Semillas que nunca deberían faltar en nuestra cocina

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Eliana Delgado el 23 diciembre, 2018
Las semillas son ricas en minerales, proteínas, vitaminas, enzimas y ácidos grasos. Si queremos aprovechar todos sus nutrientes debemos consumirlas crudas. Las podemos incluir en nuestros platos molidas o ralladas

El consumo de semillas ha incrementado en los últimos años, especialmente entre quienes desean llevar una dieta equilibrada y baja en calorías. Aunque sus propiedades no son milagrosas, comerlas de manera regular puede ayudar a mantener un peso sano.

De hecho, debido a su contenido de fibra, antioxidantes y vitaminas y minerales, son ideales para promover el bienestar. Además, son versátiles y su sabor se combina muy bien con otros alimentos. ¿Cuáles son las variedades que no deben faltar en tu cocina? ¡Descúbrelas!

Las mejores semillas para tu alimentación

Todas las variedades de semillas tienen importantes nutrientes que complementan la dieta. Sin embargo, si hemos de mencionar las mejores, habrá que destacar las oleoginosas. Estas aportan una cantidad importante de grasas saludables, como por ejemplo los ácidos grasos omega 3.

Asimismo, son fuente de proteínas vegetales, vitaminas, minerales y otros nutrientes que son claves para el organismo. ¿Lo mejor de todo? Se pueden añadir en muchas recetas. Incluso, lo ideal es agregarlas en zumos, licuados, sopas y otras preparaciones de consumo diario. 

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Semillas de chía

Estas semillas de color oscuro nos aportan una buena cantidad de minerales, vitaminas y fibras, también proteínas y antioxidantes. Son perfectas para los que no consumen pescado, porque aportan más ácidos grasos omega 3 que ningún otro alimento de origen vegetal.

Reducen el dolor de las articulaciones, protegen de enfermedades tales como la diabetes o las cardíacas, ayudan a adelgazar y nos dan un gran impulso de energía. Son libres de gluten y mejoran las funciones cerebrales, así como protegen el hígado.

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Semillas de cáñamo

Son de color marrón claro y contienen aminoácidos (incluyendo los que el cuerpo no puede producir por sus propios medios). Pueden ayudar a curar enfermedades inmunes y tuberculosis; además, tienen una buena cantidad de ácidos grasos Omega 6 y 3.

Ofrecen proteína de gran calidad y fácilmente digerible. También contienen fitonutrientes para proteger la sangre, las células, los tejidos, la piel, las mitocondrias y los órganos. Comer semillas de cáñamo nos mantiene saludables.

Semillas de granada

De un color rojizo o púrpura, son una excelente fuente de antioxidantes, que ayudan a proteger al cuerpo contra los radicales libres. Gracias a su contenido de polifenoles, mejoran la salud circulatoria y optimizan el aporte de oxígeno a las células.

Entre otras cosas, reducen el riesgo de enfermedades cardíacas y problemas asociados al debilitamiento del sistema inmunitario. Además, son bajas en calorías y contienen fibras que ayudan a combatir el estreñimiento. 

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Semillas de lino

De color marrón tostado, aportan fibra dietética que modula el apetito y ayuda a perder peso. Alivian dolores abdominales, son antiinflamatorias y se les atribuye propiedades anticancerígenas.

Al igual que las semillas de chía, contienen ácidos grasos omega 3 que protegen la salud cardiovascular. También podrían apoyar el tratamiento de enfermedades de las articulaciones como la artritis.

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Semillas de calabaza

Son de color verdoso o amarillento, alcalinas y ricas en proteínas. Nos aportan vitaminas B, ayudan a disminuir la depresión gracias a un componente químico llamado L-triptofáno.

Mejoran el estado de ánimo en general, previenen la aparición de cálculos renales y eliminan los parásitos, sobre todo la lombriz solitaria.

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Semillas de sésamo

Son de color claro y desde hace cientos de años se usa como condimento. Su aceite es resistente a ponerse rancio. Son una buena fuente de cobre, manganeso, calcio, hierro, vitamina B, zinc, fósforo y fibra dietética.

Las semillas de sésamo contienen sustancias únicas pertenecientes al grupo de las fibras, que reducen el colesterol, equilibran la presión arterial y protegen al hígado del daño oxidativo.

Semilla de girasol

Son pequeñas y de color blanco, su cáscara es oscura. Las semillas son una gran fuente de vitamina E, que neutraliza los radicales libres, evitando daños en el cerebro y las células.

Reducen el colesterol, mejoran el sistema inmunitario y disminuyen el riesgo de padecer cáncer. Son una gran fuente de magnesio, reducen el asma y la presión arterial elevada. También previenen los dolores de cabeza y otros síntomas vinculados al estrés.

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Semillas de quinoa

Son de color amarillento y redondo. Se usan desde hace miles de años en América y se las conoce entre las civilizaciones antiguas como “granos madre”. Contienen hierro, fósforo y proteínas.

Al contener mucha fibra evitan el estreñimiento y son buenas para bajar de peso, porque a su vez producen saciedad. Se pueden consumir en varias preparaciones como ser tartas, sopas, granola, encima del pan o las galletas (luego de sacar del horno).

Semillas de comino

Estas semillas se usan desde la antigüedad y se las conoce por sus beneficios a la salud. Ayudan a mejorar los trastornos digestivos, son antisépticas, ricas en hierro y aumentan la energía del hígado.

Sirven para aliviar los síntomas del resfriado y dolores de garganta, son muy útiles para aumentar el calor en el cuerpo y logran que el metabolismo sea más eficiente. Estimulan el sistema inmune, tratan el asma y protegen los riñones.

¿Aún no consumes estas semillas? Empieza a incorporarlas en tus platos para aprovechar sus propiedades.

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