Sbriciolata de limón, receta italianísima y sencilla

Si los limones no son de cultivo ecológico es muy importante que los lavemos bien antes de rallarlos para limpiar todo resto de pesticidas o sustancias perjudiciales

Que su nombre no te asuste, la sbriciolata de limón es un postre muy sencillo de preparar, pero sobre todo ¡riquísimo! al punto de que resulta difícil pensar que tan deliciosa tarta, no demande un gran despliegue de utensilios en la cocina y solo nos ocupe en su realización cerca de 15 minutos.

La sbriciolata de limón es la variedad que hemos escogido en esta oportunidad. De origen italiano, su nombre significa “desmenuzada” o “quebradiza” por la consistencia de su base similar a la de una galleta demasiado horneada. Pero no nos equivoquemos, su modestia y sencillez en la elaboración es inversamente proporcional a la magnificencia de su sabor y textura.

La crema de limón dará ese toque aromático y cítrico a nuestra sbriciolatra. Aunque el limón puede ser sustituido por otras frutas, así como por cremas de chocolate o una deliciosa mermelada de frutos rojos, lo hemos escogido por ser un cítrico que, por contraste, va muy bien con sabores dulces y además aporta frescura a nuestro postre.

Si por suerte el limón es cosecha del árbol de limón que has sembrado en casa, ¡mejor!, gozas de un alimento orgánico.

Teniendo en cuenta que la intención es hacer disfrutar tu paladar sin mayores remordimientos, sustituimos la fécula de maíz y la harina de trigo, ingredientes de la receta tradicional de la crema de limón, por queso ricotta (también llamado requesón).

En fin, la sbriciolata se lleva bien con todos y nos pone a tono. Sin más preámbulo vayamos, manos a la obra.

Ingredientes para la elaboración de la base de la sbriciolata de limón

Para nuestra versión de la receta de la nonna, necesitaremos los siguientes ingredientes para la base o masa quebrada:

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  • 250 gramos (2 tazas) de harina de trigo.
  • 1 huevo.
  • 100 gramos de azúcar pulverizada (tip: Si no tienes azúcar pulverizada en tu despensa, toma azúcar normal y pulverízala en la licuadora).
  • Una cuchara pequeña de polvo para hornear.
  • Una cucharada pequeña de esencia de vainilla o de almendras.

Para nuestra crema suave de limón:

  • 250 gramos de queso ricotta.
  • El jugo de un limón.
  • Ralladura de limón.
  • 100 gramos (una taza) de azúcar granulada.

¿Cómo hacer una deliciosa sbriciolata de limón?

Pasos a seguir:

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Esto va a ser más rápido de lo que esperas, así que lo primero es precalentar el horno a 180ºC.

Te recomendamos iniciar la receta de la sbriciolata preparando la crema de limón. Con ayuda de una batidora o ayudante de cocina mezclar en un bol o recipiente profundo el queso ricotta y el jugo del limón.

Agrega poco a poco, y hasta lograr la consistencia deseada, el azúcar pulverizada. Por último, añade una pizca de sal y un toque de ralladura de limón.

Evitemos siempre rallar el mesocarpio, así se le denomina científicamente a la membrana blanca que separa a la pulpa del limón de la piel. Éste es muy ácido y no buscamos amargar nuestra sbriciolata.

Asegúrate de que la crema tenga una textura lisa y posea consistencia. Si vemos que hay grumos presentes, lleva la crema a la licuadora.

Una vez tengas la crema lista, consérvala a temperatura ambiente y procede a realizar la masa base.

Une con una cuchara o tus manos todos los ingredientes secos: la harina, el polvo para hornear y el azúcar en un recipiente.

Agrega ahora la mantequilla fría cortada en trozos y comienza a unirla con los ingredientes, hasta lograr una consistencia arenosa. Por último, suma el huevo a la preparación y la esencia de vainilla.

En un molde de 20 cm. de diámetro aproximadamente, previamente engrasado, coloca la mitad de la mezcla, extiéndela y compacta con tus manos en el fondo del molde. Cubre también las paredes del molde con la masa.

Vierte la crema de limón y luego cubre la tarta con la masa restante. Lleva al horno por 30 minutos o hasta que la cobertura esté dorada.

Una vez lista ¡guarda paciencia! Y desmonta la sbriciolata en frío. Espolvorea un poco de azúcar pulverizada para decorar y corona el postre con unas hojitas de menta. También puedes acompañarla con un trozo de helado de vainilla o menta.

Sin duda, la scribiciolata de limón es un “as bajo la manga” sobre todo cuando, con poco tiempo y esfuerzo, quieras brillar en la cocina.