Secuestro broncopulmonar: qué es y en qué consiste

El secuestro broncopulmonar puede ser asintomático, sin embargo, en cualquier caso conviene tratarlo para minimizar el riesgo de infecciones pulmonares.

Se denomina secuestro broncopulmonar a una alteración estructural de los pulmones en la que una parte de la estructura o parénquima pulmonar está aislado del resto del aparato respiratorio, por lo que no funciona correctamente. Es una malformación congénita poco frecuente, supone un 2% de las resecciones pulmonares (cirugías en las que se extirpa una parte del pulmón). Hay dos tipos de secuestro broncopulmonar: intralobar y extralobar.

Fisiología del aparato respiratorio

La principal función del aparato respiratorio es permitir la entrada de oxígeno en el organismo, requerimiento vital para un correcto funcionamiento celular. Se consigue gracias al intercambio gaseoso que tiene lugar en los pulmones, en el que entra oxígeno y se expulsa dióxido de carbono. Los órganos que forman el aparato respiratorio son las fosas nasales, la faringe, la laringe, la tráquea, los bronquios, bronquiolos y pulmones.

Para que tenga lugar el intercambio gaseoso la sangre debe llegar a los pulmones llena de dióxido de carbono, que es un producto de desecho de la actividad celular. La arteria que lleva la sangre a los pulmones es la arteria pulmonar, que sale del corazón.

En unas estructuras denominadas alvéolos es donde tiene lugar el intercambio de oxígeno por dióxido de carbono. Después, las venas pulmonares transportan la sangre oxigenada de vuelta al corazón, desde donde se distribuye al resto del organismo para aportar oxígeno a los tejidos.

Lo que ocurre en el secuestro broncopulmonar es que una parte del pulmón no recibe la sangre de la arteria pulmonar sino de una arteria sistémica.

Patogenia del secuestro broncopulmonar

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Existen múltiples teorías acerca a la etiopatogenia del secuestro broncopulmonar. Se cree que durante el desarrollo embrionario pulmonar se forma un divertículo pulmonar accesorio que crece de forma independiente al resto del árbol traqueobronquial.

Como hemos dicho, existen dos variedades de secuestro broncopulmonar. Para entender la diferencia hemos de recordar que los pulmones son asimétricos y se dividen en lóbulos:

  • Pulmón derecho: es más grande y consta de tres lóbulos, superior, medio e inferior.
  • Pulmón izquierdo: sólo dos lóbulos, superior e inferior. Tiene menor tamaño al compartir espacio en la cavidad torácica con el corazón.

A su vez, los lóbulos se dividen en segmentos. También tiene interés recordar que están envueltos por una capa serosa llamada pleura. Entonces, según en el momento el desarrollo en el que emerge este divertículo, pueden ocurrir dos cosas:

  • Si el brote se forma antes de la formación de la pleura, cuando ésta se desarrolle envolverá también al brote, dando un secuestro intralobar.
  • Si se forma después del desarrollo de la pleura, el brote crece de forma independiente, quedando envuelto de una capa serosa propia. Hablamos entonces de secuestro extralobar.

Secuestro broncopulmonar intralobar

Es la forma más frecuente, alrededor del 75% de los secuestros pulmonares. Suele estar localizado en los lóbulos inferiores. Comparte la pleura con el resto del pulmón, hecho que le diferencia del secuestro pulmonar extralobar. Recibe la sangre de arterias sistémicas, principalmente de ramas de la aorta, pero el drenaje venoso sí se realiza a través de la vena pulmonar.

Secuestro broncopulmonar extralobar

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El secuestro pulmonar extralobar es menos frecuente, supone un 25% de los casos. En este caso el fragmento pulmonar tiene pleura propia y puede estar separado del resto del pulmón. Las localizaciones más frecuentes son el mediastino, el pericardio o debajo del diafragma.

La irrigación suele ser a expensas de alguna rama aórtica, y en este caso el drenaje venoso no se hace a través de la vena pulmonar sino que también es sistémico. Puede desembocar en la vena subclavia, ácigos o porta.

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Clínica del secuestro broncopulmonar

Las manifestaciones clínicas de esta malformación van a depender del tipo de secuestro y de si asocia otras alteraciones. De hecho, en el caso del secuestro intralobar no suele haber síntomas, se diagnostica como hallazgo incidental al realizar una radiografía de tórax por otro motivo. Cuando aparecen síntomas, no son específicos, los más comunes son:

  • Fiebre
  • Dolor torácico
  • Tos productiva con expulsión de moco
  • Sensación de falta de aire o dificultad para respirar

Aunque el segmento “secuestrado” no está conectado funcionalmente con la vía aérea, los microorganismos inhalados pueden llegar a él por comunicaciones que se establecen en los bronquiolos, por lo que son comunes las infecciones respiratorias

Diagnóstico del secuestro broncopulmonar

Diagnóstico y tratamiento

Mientras que el tipo intralobar suele ser asintomático y se diagnostica en edades avanzadas, el extralobar se diagnostica normalmente en el periodo neonatal. Entre otras cosas, esto se debe a que asocia otras malformaciones congénitas.

El diagnóstico puede ser intraútero o en cualquier momento del desarrollo. Se basa en técnicas de imagen como la radiografía de tórax o la ecografía. La imagen mostrará una condensación similar a una neumonía. Para confirmar el diagnóstico se utiliza el angio-TC, que es el patrón oro de esta prueba ya que demuestra la vascularización independiente del segmento pulmonar. Este hecho permite diferenciarla de otras condensaciones pulmonares, como por ejemplo:

  • Infecciones, como la neumonía y la tuberculosis.
  • Masas mediastínicas o pulmonares.
  • Otras malformaciones congénitas.

El tratamiento consiste en la extirpación o resección quirúrgica del territorio pulmonar “secuestrado”. La cirugía se recomienda hasta en los casos asintomáticos ya que disminuye el riesgo de infecciones.

Alicia

Estudiante de Medicina. La cultura es aquello que queda cuando todo lo demás se va, así que vamos a cultivarla.

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