Señales de alarma que indican la presencia de cáncer de piel

Es fundamental estar alerta ante cualquier cambio que puedan experimentar nuestros lunares.

El cáncer de piel es uno de los tumores más comunes. Siempre y cuando se detecte a tiempo, también es de los que mayor tasa de supervivencia presenta. La incidencia de esta grave afección ha aumentado considerablemente en los últimos tiempos.

La principal razón de este aumento es falta de sentido común al momento de exponerse a los rayos ultravioleta (ya sean solares o artificiales, mediante cámaras de bronceado). El nuevo paradigma de belleza identificado como bronceado perfecto, además de cierto nivel de histeria colectiva en tratar de conseguirlo, también ha conspirado en el maltrato generalizado de la piel.

¿Cómo actuar para prevenir el cáncer de piel?

La mayoría de los especialistas están de acuerdo al afirmar que no se trata de ocultarse completamente del sol. Tampoco hay que renunciar al sueño de conseguir el bronceado anhelado. Lo que se pide a las personas es sensatez, cordura y responsabilidad con su propio bienestar.

El uso de protectores solares debe formar parte de la rutina de todos aquellos que realizan actividades a pleno día, fuera de espacios cerrados.

Es el melanoma el único tipo de cáncer grave de piel

Para utilizar estos productos, no es necesario ir a la playa: la acción dañina de los rayos ultravioleta es tan letal en las ciudades o en las montañas como a la orilla del mar.

Todos los deportistas que realicen sus prácticas al aire libre y con sol también deben tomar medidas para resguardar la salud de la dermis, para poder así prevenir el cáncer de piel.

Te recomendamos leer: Cómo curar quemaduras con proteínas

La hora de la playa

En la playa los cuidados deben extremarse. Los productos protectores deben aplicarse, al menos, 30 minutos antes de exponerse al sol. Además, deben aplicarse con regularidad cada dos horas, tras salir del agua o después de practicar alguna actividad física que genere abundante transpiración.

  • Las cámaras bronceadoras no deben formar parte de una rutina establecida.
  • Su uso desmedido puede generar los mismos problemas que caminar bajo el sol a la orilla del mar a las 12 del día sin usar protector solar. Es decir, la posible aparición de cáncer de piel.

Las prendas de vestir y algunos accesorios, como sombreros, son igualmente útiles para resguardar al cuerpo de la acción directa y sin filtros de los rayos ultravioleta.

Los lunares y los melanomas

Mantener bajo constante observación todos los lunares de la piel es una de las maneras más eficientes para detectar la posible aparición de esta enfermedad.

Al menor indicio de un cambio perceptible a simple vista, ya se deben disparar todas las señales de alarma. Asimismo, se requiere la atención de un médico especialista sin demoras. No podemos olvidar que algunos melanomas aparecen después de la evolución indebida de una peca. Algunos de los cambios indeseados que pueden presentar los lunares son:

  • Aumento de tamaño
  • Formas asimétricas
  • Bordes no uniformes

Asimismo, también pueden empezar a producir picazón y a sangrar. En algunos casos, puntos que eran unicolores (negros o marrones), empiezan a adquirir tonalidades rojas, azules o blancas.

Otras señales de alarma

Los lunares no son los únicos elementos que requieren vigilancia. También debe atenderse la aparición de nuevas manchas, de protuberancias, llagas o cambios en la textura (ásperas o sumamente lisas al tacto).

Las zonas que sangran al menor contacto, así como heridas que no cicatrizan, también deben ser revisadas por un especialista para minimizar riesgos.

Ver también: Tratamiento del cáncer de piel

Factores de riesgo más allá de los rayos UV

La exposición irresponsable a los rayos solares o el uso frecuente de cabinas y lámparas bronceadoras son los principales responsables del desarrollo de cáncer de piel. No obstante, no son los únicos factores de riesgo.

Factores de riesgo más allá de los rayos UV

Otras cuestiones que no podemos pasar por alto incluyen:

  • Predisposición genética.
  • Tratamientos de radioterapia.
  • Una alimentación no equilibrada también afecta negativamente la salud de la piel, así como su capacidad de defenderse y de regenerarse.
  • Fumar es otro factor de alto riesgo. Hacerlo en la playa, desprotegido ante el sol y a pleno mediodía aumenta todavía más el peligro.
  • Se debe evitar el contacto directo con algunas sustancias químicas sumamente agresivas, como arsénico, brea, parafina y algunos aceites industriales.
  • Lesiones en la piel, inflamaciones o quemaduras, principalmente si no son bien atendidas.
  • Las insolaciones, comunes del verano, pueden pasar de inofensivas, siempre y cuando sean atendidas oportunamente por un especialista, a ser un factor de riesgo de cáncer de piel.

La detección temprana es clave para superar la enfermedad. Más allá de cualquier comportamiento paranoico, siempre se deben atender sin dilaciones las señales de alarma que puedan alertarnos de algún problema en la piel.