6 señales que alertan del hígado graso

El hígado graso está muy relacionado con la obesidad, el colesterol alto y la hipertensión. Aunque es difícil de detectar, existen algunos síntomas que pueden dar indicios de esta enfermedad.

El hígado es un órgano que nos ayuda a digerir los alimentos, almacenar energía y eliminar toxinas. Cuando se acumula grasa en las células hepáticas, se habla de hígado graso.  El nombre científico del hígado graso, es esteatosis hepática.

Es importante saber que el hígado cumple funciones vitales como: producir proteínas, regular el metabolismo de las grasas, eliminar las toxinas de la sangre y controlar la cantidad de aminoácidos a nivel general. Por ello, es fundamental mantenerlo en buenas condiciones.

Existen algunos factores de riesgo que predisponen a una persona a padecer esta enfermedad:

  • Mujeres de mediana edad.
  • Personas con sobrepeso.
  • Pacientes diabéticos.
  • Colesterol elevado.
  • Tener ciertos hábitos alimentarios.
  • Problemas de adicción al alcohol.

-hígado-graso

Señales que alertan del hígado graso

En la mayoría de los casos, la esteatosis hepática es asintomática. Eso quiere decir que hasta que la persona no se realiza un estudio, es difícil detectarla. Algunas pruebas que sirven para diagnosticar esta enfermedad son:

  • Análisis de sangre.
  • Ecografías hepáticas.
  • Biopsias del hígado.

Algunos pacientes sí experimentan síntomas, o ciertos problemas de salud, que se pueden relacionar con el hígado graso como:

1. Dolor abdominal

Se experimenta en el centro o parte superior derecha del abdomen. Sin embargo, no tiene que ver con una actividad ni esfuerzo puntual. Puede aparecer después de comer porque el estómago se expande y presiona sobre el hígado agrandado.

2. Hinchazón abdominal

A veces, aparece hinchazón abdominal, es lo que se conoce como ascitis. Se trata de la presencia de líquidos entre los peritoneos visceral y parietal y suele ser consecuencia de una enfermedad hepática. Los síntomas de la ascitis son:

  • Distensión abdominal.
  • Indigestión.
  • Dolor en la parte baja de la espalda.
  • Dificultad para respirar.
  • También pueden presentarse edemas en los tobillos.
hinchazón abdominal

 

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3. Fatiga

Cuando el hígado no funciona adecuadamente, el metabolismo se vuelve más lento. Cuando hay hígado graso, puede aparecer un cansancio inexplicable, problemas de concentración, confusión, fatiga o pérdida de energía. También la persona puede perder el interés por aquellas actividades que antes realizaba.

4. Orina oscura

A través de la orina, podemos detectar algunas dolencias o enfermedades. No hay que olvidar que este líquido transporta toxinas y desechos. En el caso de padecer hígado graso,  la orina será de un color más oscuro de lo habitual. Además, las heces también pueden presentar cambios, ser más blancas o color arcilla, y más hedor que de costumbre.

6. Cambios en la piel

color amarillo en higado graso

El cambio mas significativo en la piel cuando hay hígado graso, es la aparición de la ictericia. Este coloración amarilla aparece en la piel y las mucosas, debido al aumento en los niveles de bilirrubina acumulada en los tejidos.

Otros cambios en la piel debido al hígado graso son:

  • Cuello y axilas descoloridas.
  • Fragilidad capilar en el rostro.
  • Palmas de las manos enrojecidas.
  • Arañas vasculares en espalda, pecho u hombros.
  • Debajo de las uñas pueden aparecer manchas blancas.

La dieta y el hígado graso

Una vez que se haya diagnosticado el hígado graso, el siguiente paso es comenzar un tratamiento adecuado. Además de los medicamentos que puede recetar el médico, es fundamental seguir una dieta baja en grasas y realizar actividad física. A continuación, te damos algunas recomendaciones:

  • Reduce la ingesta de productos refinados: en este grupo se encuentran las harinas y los azúcares blancos. Procura optar en su lugar, por granos enteros y versiones integrales.
  • Sigue una dieta mediterránea: es una de las más sanas que existe, ya que está basada en muchos alimentos bajos en grasas o con grasas saludables.

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  • Evita el alcohol: es uno de los principales enemigos del hígado. Además, el consumo de bebidas alcohólicas en exceso puede derivar no sólo en esteatosis, sino también en cirrosis.
  • No tomes ciertos medicamentos: consulta con tu médico para saber qué fármacos pueden ser perjudiciales si padeces hígado graso.
  • Haz deporte: la práctica regular de ejercicio, es un gran aliado para que te sientas mejor, y a su vez, tu sistema hepático funcione correctamente. Es recomendable hacer deporte al menos tres días a la semana.

 

 

  • Ferretti, S., Tanno, M., & Vorobioff, J. (2004). Higado graso, resistencia insulínica y síndrome metabólico. Anuario Fundación Dr J.R. Villavicencio.

  • DIAZ, J. J. (1965). HIGADO GRASO EXPERIMENTAL POR DIETA HIPOPROT’EICA. Revista de La Facultad de Ciencias Médicas de Córdoba.

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