Salmonela: síntomas de su envenenamiento y tips para evitarlo

La salmonela es una bacteria que causa la enfermedad con el mismo nombre. Antes de hablarte de los síntomas y pasarte algunos tips para evitarla, debes conocer algunas de sus características. Esta bacteria  es un bacilo, Gram-negativo, anaerobio, que no forma cápsula ni espora. Su hábitat natural son los intestinos de cualquier tipo de animal homeotermo, inclusive los seres humanos. También se encuentra en las heces de todos estos animales.

Contagio y síntomas

El contagio puede producirse por contacto directo, por contaminación cruzada durante la manipulación de alimentos y por vía sexual. La contaminación cruzada se genera cuando se manipulan alimentos cocidos o lavados con alimentos crudos contaminados. Se cruza la contaminación del producto que aún se está elaborando (crudo) con el que pronto se consumirá.

La forma más común de contagio es a través de alimentos contaminados de origen animal. Pueden ser pollo, huevos, carne vacuna o leche. Estos alimentos se deben manipular con responsabilidad y procurar siempre cocinarlos antes de consumirlos. Se debe prestar especial atención a sus derivados crudos: mayonesas, quesos, helados y cremas.

Alerta con las mascotas, porque ellas pueden estar contaminadas y en el contacto diario puedes contagiarte. Las más propensas a tenerla son los reptiles (por ejemplo, tortugas) y los pájaros.

Los primeros síntomas aparecen entre las 12 y las 72 horas siguientes al contagio. Son bien específicos: diarrea, náuseas y vómitos, dolor intestinal, dolor de cabeza y escalofríos. La duración normal de estos síntomas es de cuatro a siete días. Generalmente, se pasa la enfermedad sin concurrir al médico, porque parece una gastroenterocolitis. No obstante, si continúas con estos síntomas pasados los siete días es recomendable acudir al doctor en medicina que te trate.

Tips para evitar la salmonela

1. Mantén una higiene constante

Tienes que lavarte las manos por lo menos durante 20 segundos con agua tibia y jabón luego de manipular alimentos, cambiar un pañal o tocar una mascota. Tienes que fregar los utensilios de cocina, las tablas y las mesas después de preparar cada alimento y antes de preparar el siguiente. Si te es posible comienza a usar toallas de papel o desechables para limpiar la mesa. Si prefieres no gastar tanto papel para cuidar el medio ambiente, lava regularmente el que usas en el lavarropas (lavadora) en un programa con agua caliente.

2. No contamines todo

Carnes rojas

Separa las aves, pescados y carnes crudas de otros alimentos tanto en el carrito del supermercado como en la nevera. Si puedes, cómprate tablas para picar de diferentes colores y usa una para los vegetales y frutas crudas, otra para las carnes y una última para alimentos cocidos. Ten especial cuidado al manipular alimentos crudos y cocidos o prontos para consumirlos. Lava todo lo que uses al pasar de uno a otro.

3. Cocina bien las carnes y no comas salsas a base de huevos crudos

Al cocinar debes cerciorarte de que las carnes queden bien cocidas. No importa qué tipo de carne sea: vacuna, de cordero, de cerdo, aves o pescado. Todos los tipos de cocción son válidos (puedes seguir comiendo ceviche de pescado tranquilamente) porque algunos son por calor, otros por el efecto de ácidos, por vapor… Lo importante es que alcance temperaturas elevadas. Así mismo, si puedes, evita el microondas, porque no alcanza temperaturas iguales. El mínimo promedio de temperatura interna es de 63 °C.

Recalienta todas las salsas que compres y, si vas a comer a la noche algo que cocinaste al mediodía, recaliéntalo muy bien. Trata de no consumir salsas a base de huevo crudo, porque si hubo algún pequeño descuido en su elaboración, puedes contagiarte.

4. Guarda todo en el refrigerador lo antes posible

Refrigerador

Mantén tu nevera libre de toda bacteria. Lava las botellas que coloques y los envases plásticos de lácteos (nunca se sabe en qué estado estaban las manos que los tocaron). Debes mantener este espacio ordenado. Alimentos elaborados o procesados por un lado y alimentos crudos por otro. Refrigera los alimentos procesados antes de pasadas las dos horas (una hora si la temperatura ambiente es mayor a 32 °C).    

Ten especial atención cuando descongelas los alimentos para procesarlos. Hazlo en el microondas, en agua fría o en la nevera, pero nunca a temperatura ambiente. Y si vas a marinar alguna carne, déjala refrigerada.