El sexo puede curar gran parte de nuestros «males»

25 diciembre, 2018
Este artículo fue redactado y avalado por Raquel Aldana
El sexo nos ayuda a sentirnos mejor con nosotros mismos, ya que durante el acto liberamos endorfinas y otras sustancias que favorecen nuestro bienestar tanto físico como psicológico

Esa práctica natural que ha sido reprimida e ignorada durante siglos, el sexo, puede curar gran parte de nuestros «males». De hecho, a día de hoy, la sociedad conserva todavía esa idea del sexo como algo que hay que ocultar y de lo que, por ende, hay que avergonzarse.

Sin embargo, gracias a las investigaciones científicas, sabemos a ciencia cierta que mantener relaciones sexuales nos sienta de maravilla a todos los niveles:

  • Atenúa la ansiedad y otros estados de ánimo negativos.
  • Mitiga el insomnio.
  • Mejora nuestra autoestima.
  • Fortalece nuestro sistema inmunitario y cardiovascular.
  • Acelera nuestro metabolismo.
  • Aumenta nuestra esperanza de vida.

¿El sexo puede curar? Las constelaciones químicas del bienestar

Pareja en la cama

Cuando mantenemos relaciones sexuales se produce una cascada de sustancias químicas. Esas sustancias se precipitan por el cuerpo y nos proporcionan múltiples beneficios que constituyen una buena colección de motivos para mantener relaciones sexuales.

Veamos algunos de esos motivos y porqué se dice que el sexo puede curar algunos males. Esto es lo que ocurre:

  • El sexo es un reconstituyente estético. Favorece la liberación de hormonas que nos ayudan a “estar más guapos”. Pelo, piel y mirada lucen mejor gracias al estrógeno, la testosterona y la síntesis de colágeno que produce la actividad sexual.
  • Es más eficaz que las cremas antiedad: la secreción de hormonas como la dehidroepiandrosterona (DHEA) favorece la longevidad.
  • La prolactina es un relajante natural que estalla tras el clímax derivado del contacto sexual. Esta sustancia, además, nos permite oler mejor.
  • Al corazón también le sienta el sexo de maravilla, pues su efecto protector resulta similar al del ejercicio regular. En el coito los latidos de nuestro corazón aumentan su frecuencia.
  • Favorece el buen trabajo metabólico del cuerpo y la tonificación de las zonas implicadas, sobre todo la pélvica. Las contracciones de la vagina y los espasmos del esfínter anal y uretral fortalecen los músculos y el control sobre ellos.

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  • El sexo también funciona como un potente analgésico. Alivia las molestias físicas gracias a la liberación de endorfinas y corticoesteroides. Estas tienen un efecto sedante sobre las terminaciones nerviosas.
  • La oxitocina tiene efectos antiestrés y reduce la tensión arterial y el ritmo cardíaco.

Además, debemos destacar que el sexo reporta grandes beneficios a nivel mental sin efectos secundarios. Así, la recomendación que en su tiempo hizo Platón sobre «evitar el sexo previo a una competición», hoy no tendría validez.

Hacer el amor mejora seriamente tu salud

Palabra sex en un cristal

Los beneficios de una sexualidad saludable son ilimitados. Esto, como es obvio, trasciende al terreno de lo genital, siendo lo realmente importante cómo cuidamos de nuestro potencial sexual en todos los niveles de la vida.

Por eso, cuando hablamos de cuidar nuestra relación con el sexo no solo nos referimos al coito, sino a la exploración total de nuestros deseos, nuestras voluntades y nuestras sensaciones. No podemos olvidar esto y limitarlo, pues estaríamos poniendo barreras a una parte importantísima de nuestra identidad.

Así, hacernos sexualmente conscientes nos ayudará a mantener un equilibrio psicológico, físico y emocional. Esto impedirá que la frustración que se deriva de la incomprensión precipite la aparición de estados de ánimo negativos y perjudiciales.

La exploración, clave para el disfrute de un contacto sexual

Pareja besándose

Para disfrutar de las relaciones sexuales es necesario dejar a un lado las reticencias que nos impiden explorar nuestro cuerpo, nuestras sensaciones y nuestros deseos. Esto es esencial incluso cuando compartimos activamente nuestra vida sexual.

Resulta indispensable que exploremos íntimamente cada rincón de nuestro cuerpo. Saber lo que nos gusta y lo que no construye los cimientos de la satisfacción sexual. Así, no podemos conducir a nuestra pareja sexual hacia aquello que nos gusta si ni siquiera nosotros conocemos esa carretera.

El deseo por nuestro cuerpo se presenta como una emergente petición de declaración de amor propio, de satisfacción personal y de comunicación íntima. Tenemos que desarrollar nuestros sentidos para que capten nuestros deseos internos, físicos y emocionales.

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Si nos permitimos la convivencia con esta parte tan natural de nuestro ser, observaremos los beneficios y el bienestar que nos genera. Es bueno que lavemos nuestra mente de prejuicios. Debemos decirnos que, haga buen o mal tiempo, siempre está bien mantener relaciones sexuales, porque el sexo puede curar algunos «males».

 

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