Se identifican los mecanismos cerebrales para dejar de fumar

Francisco María García 25 marzo, 2017
Debemos tener en cuenta que fumar es un acto mecánico y repetitivo que nos condiciona, sobre todo, psicológicamente. De controlar esos impulsos depende el éxito a la hora de dejar este hábito tan perjudicial

Un estudio reciente sobre los hábitos para dejar de fumar, publicado en la revista JAMA Psychiatry, ha aportado novedades importantes.

Se ha revelado que la posible fortaleza o debilidad de nuestros mecanismos cerebrales de inhibición del cerebro sirve para condicionar la facilidad o dificultad para dejar de fumar.

Para muchos fumadores, dejar de fumar es algo muy complejo. ¿Cuáles son las razones?

La nicotina es el primer elemento adictivo, pero hay mucho más.

El comportamiento automatizado para dejar de fumar

dejar de fumar

Fumar es un comportamiento automatizado y solo puede ser controlado (y también inhibido) mediante circuitos cerebrales determinados.

Este tipo de circuitos estarían interrumpidos y no funcionan correctamente en muchos fumadores.

La persona que fuma un paquete diario de cigarrillos ha llegado a convertir este hábito en algo repetitivo, mecanizado, que necesita hacer por una cuestión mental.

Y esto va mucho más allá de la adicción a la nicotina o a otras sustancias inherentes al tabaco.

Uno de los datos que arroja el estudio es que a menor nivel de oxigenación de la sangre del circuito de control de la inhibición, mayor es la probabilidad de que la persona resista la tentación de fumar.

  • Así, habría importantes condicionantes neurobiológicos que explicarían por qué algunos fumadores tienen más dificultades para dejar el tabaco.

Con estos datos en la mano, los científicos analizan el posible potencial de los diferentes tratamientos, bien sean farmacológicos o de cambios de comportamiento.

Estas terapias tendrían como finalidad reforzar la comunicación en el circuito de control de la inhibición de las personas fumadoras. Y ayudar a estas personas a dejar de fumar.

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Detalles de las pruebas

En el origen de estas investigaciones, se examinaron las redes de control inhibitorio en los cerebros de varios fumadores.

Estos eran dependientes de la nicotina y se comprometieron a probar un programa de abandono del hábito de fumar de varias semanas de duración.

Al comienzo del programa, los investigadores emplearon una resonancia magnética funcional para monitorear la actividad cerebral. A la vez que los pacientes que querían dejar de fumar realizaban tareas de control inhibitorio.

  • Los participantes en el estudio tenían que apretar una tecla del ordenador cada vez que apareciera un círculo de color en la pantalla.

En algunas ocasiones aparecería un círculo de otro color.

  • Las respuestas relacionadas con el nivel de oxigenación de la sangre indican que el cerebro usaba más recursos para inhibir la respuesta automática de presionar la tecla cuando aparecía el círculo “raro”.

Conclusiones de los estudios

Dejar de fumar mejora la memoria

Después de dos meses, entre los participantes que querían dejar de fumar, un 50% lo habría conseguido.

Los pacientes que no consiguieron dejar este hábito, habían tenido puntuaciones igual de buenas en la tarea de control inhibitorio que aquellos que abandonaron el tabaco con éxito.

Sin embargo, la impresión que daba es de que su comportamiento automatizado era muy fuerte y muy asimilado.

Estas pruebas reafirman que las diferencias biológicas pueden ayudar a explicar por qué algunos fumadores que están tratando de dejar de fumar tienen más éxito que otros.

Buenos hábitos para dejar de fumar

Buenos hábitos para dejar de fumar

El primer paso para dejar de fumar es identificar aquellos momentos en que existe mayor propensión a fumar.

¿Por la mañana? ¿Tras la comida o haber tenido relaciones sexuales? ¿Conduciendo un automóvil?

También funciona pedir ayuda a la familia, amigos y compañeros de trabajo.

  • Hay que informar de la fecha en que el tratamiento comenzará. Para entonces el fumador se tiene que deshacer de todos sus cigarros y el rastro de ello.
  • Asimismo, debe limpiar todo lo que huela a humo, como ropa y muebles.
  • En aquellos lugares donde había costumbre de tener cigarrillos, se pueden colocar golosinas, caramelos o galletas.
  • Es efectivo, sobre todo para personas muy dinámicas o nerviosas, encontrar actividades que ocupen sus manos y tengan la mente entretenida.

Prueba con los juegos en el móvil o los crucigramas.

Visita este artículo: Cigarrillos electrónicos ¿una alternativa real?

Un nuevo estilo de vida

Hay que cambiar los hábitos diarios y el horario. Eso supone una ayuda para dejar de fumar.

  • Por ejemplo, comer a horas diferentes, tomar varias comidas pequeñas en lugar de grandes, cambiar de habitación, de mobiliario, etc.
  • El ejercicio siempre es positivo, y también para dejar de fumar. Además de reducir la ansiedad y el estrés, crea una sensación de bienestar físico y mental que reduce la necesidad de fumar.
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