Qué es la sarcoidosis: síntomas y tratamientos

Este artículo fue redactado y avalado por la farmacéutica María Vijande
· 29 abril, 2019
La sarcoidosis puede ser el resultado de una infección o de una respuesta anómala del sistema inmunitario. Los afectados por sarcoidosis suelen toser y presentan dificultades para respirar.

La sarcoidosis es una enfermedad en la que se forman acúmulos anormales de células inflamatorias llamadas granulomas. Puede afectar a muchos órganos, pero sobre todo afecta a los pulmones y a los ganglios linfáticos.

Los afectados por sarcoidosis suelen toser y presentan dificultades para respirar. No obstante, los síntomas pueden variar dependiendo de qué órganos estén afectados.

La sarcoidosis puede ser el resultado de una infección. Aunque también puede aparecer por una respuesta anómala del sistema inmunitario. Por lo general esta enfermedad aparece entre los 20 y los 40 años de edad. Además, se presenta casi siempre durante el invierno o al inicio de la primavera.

Síntomas de la sarcoidosis

Los síntomas de la sarcoidosis varían según el lugar afectado y la extensión de la enfermedad. También dependen de la edad y el sexo de la persona afectada.

Algunos de los síntomas generales son fiebre, cansancio, malestar, dolor torácico indefinido, perdida de apetito y dolor articular. Sin embargo, en función de la localización hay síntomas específicos, los cuales explicamos a continuación.

Pulmones

Pulmones
Los pulmones son uno de los principales órganos afectados por la sarcoidosis, presentando tos y disnea.

Al hacer una radiografía de tórax se verán los ganglios linfáticos agrandados en la zona pulmonar próxima al corazón. Si la afección es grave, el pulmón acaba sobrecargando el lado derecho del corazón y causando insuficiencia cardíaca derecha.

Sarcoidosis en la piel

Cuando la sarcoidosis afecta a la piel aparece una erupción de color rojo en las tibias. Se suele acompañar de fiebre y dolor articular.

Hígado y bazo

Un porcentaje elevado de personas con sarcoidosis presenta granulomas en el hígado. Sin embargo, las personas con esta afección en estos órganos no suelen presentar síntomas. Por este motivo, el hígado parece funcionar normalmente, pero los análisis de sangre aportarán datos sobre el grado de afectación hepática.

Ojos

Si la sarcoidosis afecta a los ojos, se produce enrojecimiento y dolor de ojos. Además, la inflamación prolongada acaba por obstruir el drenaje del liquido interno del ojo, causando glaucoma.

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Corazón

Los granulomas que se forman en el corazón pueden dar lugar a palpitaciones, mareos o insuficiencia cardíaca.

Articulaciones y músculos en la sarcoidosis

La inflamación por sarcoidosis produce un dolor generalizado en las articulaciones. Las más afectadas suelen ser las de las muñecas, codos, rodillas y tobillos.

Sistema nervioso 

En algunos casos la sarcoidosis afecta a los nervios craneales. Cuando esto ocurre, pueden aparecer síntomas como visión doble, perdida auditiva y parálisis parcial de la cara.

Aumenta los niveles de calcio

También puede aumentar los niveles de calcio en sangre y orina. Esto se debe a que los granulomas producen vitamina D activada, que mejora la absorción de calcio.

Los niveles elevados de calcio producen perdida del apetito, náuseas, vómitos, sed y micción excesiva. No obstante, si los niveles elevados de calcio se mantienen, pueden formarse cálculos renales. Esto puede acabar provocando una enfermedad renal crónica.

Tratamiento de la sarcoidosis

Fármacos en una mano
El tratamiento de elección consiste en administra corticoesteroides, aunque en algunos casos son valorados los inmunosupresores.

La mayoría de las personas con sarcoidosis no requieren tratamiento. Sin embargo, en caso de necesitarlo se pueden administrar medicamentos antiinflamatorios no esteroideos para aliviar el dolor y la fiebre.

Fármacos corticoesteroides: tratamiento de elección en sarcoidosis

Los corticoesteroides se emplean para tratar la sarcoidosis que produce síntomas de ahogo, dolor articular o torácico y fiebre. Además, se administran cuando hay niveles elevados de calcio y lesiones cutáneas deformantes. Pero también se emplean si existe afectación de la función hepática, cardíaca y del sistema nervioso.

Los corticoesteroides controlan bien los síntomas y los daños en los tejidos provocados por la sarcoidosis. No obstante, no pueden prevenir la fibrosis pulmonar.

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Inmunosupresores

Alrededor de un 10 % de las personas afectadas por sarcoidosis no responden al tratamiento exclusivo con corticoesteroides. En estos casos, se recurre a la administración de metotrexato. En algunos casos, si los corticoesteroides no son efectivos o dan lugar a efectos secundarios molestos, se administran fármacos inmunosupresores.

Algunos de estos fármacos son azatioprina, cloroquina o hidroxicloroquina e infliximab. La hidroxicloroquina resulta útil en el tratamiento de lesiones cutáneas deformantes. También es de utilidad cuando hay niveles elevados de calcio en la sangre.

Además, también puede ser eficaz cuando hay inflamación dolorosa de los ganglios linfáticos. Por otro lado, si el órgano afectado por sarcoidosis es el corazón, es posible que la persona pueda necesitar un marcapasos.

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