Sexo sensitivo: ¿Qué es? ¿Cómo se practica?

Gracias al sexo sensitivo podemos conocer más a nuestra pareja y a nosotros mismos. A diferencia del sexo rápido, se priman los silencios, las emociones fuertes y todo el erotismo que puedas imaginar.

Antes que nada, sería bueno que expliquemos un poco este término bastante moderno, pero que toma preceptos del sexo tántrico, por ejemplo. El llamado sexo sensitivo está pensado para disfrutar más plenamente del encuentro con la pareja.

Las modas van cambiando y también incluyen las prácticas sexuales. Por ello, si hasta hace poco la tendencia era disfrutar de un encuentro rápido en lugares prohibidos o cargados de adrenalina… ¡El sexo sensitivo es lo último! Conoce más sobre este en el presente artículo.

¿Qué es el sexo sensitivo?

Tiene varios objetivos adicionales como, por ejemplo, reencontrarse espiritual y sexualmente con quien compartimos habitación, además de garantizar la pasión y el placer en la cama. Al parecer, es la moda sexual para los tiempos venideros, en contraposición a lo que se venía practicando últimamente: el ‘quickly’ o famoso ‘rapidín’.

Para algunas parejas era divertido por aumentar la adrenalina, sobre todo cuando se practicaba en lugares poco habituales. Lo cierto es que también ocasiona aburrimiento, distanciamiento e incluso peleas.

Por lo tanto, el sexo sensitivo busca solucionar las consecuencias negativas de las relaciones de menos de 15 minutos de duración. La idea es poder mirarse a los ojos, acariciarse, conocerse más (hasta para parejas que llevan muchos años de casados). Es decir, reencontrarse con el otro y planificar el encuentro. ¡No siempre es bueno improvisar!

Sexo sensitivo.

 

Gracias a esta práctica, tanto hombres como mujeres disfrutan de los juegos previos, se retrasa la eyaculación al prolongar la erección y se mantiene el nivel de excitación bastante alto a lo largo del encuentro sexual.

Sin dudas, el sexo sensitivo es más que erótico y nos permite experimentar nuevas sensaciones. Cuando el deseo ha quedado en el olvido y es difícil llegar al orgasmo, esta práctica puede servir como ese aire que se necesita para avivar una fogata.

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¿Cómo practicar el sexo sensitivo?

Las dos claves del sexo sensitivo son: conocer y aprender. Esto quiere decir que durante la práctica estarás prestando atención a lo que quiere el otro y al mismo tiempo a aquello que te gusta a ti. Enfócate en las sensaciones, deja de lado los prejuicios, el pudor o la vergüenza.

Si te da risa, no la inhibas. Pueden utilizar algún tipo de ropa íntima diferente (o un disfraz) para aportarle algo más a la sesión. Según los que practican el sexo sensitivo, ¡Pueden estar hasta tres días disfrutándolo! Por supuesto, que el descanso, la hidratación y la alimentación son necesarios, pero nada más importará.

Uno de los principales ‘problemas’ que experimentan los que practican este tipo de sexo es el impulso por regresar a las técnicas antiguas. Esto quiere decir que, por ejemplo, desearán reducir los juegos de exploración para pasar al coito. O bien una vez que se produzca la penetración, querer conseguir un orgasmo.

Cómo practicar sexo sensitivo.

 

Sin embargo, por una vez deben tratar de dejar de lado lo conocido y sumergirse en algo completamente diferente, pero al mismo tiempo emocionante, erótico y placentero. De lo contrario… ¡Los prejuicios no te permitirán disfrutar!

Es necesario que ambos estén de acuerdo en todo momento y, de vez en cuando, constaten que los dos lo están pasando de maravilla. Presta atención a los pasos para practicar el sexo sensitivo:

1. Colóquense frente a frente

Estarán primero con ropa, pero de a poco se irán despojando de cada prenda. Una buena idea es que tú desvistas a tu pareja y él o ella haga lo mismo contigo. Una vez que estén desnudos, comienza tocando uno y luego el otro, de a uno.

No se trata de acariciar, sino de tocar para conocerse mejor. Presten atención a las sensaciones que experimenta uno y el otro.

2. Hablen de lo que más les gusta del otro

El pensamiento tiene que estar en todo momento en ‘el aquí y el ahora’. Incluso, las relaciones de muchos años tienen algo nuevo por descubrir y aprender del otro. Dile a tu pareja lo que más te gusta de su cuerpo y de su personalidad.

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3. Esperen para ‘dirigirse’ a las áreas genitales

El objetivo con el sexo sensitivo es que se toquen en áreas donde no exploran normalmente, por ejemplo, los brazos, las manos, las caderas, la espalda… Por el momento, esperen un poco para continuar con las caricias en los genitales o los pechos. Tampoco se permiten los besos y mucho menos la penetración.

Caricias preliminares.

4. Háganse halagos ‘subidos de tono’

De a poco, comiencen a decirse cosas más sensuales en relación a qué partes del cuerpo o actitudes les gustan del otro. Pueden aprovechar para contar algunas fantasías, de qué manera preferirían hacer el amor la próxima vez, si quieren disfrazarse, ir a otro sitio, hacer algo ‘prohibido’, etc.

5. Disfruten del sexo sin preocupaciones

Llegados a este punto, se permite el sexo con todas las letras. Sin embargo, será diferente a lo que hayan experimentado hasta ahora. Habrán aprendido mucho de sus parejas y de sí mismos. ¡Disfrutarán de la intimidad como nunca antes! Bien merecen la pena este tipo de juegos previos.