Sedación consciente con analgesia y sedación procedimental

Andrea Flores · 31 mayo, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el biotecnólogo Alejandro Duarte el 5 febrero, 2019
La sedación procedimental es un tipo de sedación consciente con anestesia. El paciente se encuentra relajado y no siente dolor en la intervención.

La sedación procedimental es una técnica en la que se administra un fármaco con función relajante (sedantes). No hay que confundir la sedación con la anestesia, que es el procedimiento de bloqueo de la sensibilidad. La anestesia se emplea con el fin de evitar la sensibilidad dolorosa. Es decir, elimina el dolor (analgesia).

¿Qué es la sedación consciente con analgesia?

La sedación consciente con analgesia es una técnica combinada donde se emplean técnicas de relajación y de eliminación del dolor al mismo tiempo. De este modo el paciente está despierto (puede que esté ligeramente adormilado, pero es consciente en todo momento), pero no siente ningún dolor mientras se somete a una intervención médica.

Esta técnica se emplea con mucha frecuencia en los procedimientos quirúrgicos dentales. Al ser intervenciones de corta duración se consigue evitar el dolor sin las posibles complicaciones de una anestesia general.

Se trata de un proceso sencillo en el que se administran los fármacos, generalmente en una inyección intramuscular aunque también puede emplearse la vía intravenosa si el procedimiento es más largo.

Cualquiera de estas vías actúa rápidamente por lo que aproximadamente en media hora el efecto será total y el paciente estará en condiciones óptimas para llevar a cabo la cirugía.

La frecuencia respiratoria descenderá ligeramente y también el pulso y la presión arterial. Estos son signos clínicos de relajación. Puede emplearse oxígeno en mascarilla para que la oxigenación pulmonar cueste menos esfuerzo.

Al terminar la intervención es posible que el paciente esté adormilado o tenga un recuerdo muy vago de lo que ha pasado. Si se duerme durante el proceso no pasa absolutamente nada dado que es una respuesta fisiológica normal del organismo frente a los sedantes.

sedación procedimental

¿Para qué se utiliza la sedación consciente con analgesia?

Como hemos mencionado anteriormente, se utiliza mucho en odontología. Gracias a la seguridad de este tipo de técnica y a la corta duración del proceso es una técnica ideal. Pero eso no es todo, también puede emplearse en procedimientos de cirugía menor como los siguientes:

  • Cirugías menor en dermatología: como la extracción de un nevus o lunar, una verruga, etc.
  • Cirugía menor de reparación de dedos: reparación de fracturas mínimas que requieran técnicas de cirugía plástica muy simple. Por ejemplo dedos machados donde la uña se ha despegado, etc.

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¿Qué es la sedación procedimental?

La sedación procedimental es una técnica de sedación consciente con analgesia durante los procesos diagnósticos.

Antes hemos destacado que la mejor ventaja de la sedación consciente con analgesia es la rapidez a la hora de conseguir el efecto deseado y la seguridad que proporciona. En los procesos diagnósticos es, sin lugar a dudas, la mejor técnica y la que más se emplea dado que sus inconvenientes son prácticamente inexistentes.

Algunos procesos diagnósticos son especialmente molestos para el paciente, como es el caso de las endoscopias o broncoscopias, donde la introducción del tubo óptico genera ansiedad al paciente.

Gracias a las sedación procedimental el paciente no sufre y los resultados son más fiables al evitar reflejos que pueden dificultar la exploración o alterar los resultados. Por ejemplo, reflejos de vómito, de espasmo, etc.

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Fármacos más empleados en la sedación procedimental

Principalmente se utiliza el propofol a una concentración inicial entre 0.5 y 1 mg/kg y una dosis de mantenimiento de 05 mg/kg. El propofol tiene una vida media muy corta porque se elimina rápidamente del organismo y da mucha seguridad en la relajación muscular. Sin embargo, no tiene efecto analgésico por lo que requiere combinarlo con otro medicamento.

Otro fármaco muy popular es la ketamina por vía intravenosa. Con grandes resultados en pacientes infantiles a dosis tan bajas como 1.5 mg/kg en procedimientos largos.

Permite que el paciente mantenga los reflejos respiratorios, pero puede empeorar la taquicardia y provocar hipertensión. Por lo que hay que monitorizar al paciente o, si es posible, sustituirlo por otro sedante.

La dexmedetomidina, por el contrario, provoca bradicardia e hipotensión. Pero tiene la ventaja de permitir la estimulación aunque el paciente está sedado. Lo cual es muy útil en neurofisiología.

Casi todos presentan como efectos secundarios comunes la amnesia anterógrada y el vómito justo después de que finalice el efecto farmacológico. Por lo demás no hay contraindicaciones, aunque en bebés y en ancianos las dosis cambian.