¿Se pueden inventar los recuerdos?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Bernardo Peña el 28 febrero, 2019
Yamila Papa Pintor · 5 febrero, 2018
La capacidad para recordar u olvidar información es, ciertamente, uno de los más asombrosos mecanismos de la mente.

Hay momentos en los que se puede llegar a dudar de la ”veracidad” o mejor dicho, la precisión de los recuerdos. Aquello que se recuerda, ¿en realidad ha sucedido? Quizás no como se piensa.

¿Sabías que un mismo evento no es narrado de la misma manera por dos personas? Esto se debe a que el cerebro toma la información (hechos, percepciones, emociones y experiencias pasadas) para formar una imagen “más o menos” aproximada a lo que ocurrió.

Los recuerdos ¿son un invento?

Los recuerdos ¿son un invento?

El cerebro no sabe distinguir entre una situación ficticia y una verdadera. Las áreas de la mente usadas para percibir y para imaginar cosas se superponen y, por ende, cuando se quiere evocar algún recuerdo hay cosas que sí han sucedido y otras que no.

La capacidad del cerebro para recordar ciertos aspectos y olvidar otros, es asombrosa. También puede llenar un espacio que ha quedado vacío en la memoria con invenciones; es decir, puede crear una situación o un momento “de cero”; es decir, sin ningún dato vivido en realidad sino entre los recursos que ha almacenado durante años.

Para el cerebro, la imaginación puede ser tan verosímil como los hechos. Por ello, es posible que se ”confunda”, sin darse cuenta. En consecuencia, algo imaginario puede llegar a dejar la misma ”huella” que aquello que sí fue real.

Los recuerdos pueden ser producto de aquello que se experimentó a través de los sentidos o bien, creaciones de la mente. Al pensar en una anécdota del pasado, después de cierto tiempo, resulta imposible determinar qué sucedió y qué no.

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La mente es una fábrica de recuerdos ficticios

La mente es una fábrica de recuerdos ficticios

La memoria también se adapta como lo hacen los músculos o los órganos, según la situación. El cerebro tiene la capacidad de adaptarse y de crear falsos recuerdos, incluso imposibles de comprobar o de llevar a cabo. Por ejemplo, cuando creemos que de pequeños hemos viajado a cierto lugar donde, realmente, no estuvimos.

En vista de que la mente debe procesar, en todo momento, una gran cantidad de información, los recuerdos son fácilmente modificados. La mente no puede abarcarlo todo al cien por cien, por ello, debe ”inventar” la información que le falte.

Es como si quisiésemos armar un rompecabezas donde nos faltan algunas piezas. Para que el cuadro quede terminado, los espacios vacíos deben rellenarse. Por consiguiente, a veces la memoria nos puede jugar una mala pasada y hacernos creer que hemos hecho algo que, en realidad, no llevamos a cabo, o viceversa.

Los recuerdos no son ”copias fieles” de la realidad. Si bien muchos de los aspectos que narramos en una historia pueden ser verdaderos siempre habrá algunos falsos. Y ¿de dónde los toma la mente? De otras experiencias, de lo que vemos en la televisión, de lo que pensamos, de lo que nos dicen, de lo que leemos, etcétera.

La buena noticia de todo esto es que, los falsos recuerdos son una señal de que el cerebro está sano y que funciona como corresponde.

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El poder que tienen los falsos recuerdos

El poder que tienen los recuerdos falsos

Presta mucha atención la próxima vez que estés contando una historia propia o imaginando una situación del pasado. Algunos de los aspectos del relato pueden no ser verdaderos. La mente no solo nos permite evocar lo sucedido, sino también aquello que ha percibido, experimentado o pensado.

Los recuerdos están llenos de emociones. Según nuestro punto de vista, una fiesta puede haber sido estupenda o aburrida, mientras que para otros puede que esto no haya sido así. Haz la prueba y pregúntale a dos o más personas cuál es su recuerdo de algún evento que hayan compartido. Por ejemplo, le puedes preguntar a tus padres sobre su boda, a tus amigas sobre la salida a la discoteca o a tus primos sobre el partido de fútbol.

El cerebro recibe información de los cinco sentidos, las emociones, pensamientos, opiniones y experiencias. Por ello, los datos que llegan a la mente no pueden ser totalmente ‘ciertos’. Además, la mente selecciona qué “mensajes” serán usados para un recuerdo u otro. Incluso puede haber datos que se empleen para más de una anécdota.

Como el cerebro es muy detallista y no quiere que quede algo quede al azar, cuando se da cuenta de que no tiene cierta información, la ”pide prestada” de otro recuerdo. Y si aún así no se siente satisfecho, se inclinará hacia la invención.

  • Hogenboom, M. (2013). La mente, una fábrica de recuerdos falsos. BBC News- Mundo. [Online] Avaiable at: https://www.bbc.com/mundo/noticias/2013/09/130930_ciencia_memoria_falsos_recuerdos_np
  • Roediger, H.L. & McDermott, K.B. (1995). Creating false memories: Remembering words that were not presented in lists. Artículo en Journal of Experimental Psychology: Learning, Memory and Cognition, 21, 803-814.