Ser cuidador, las claves para asistir a otras personas

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Nelton Ramos el 9 enero, 2019
Gema · 26 febrero, 2013 · Última actualización: 9 enero, 2019 9 enero, 2019
Es muy importante que, como cuidadores, estemos al 100 %. Por lo tanto, si estás cansado debes descansar y no dudar en pedir ayuda si la necesitas.

Las actividades diarias de un cuidador a menudo se limitan o cambian de forma importante. Ser cuidador conlleva un afrontamiento continuo del estrés causado por el cansancio físico y psicológico. Además de pasar por momentos difíciles de incomprensión, soledad o falta de apoyo por parte de los demás.

No obstante, también puede ser una experiencia muy positiva y gratificante, porque se cuida de alguien que queremos y que nos necesita, lo que nos permite evolucionar como personas.

Cuidar a una persona enferma es muy importante, pero no podemos olvidarnos de la salud física y emocional del cuidador. Por lo tanto, mantener hábitos de vida saludables es esencial. Así cuanto más se cuide, mejor podrá ayudar.

Ser capaz de prestarse atención a uno mismo es requisito previo para tener la capacidad de prestar atención a los demás; sentirse a gusto con uno mismo es la condición necesaria para relacionarse con otros.

-Erich Fromm-

Claves para ser cuidador

Síndrome del cuidador

Pedir ayuda

A menudo, el cuidador puede creer que la tarea es responsabilidad suya y no quiere implicar a nadie más, o incluso puede llegar a pensar que pedir ayuda sería molestar. Es importante saber que no es una muestra de debilidad, y que la forma de pedirla influirá en la respuesta que se obtenga.

El cuidado de una persona dependiente no debe recaer en un solo individuo. Establece acuerdos con otros familiares. Si no pides ayuda, lo más probable es que no la recibas.

Informarse sobre la enfermedad

Conocer la evolución de la enfermedad de la persona a la que se cuida contribuirá a una mejor adaptación para futuros cambios. Busca información profesional para desarrollar tu labor de forma adecuada.

Lee también: Síndrome del cuidador: cómo cuidar al que cuida

Compartir

Es fundamental compartir tus preocupaciones con los demás miembros de la familia, ya que puede ayudar a evitar una decisión precipitada, además de sentirte más acompañado y tranquilo.

Dormir y descansar

El insomnio es un enemigo peligroso para tu corazón.

El cuidador suele sufrir repercusiones en su salud y calidad de vida. Muchas veces el horario de sueño se ve alterado ya que se adapta a las necesidades de la persona enferma. Esta falta de sueño puede provocar una serie de problemas como irritabilidad, falta de atención o cansancio.

Por ello, es necesario, en la medida de lo posible hacer siestas cortas durante el día. Aprovecha cuando el enfermo descanse, y pide ayuda para hacer turnos si es necesario.

Organizar el tiempo

A menudo el cuidador tiene la sensación de que al día le faltan horas, ya que tiene que compaginar y realizar multitud de actividades. Por lo tanto, una buena planificación del tiempo y de las actividades será de gran ayuda.

Para ello, puede hacer uso de una agenda, realizar listas priorizando aquello más necesario, etc.

No te pierdas: Consejos sobre cómo cuidar a los mayores en casa

Intentar hacer ejercicio físico

Realizar ejercicio físico ayuda a minimizar las tensiones diarias y a encontrarse con más fuerzas. Dar un paseo, puede beneficiar tanto al cuidador como a la persona enferma, si puede permitírselo.

Mantener la mente activa y buscar un espacio

Cuidador

Al estar al cuidado de una persona, el cuidador puede olvidarse de sus aficiones y actividades. Por ello, es muy importante planificar el día, de forma que el cuidador pueda tener su propio espacio, y compaginarlo con el cuidado del enfermo.

No siempre es fácil encontrar a alguien para que sustituya al cuidador por unas horas, pero puede pedirse ayuda a la familia o amigos para que lo hagan durante un rato. Si no fuera posible, se podría recurrir a instituciones, asociaciones y centros de recursos sociales que le pueden ayudar.

Aprender a relajarse

Los ejercicios de relajación son un buen método para ayudar al cuidador a conseguir un equilibrio psicológico y físico, ya que eliminan la sensación de estrés o tensión. Otras técnicas útiles también pueden ser la meditación o el yoga.

Tener una buena comunicación con la persona enferma

Dar al enfermo la oportunidad de iniciar su conversación, respetar sus silencios, saber escuchar, evitar dar consejos, son algunas de las herramientas de comunicación que el cuidador puede utilizar para tener una buena relación con el enfermo.

Recuerda, cuanto más te cuides, mejor ayudarás.

  • López Gil, M. J., Orueta Sánchez, R., Gómez-Caro, S., Sánchez Oropesa, A., Carmona de la Morena, J., & Alonso Moreno, F. J. (2009). El rol de Cuidador de personas dependientes y sus repercusiones sobre su Calidad de Vida y su Salud. Revista Clínica de Medicina de Familia. https://doi.org/10.4321/S1699-695X2009000200004

  • Martín-Carrasco, M., Domínguez-Panchón, A. I., Muñoz-Hermoso, P., González-Fraile, E., & Ballesteros-Rodríguez, J. (2013). Instrumentos para medir la sobrecarga en el cuidador informal del paciente con demencia. Revista Espanola de Geriatria y Gerontologia. https://doi.org/10.1016/j.regg.2013.06.002

  • Torres Egea, M. P., Ballesteros Pérez, E., & Sánchez Castillo, P. D. (2008). Programas e intervenciones de apoyo a los cuidadores informales en España. Gerokomos. https://doi.org/10.4321/S1134-928X2008000100002