¿Se puede educar al inconsciente?

Al principio nos costará, pero educar al inconsciente es fundamental para aprender a automatizar acciones que nos beneficien y, a la vez, evitar las que nos perjudiquen

Muchos problemas que podemos tener actualmente pueden ser fruto de creencias que residen en nuestra mente.

Pero, ¿se puede educar al inconsciente para que estas no sigan guiando nuestros pasos?

El inconsciente tiene un gran poder. Es una parte de nosotros desconocida, a la que difícilmente podemos acceder y que cuenta con creencias que se han ido gestando a lo largo de nuestra existencia.

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Por ejemplo, puede que hayamos nacido en un entorno en el que nos han repetido hasta la saciedad que “todos lo hombres son iguales”. Igual de inmaduros, de infieles y de machistas, por ejemplo.

Aunque podamos abrir nuestra mente y ver que existen otras opciones, esa creencia ha quedado fuertemente pegada a nuestro inconsciente.

Así, puede que, sin quererlo, terminemos con parejas o nos encontremos con amigos que posean esas tres cualidades.

Educar al inconsciente es un trabajo largo

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Para educar al inconsciente se necesita mucha paciencia. No es fácil acceder a él, por lo tanto tampoco lo es ir deshaciendo creencias y pensamientos que están marcando las relaciones que mantenemos en la actualidad.

En el inconsciente no solo se guarda aquello que hemos escuchado y que nos han transmitido, sino también aquellas experiencias que nos han conformado una opinión sobre algo.

Por ejemplo, si la relación entre nuestros padres no ha sido sana, si ha existido maltrato y un amor que iba y venía, puede que no sepamos qué es realmente amar de verdad.

Esa experiencia que se presenció, en la vida adulta cobra forma. De repente, sufrimos dependencia emocional o tendemos a controlar a nuestra pareja porque nos sentimos muy inseguros ante la posibilidad de que nos abandone.

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Esta y muchas circunstancias que pueden estar afectándonos son producto de algo doloroso vivido en el pasado, pero que inconscientemente sigue presente.

¿Cómo podemos educar a nuestro inconsciente para poder sentirnos libres y más felices?

¿Cómo podemos educar al inconsciente?

1. Debemos prestar atención

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Para ser conscientes de todo aquello que hacemos sin darnos cuenta, es importante prestar toda nuestra atención. Esto será agotador, es cierto, pero brindará resultados muy satisfactorios.

Pensemos que estamos aprendiendo a conducir. ¿Verdad que al principio todo es un lío? Nos ponemos nerviosos y nos agotamos mentalmente al tener que prestarle atención a tantas cosas.

Pero, con el tiempo, todo se vuelve automático.

Trabajar de esta manera con nosotros mismos, también provocará que con el tiempo aquello que hacemos consciente vaya tomando la forma que deseamos, no aquella que de alguna manera nos está afectando.

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2. Reconduzcamos nuestras emociones

En ocasiones no le prestamos la atención debida a las emociones ni a los sentimientos. Pero, gracias a ellos, podemos darnos cuenta de qué está aflorando por parte de nuestro inconsciente.

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Tendemos a huir de las emociones negativas. Intentamos distraernos, hacerles caso omiso…. En definitiva, evitamos sentirlas.

Esto es un error, pues así solo estamos favoreciendo que continúe esa creencia inconsciente que tanto nos está afectando.

Si tenemos miedo, sintámoslo, tiritemos de miedo. Solamente así sabremos a qué debemos prestarle atención para cambiarlo.

3. Las decisiones son importantes

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Una parte del inconsciente está bastante presente y es en forma de decisiones. Si tomamos la decisión, por ejemplo, de salir con una persona aunque no nos guste, tal vez en nuestro inconsciente hay una creencia de no ser querido o válido.

Atender a las decisiones y a los pasos que vamos dando será un excelente aprendizaje para saber qué debemos modificar.

Si nos damos cuenta, muchas decisiones parecen ser automáticas. Ahí podemos darnos cuenta de lo que significa irnos al primer punto que hemos tratado.

Hay que automatizar otro tipo de acciones que nos beneficien, no que nos perjudiquen.

Pero, para ello, hay que prestar atención y hacernos conscientes de lo inconsciente.

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Educar al inconsciente es posible, pero requerirá de una gran fuerza de voluntad. Los resultados no surgirán de un día para otro y puede que el agotamiento nos tire hacia atrás.

Sin embargo, este proceso valdrá la pena. Porque no tenemos que cargar con las mismas creencias y pensamientos durante toda la vida.

¡Pueden educarse!

 

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