Ser amable puede ser un problema al elegir pareja

Raquel Lemos · 25 marzo, 2018
A veces ser amable en exceso puede llevarnos al extremo contrario y hacer que quedemos mal con la otra persona precisamente por no querer herir sus sentimientos

¿Ser amable puede convertirse en un problema para elegir pareja? Quizás nunca nos lo hemos planteado, pero la realidad es que ser amable puede dificultar nuestras relaciones más de lo que pensamos.

Aunque la amabilidad es considerada una buena cualidad, en el momento de elegir pareja puede convertirse en un arma de doble filo. Veamos por qué.

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La preocupación por quedar bien

Mujer intentando ser amable

Desde pequeños nos enseñan a no mostrar nuestras emociones, sobre todo las negativas. Si no nos encontramos bien, si estamos tristes, si estamos incómodos en un lugar… Todo esto hay que pasarlo por alto. Porque tenemos que quedar bien.

Esto provoca que adoptemos esa actitud para todos los ámbitos de nuestra vida y que, en el momento de elegir pareja, también queramos quedar bien. Ser amable se convierte, entonces, en una prioridad.

El problema surge cuando empezamos a ser demasiado amables y esto provoca un “cansancio” en la otra persona que no puede notar que intentamos quedar bien y empieza a desconfiar.

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También puede ocurrir que la persona que nos intenta conocer para poder salir con nosotros no nos guste. Sin embargo, nuestra preocupación por quedar bien evita que le dejemos las cosas claras desde un principio.

En este caso, la situación se complica. Nos encontraremos incómodos porque no queremos conocer a esa persona para una posible relación y, al mismo tiempo, nos sentiremos mal porque la otra persona está perdiendo su tiempo.

La solución correcta sería ser adecuadamente asertivos… algo que no nos enseñan.

Ser amable o ser asertivo

Mujer rechazando

Ser amable o ser asertivo no son dos opciones que tengan que ir separadas. Se puede ser amable y asertivo al mismo tiempo, sin embargo creemos que si somos asertivos la otra persona puede sentirse ofendida.

  • No obstante, en el momento de elegir pareja no queremos perder el tiempo y tampoco que lo pierdan con nosotros.
  • Podemos ser igualmente amables al decir “no” o al ser claros con alguien y manifestarle que no nos interesa para iniciar una relación de pareja.

Tenemos la gran fortuna de contar con herramientas y habilidades sociales para comunicar de una forma eficaz lo que queremos. ¿Por qué no vamos a decir lo que en verdad sentimos? ¿Por qué esconderlo?

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No decir lo que sentimos o queremos causa, muchas veces, muchos más problemas que si hiciéramos lo que nuestra intuición nos está diciendo a gritos.

Por eso, es importante que cuestionemos todas las creencias que la sociedad nos ha impuesto o los miedos que podamos tener acerca del rechazo o de la desaprobación de los demás.

No podemos continuar siendo amables en estas circunstancias. Pues, a veces, hacemos mucho más daño.

Las consecuencias que tiene ser amable

Hombre triste esperando por su pareja

Ser amable en el momento de elegir pareja tiene algunas consecuencias que a continuación ilustraremos con algunos ejemplos.

A Juan se le acercó una persona en una discoteca. Estaba muy interesada en él, pero a él no le gustaba. Juan intentó ser amable, demasiado. Tanto que se dieron los números y él quedó en contactar con esa persona. Nunca sucedió…

María conoció a una posible pareja por internet. En el momento de quedar con ella, notó que no había feeling. Sin embargo, no le dijo nada y quedaron en seguir en contacto por internet. Nunca se volvió a saber de María…

¿Qué ocurre en los dos ejemplos que hemos puesto? Que las personas que intentaban ser amables practicaron lo que hoy día se conoce como ghosting

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Es muy importante que pensemos en cómo nos gustaría que actuasen los demás con nosotros. No ser claros e intentar quedar bien puede hacerle daño a la otra persona y que se quede con la pregunta de “¿pero qué he hecho mal?” o “¿me llamará al final?”.

A nadie le gusta que le dejen en vilo. Es mejor cerrar la puerta si es lo que deseamos y no ir dejando varias abiertas, algo que podría confundir a los demás y hacerles daño.

¿Has sido amable en alguna ocasión así por no saber cómo decir “no”?