Sea como sea tu momento presente, acéptalo como si lo hubieses elegido

Aunque tu momento presente sea oscuro, piensa que puede enseñarte y ayudarte a crecer, por lo que no debes rechazarlo, sino aceptarlo para así poder transformarlo

Tu momento presente no es perfecto. Está lleno de circunstancias negativas, situaciones de las que desearías escapar. No obstante, no te queda otra opción que enfrentar todo esto.

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Tendemos a no aceptar lo que nos sucede cuando no nos gusta. Por eso, a veces, adoptamos el rol de víctimas. Sin embargo, no nos damos cuenta de que podemos ver lo que nos ocurre desde otra perspectiva.

La aceptación de lo no elegido

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Sabemos que no has elegido cada uno de esos momentos que te han hecho dudar, sentirte un fracasado y que te han bloqueado hasta hacerte retroceder cuando estabas cerca de conseguir tus objetivos.

Sin embargo, aunque sea difícil, es necesario que aprendas a aceptarlos como si los hubieses escogido voluntariamente.

No es imposible hacer esto, pero sí imprescindible para ser consciente de que lamentarte no te aportará solución alguna.

De alguna manera sabes que no te va a quedar otra que afrontar lo que te ocurre. Es mejor hacerlo aceptándolo, en vez de rechazándolo.

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¿Quieres saber cómo hacerlo?

  • Lo negativo es un aprendizaje: Asúmelo como tal y ¡lograrás verlo como positivo! Las circunstancias más difíciles te harán más fuerte y te permitirán madurar y crecer.
  • No te resignes: Esto nada tiene que ver con la aceptación, sino que más bien te lleva a la lamentación. Agarra fuerte tu momento presente, aunque queme, y condúcelo hacia donde quieres.
  • No te sientes a esperar: Nada de darse un tiempo hasta que la tormenta pase. Tienes que tomar las riendas y, con acciones, empezar a caminar para que haya un cambio positivo hoy mismo.
  • Deja que tus pensamientos fluyan: La mente se te llenará de ideas negativas que impedirán que tengas la fuerza suficiente para salir de esto. No las retengas, permíteles que sigan su camino.

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Quizás uno de nuestros mayores lastres es atrapar todos esos pensamientos que nos dicen que jamás superaremos esto, que somos unos desastres o que nos merecemos todo lo malo que nos pase.

Estas ideas nos atraerán tanto que, si nos aferramos a ellas, caeremos en el victimismo y la autocompasión. Dos de las situaciones que se podrían representar como un callejón sin salida.

Todo pasa, todo se acaba

Cuando todo nos va bien no nos centramos tanto en lo que nos pasa como cuando las cosas se tornan negativas. Es en estos momentos cuando creemos que el mundo se nos acaba.

¿Has valorado alguna vez los instantes felices con tu pareja? Seguramente no tanto como ese momento en el que la relación se fracturó y empezaron a romperse los cimientos hasta entonces construidos.

Piensas que el mundo se te viene encima. Tus emociones negativas son poderosas y tú las alimentas no aceptándolas, mientras te repites una y otra vez que no te mereces nada de lo que te está pasando.

No obstante, aunque ahora todo te parezca tan dramático, todo pasa y todo se acaba.

Has dejado de vivir tu momento presente y te has centrado demasiado en tu pasado y en tu futuro. Esto te ha llevado por un camino transitado por las expectativas, los sueños y la falta de conciencia en el aquí y el ahora.

No has elegido lo que te ocurre pero, si lo adoptas como tal, esto te ayudará a llevarlo de una mejor manera.

Siempre hay algo positivo que sacarle a todo lo malo que te pueda ocurrir. Tan solo necesitas observar lo que te sucede desde otro punto de vista.

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Sigue adelante pase lo que pase, toma el control de tu vida y no conviertas en una cárcel los pensamientos negativos que te abordan.

Siempre hay una salida para todo, porque nada es permanente. Así que mira con optimismo lo que te ocurre y recoge lo bueno que puede aportarte.

Aunque no lo creas, saldrás fortalecido, lleno de nuevas experiencias y con una predisposición para ver el lado bueno de las cosas.

Porque lo malo siempre tiene una parte positiva. Si se lo permites y sabes actuar, te enseñará mucho más de lo que piensas.