Sensibilidad química múltiple, un desafío para la salud

19 Mayo, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el médico Leonardo Biolatto
La sensibilidad química múltiple es una enfermedad rara de difícil diagnóstico. Algunos profesionales no reconocen su existencia, pero existe suficiente documentación para catalogarla como una patología. Descubre más en este artículo.
 

La sensibilidad química múltiple tiene otros nombres científicos que la relacionan con su sintomatología alérgica extrema. La terminología más aceptada en el ambiente científico es la de intolerancia ambiental idiopática.

En sí, es una patología crónica de la familia de las reacciones alérgicas. En este caso, el paciente responde de una manera desmedida a pequeñas concentraciones de sustancias que se encuentran habitualmente en el ambiente.

Las sustancias deben ser químicas; por eso, constituye un tópico de discusión en la medicina laboral. Hay legislaciones que la reconocen como enfermedad del trabajo, pero otras que no.

Durante mucho tiempo se dejó de lado al considerarla una invención psicosomática. Aún hoy, hay médicos que no la reconocen como patología y la atribuyen a una manifestación excesiva de la psiquis de las personas.

Se calcula que los sujetos con sensibilidad química múltiple deben representar menos del 1 % de la población general. Distinta es la frecuencia entre alérgicos, llegando a más del 10 % de prevalencia.

 

El diagnóstico es muy dificultoso. No existe una prueba de laboratorio para certificar la sensibilidad química múltiple. El profesional sanitario puede sospecharla, solicitar paneles de alergia como prueba complementaria y diagnosticarla en base a esas apreciaciones.

Fisiopatología de la sensibilidad química múltiple

El origen de la enfermedad es desconocido. Todavía no se han publicado estudios científicos que desentrañen los mecanismos que llevan a la reacción alérgica exagerada a tan bajas concentraciones de sustancia.

La hipótesis más fundamentada estipula que la persona entra en contacto con un agente químico por primera vez y su sistema inmune reacciona de mala manera. Queda el recuerdo de la reacción y ya no se necesita más que una pequeña dosis nueva para desatar los síntomas.

Otra hipótesis se orienta en la misma dirección, pero le atribuye más peso a la pérdida de tolerancia. Es decir que, después de un primer encuentro con la sustancia química, el cuerpo no se acostumbra, sino que inicia el camino contrario de hipersensibilidad.

 

Esta sensibilidad química múltiple encontraría estímulo en el sistema límbico del sistema nervioso. El estímulo de la sustancia puede desaparecer, pero el cuerpo envía señales de respuesta inmune sin nada concreto que atacar.

En el fondo, el mecanismo descrito se asemeja al de enfermedades como la fibromialgia o el colon irritable. Se sospecha que existe un vínculo fisiopatológico entre estas patologías.

estornudar por sensibilidad química múltiple
Los estornudos son síntomas alérgicos, y por tanto un signo de la sensibilidad química múltiple, entre tantos otros

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Síntomas de la sensibilidad química múltiple

Los signos y síntomas de esta enfermedad son muy variados. Casi todos los órganos pueden manifestarse cuando hay una reacción aguda y eso dificulta aún más su identificación.

Lo más frecuente es que haya alergia respiratoria, con picazón en la garganta, tos seca y rinorrea. En segundo lugar, el aparato digestivo es otro afectado, con náuseas, vómitos y diarrea.

 

En los ojos se registran los síntomas clásicos de la conjuntivitis alérgica, con lagrimeo y ojo rojo. Por otro lado, el corazón acelera su frecuencia cardíaca, manifestando palpitaciones.

Es común que una persona con sensibilidad química múltiple termine diagnosticada de asma, por ejemplo, o de colon irritable. Sin embargo, se suele pasar por alto esta rara condición que realmente desorienta.

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Criterios diagnósticos

conjuntivitis como síntoma del coronavirus
La conjuntivitis alérgica es una forma de presentación de la sensibilidad química múltiple, con lagrimeo y ojos rojos

Hay dos caminos para avanzar en el diagnóstico de la sensibilidad química múltiple:

  • Uno de ellos es utilizar criterios reconocidos en el mundo, pero un tanto generales. Implican que el paciente debe cumplir con lo siguiente:
    • Tener síntomas cada vez que se expone a la sustancia en cuestión.
    • Evolución crónica.
    • Desaparición de los síntomas cada cierto tiempo, con intervalos sin signos alérgicos.
    • Múltiple afectación de tejidos y órganos al mismo tiempo.
 
  • El otro es emplear el cuestionario QEESI: es un instrumento que mide, mediante preguntas al paciente, el grado de dificultad que tiene con la enfermedad. En base a la puntuación otorgada se puede clasificar la gravedad.

Los profesionales que tratan la fibromialgia se valen también del cuestionario QEESI como herramienta de evaluación. Esto refuerza la idea de la conexión entre estas patologías.

El problema de la sensibilidad química múltiple en el mundo laboral

Dijimos al inicio del artículo que la sensibilidad química múltiple es un problema en el mundo del trabajo. En este sentido, es difícil que las empresas y aseguradoras la reconozcan como enfermedad laboral.

Sin embargo, vale preguntarse qué se puede hacer con una persona que la padezca y tenga que estar expuesta a químicos potentes por su trabajo. Se genera una situación que no admite soluciones simples, sobre todo tratándose de una patología que no tiene una corroboración certera en pruebas complementarias.

 

Mientras tanto, se sigue estudiando la fisiopatología de la enfermedad para aclarar las dudas que suscita. Quizá, en un futuro cercano, se llegue a elaborar una prueba accesible para su diagnóstico.

 
  • Actualización de la evidencia científica sobre sensibilidad química múltiple (SQM). Informes de evaluación de tecnologías sanitarias. Madrid: Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, 2015.
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