¿Sabías que escuchar a la gente que se queja todo el día te quita energía?

El problema de estar rodeado de gente que se queja continuamente es que al final puede llegar a influir en tu estado de ánimo

El estilo de vida moderno es tan exigente que inevitablemente todos, en algún momento, nos quejamos de algo. La queja es una reacción natural que permite liberar tensiones en situaciones complejas o dolorosas, pero algunas veces, sin que lo notemos, nos roba energías.

No está mal sentir empatía cuando nuestros seres queridos lo están pasando mal, pero escuchar a aquellos que se quejan de todo es más perjudicial de lo que imaginamos.

Su actitud llega a ser tan tóxica y manipuladora que nos hace pensar que somos insensibles o egoístas por el hecho de no querer seguir escuchando.

Por eso es importante saber identificar esas situaciones, conocer cuáles son los efectos de esa negatividad en nuestra vida y qué hacer al respecto.

El perfil de la persona quejumbrosa

Persona que se queja y manipula

Viven renegando de la vida que llevan, siempre quieren hacerse las víctimas, se quejan porque sí y porque no y, sobre todo, nunca hacen nada para cambiar lo que tanto les atormenta.

A pesar de que al principio nos parece normal, con el paso del tiempo nos vamos dando cuenta de que, más que por una situación difícil, la queja es un hábito que forma parte de la persona.

La queja pasa a ser un acto consciente o inconsciente de manipulación, con el cual el quejumbroso trata de generar culpa, compasión o solidaridad, casi siempre para no asumir sus propias responsabilidades.

Nos hacen sentir que es nuestra obligación ayudarles a resolver sus problemas o, por lo menos, ser su paño de lágrimas en todo momento.

¿No lo sabías? 4 formas de combatir esa infinita intranquilidad llamada ansiedad

Las consecuencias de escuchar a la gente que se queja

Las actitudes de aquellos que se quejan por todo son tan negativas que empezamos a sentir una carga que no deberíamos llevar.

Aunque podamos aconsejar o ayudar a este tipo de personas, exponernos a ellas nos quita una parte importante de nuestras energías.

Aunque no lo notes, el cerebro sufre cambios causados por las emociones que se generan por los problemas ajenos.

Sentimientos como la frustración, la culpa y la tristeza modifican algunos procesos que liberan ciertas hormonas como el cortisol, e incrementan la susceptibilidad de padecer:

  • Altibajos emocionales
  • Dificultades para resolver problemas propios
  • Disminución de la concentración
  • Pensamientos negativos

¿Qué podemos hacer para enfrentar la actitud quejumbrosa?

En la vida no todo sale como lo planeamos y a menudo nos tenemos que enfrentar a retos que no queremos ni esperamos. No obstante, de nada sirve encerrarnos en la frustración y la amargura.

La energía que usamos al quejarnos es precisamente la que necesitamos para superar este tipo de situaciones difíciles. No podemos pretender solucionar la vida de otros cuando necesitamos esos esfuerzos para generar nuestros propios cambios.

Entonces… ¿Qué hacer?

1. Toma distancia

La mano de alguien que quiere alejar personas tóxicas

Siempre que puedas procura alejarte al máximo de estas personas. Probablemente intenten manipularte.

Cuanto menos les prestes atención, más rápido entenderán que no deseas invertir tus energías en escuchar sus pensamientos negativos.

2. Hazle entender que el problema es suyo

Aunque te tomes el tiempo para escuchar sus quejas, hazle saber a esa persona que los problemas que tiene pueden ser de hecho producto de su actitud.

Procura que la situación te afecte poco y aconséjale que tome medidas para solucionarlo por sus propios medios.

3. No muestres debilidad

Persona que se queja

Las personas que se quejan continuamente tienen la habilidad de manipular con su actitud. Es esencial poner un escudo para no mostrarnos dispuestos a ayudarles con cada problema que tengan.

Aunque a veces sea inevitable sentir empatía, procura mantenerla bajo control. Es importante bloquearla en algunos casos para no sentir esa necesidad de ayudar cuando el problema ni siquiera te incumbe.

Ver también: El cerebro emocional: la empatía

4. Establece límites

Estás en todo tu derecho de exigirle a esa persona que no comparta más contigo sus dramas y quejas.

Si estás cansado de escuchar todo el tiempo pensamientos negativos, dile que no te gusta. Que prefieres no ser su paño de lágrimas.

¿Tienes un amigo o familiar quejándose todo el tiempo? ¡Es el momento de actuar!

Evita seguir su juego porque, en algún momento, empezarás a sentir que tanta negatividad interfiere en tu propia vida.

 

Moya-Albiol, L., Herrero, N., and Bernal, M.C. (2010). Bases neuronales de la empatía. Revista de Neurologia 50, 89–100.