitual.

Si comes fuera de casa y quieres ser riguroso, puedes llevarte la mezcla en el en la mochila o en el bolso. Se trata de poca cantidad, así que no te supondrá mucha molestia y los beneficios serán incuestionables.

Otros consejos para tener una dentadura sana

blanquear dientes

Los monjes tibetanos tienen otros hábitos que complementan esta fantástica receta.

Para empezar, no fuman ni beben alcohol. Los consideran un veneno, cuyo objetivo es confundir lo que no es importante con lo que sí lo es.

Visita este artículo: La mejor técnica para cepillarse los dientes

Puedes no estar de acuerdo, pero lo cierto es que evita las manchas y el desgaste que dichos productos generan en nuestra dentadura.

En este sentido, tampoco ingieren azúcares, bollería industrial, ni grasas, otra razón por la que nos aventajan en la cuestión de los dientes blancos.

Casi todos los alimentos que tomamos contienen estos elementos, además de colorantes artificiales que no ayudan en nada en nuestro objetivo.

En su lugar, tienen una dieta rica en verduras y productos ecológicos. Estos no son tan abrasivos, ya que presentan menos bacterias y gérmenes. Además, no contienen ninguna sustancia química que ataque nuestro esmalte y provoque caries.

Se trata de una receta de una cultura milenaria, cuyos miembros gozan de una vida larga y sana.

Esta pasta de dientes casera es inofensiva, por lo que si no te funcionara, solo tendrías que dejarla, sin más. No corres ningún riesgo.

Por tanto, merece la pena darle una oportunidad. ¿Te animas a probarla y nos cuentas cómo te ha ido?

Estaremos encantados de escucharte.

 

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