¿Para qué se practica una colonoscopia?

La colonoscopia es un examen muy seguro que rara vez causa complicaciones y que contribuye significativamente a precisar el diagnóstico de multitud de enfermedades.

La colonoscopia es una prueba clínica que se realiza para diagnosticar posibles problemas en el colon. Este examen permite explorar el estado del intestino grueso (colon) y de la parte terminal del intestino delgado, o íleon.

El objetivo de la colonoscopia es detectar si hay anomalías en las paredes del intestino grueso. También determinar si el recto y el íleon presentan algún aspecto anormal. El examen permite establecer, corroborar o complementar el diagnóstico de alguna enfermedad gastrointestinal.

La colonoscopia típica se realiza mediante un instrumento llamado colonoscopio. Este es un tubo largo, angosto y flexible, que tiene una pequeña cámara en uno de sus extremos, con luz, y que proyecta las imágenes en un monitor.

También existe la colonoscopia virtual, en la que a través de radiografías y mediante el uso de computadoras, se generan imágenes simuladas del recto y del colón.

¿Cuándo se ordena una colonoscopia?

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En principio, el médico ordena la práctica de una colonoscopia cuando hay cambios severos en los hábitos intestinales de una persona. También cuando hay dolor abdominal recurrente e intenso, especialmente si esto se acompaña de pérdida de peso sin razón aparente.

Otros motivos que pueden llevar a que se practique una colonoscopia incluyen:

  • Episodios de sangrado por el recto o aparición de sangre en las heces
  • Diarrea crónica
  • Alteraciones detectadas en el examen denominado enema opaco
  • Detección de pólipos en prueba radiográfica o una sigmoidoscopia

Es frecuente que se ordene una colonoscopia en personas con antecedentes familiares de cáncer de colon y en mayores de 50 años, especialmente si han presentado enfermedad inflamatoria del intestino. En estos casos el propósito es principalmente preventivo.

Para realizar una colonoscopia se requiere de una cuidadosa preparación previa. Esta incluye la ingestión de laxantes para limpiar el intestino y el seguimiento de una dieta estricta. El médico debe estar informado sobre las posibles alergias del paciente y los medicamentos que ingiere normalmente.

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Descripción del procedimiento

Descripción del procedimiento

Lo usual es que la colonoscopia sea practicada por un gastroenterólogo, con la colaboración de un asistente de enfermería. Lo primero que se hace es aplicar un medicamento por vía intravenosa. Esto le permite al paciente estar relajado y somnoliento durante el procedimiento.

Después se retira la ropa, se pone una bata hospitalaria y se le pide al paciente que se acueste en una camilla, del lado izquierdo y con las rodillas encogidas contra el pecho.

Luego el médico hace un tacto en el orificio anal y después introduce allí el colonoscopio lubricado. Enseguida lo desplaza lentamente por el colon, mientras observa en un monitor. Lo usual es que el paciente experimente algunas molestias como dolor y necesidad de expulsar gases o de defecar.

El médico puede pedir varios cambios de posición. Durante el examen es posible que se apliquen otros medicamentos por vía intravenosa.

Al final se retira cuidadosamente el colonoscopio, lo cual, generalmente, también provoca que salga bastante gas del intestino. El área anal se limpia con papel y el paciente queda en observación por un lapso de entre una y dos horas. El médico indicará cuándo se puede retomar la dieta habitual.

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Complicaciones y resultados

Complicaciones y resultados

La colonoscopia es un procedimiento muy seguro que solo en muy raras ocasiones da lugar a complicaciones. Lo más molesto suele ser la diarrea que se provoca intencionalmente antes del examen para desocupar el intestino. También el pudor que experimentan algunos pacientes durante el procedimiento, por los gases y ruidos intestinales que provoca el examen.

A veces hay sangrado después de una colonoscopia, especialmente si se aprovechó el examen para realizar una biopsia o se retiró un pólipo durante el mismo. Al cabo de unos días desaparece.

En casos sumamente excepcionales el colonoscopio causa lesiones en el intestino y da origen a sangrados más prominentes. Si después del examen hay hemorragia abundante, dolor muy severo, fiebre o cualquier otro síntoma extraño, debe acudirse al hospital.

Los resultados de la colonoscopia permiten diagnosticar con alta confiabilidad diversas enfermedades. Se trata de una prueba idónea para detectar pólipos o úlceras. A veces se toman biopsias u otro tipo de muestras, que deben ser examinadas por el patólogo. Así se determina si hay cáncer u otras patologías.

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