La sexualidad en la vejez

8 diciembre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la filósofa y sexóloga Isbelia Esther Farías López
Aunque durante la vejez se producen cambios físicos y psicológicos que afectan la sexualidad, esto no significa que sea el fin de la vida sexual. ¿Qué debes saber al respecto?

Todavía existen mitos en torno a la sexualidad, y uno de los más extendidos es que esta culmina con la vejez. Sin embargo, a decir verdad, ocurre todo lo contrario.

Hay mujeres quienes manifiestan que su vida sexual comenzó al máximo luego que terminó su etapa reproductiva; asimismo, también hay muchos hombres que piensan que luego de los 50 años se acabará su momento para vivir la sexualidad, cuando, en realidad, puede ocurrir todo lo contrario.

Pues, el término «sexualidad» puede ser amplio y abarcar muchos aspectos de la vida de una persona. Así, la doctora Herrera –Jefe de Servicio de Geriatría en Chile-, subrayó aquel concepto de salud sexual, según el cual este es:

«La expresión psicológica de emociones y compromiso que requiere la mayor cantidad y calidad de comunicación entre compañeros, en una relación de confianza, amor, compartir y placer, con o sin coito».

Es decir, la vida sexual no solo implica el coito, sino otras expresiones de afecto que contribuyen a unir más a la pareja.

Cambios de la sexualidad en la vejez

Es normal que, conforme va cambiando el cuerpo, los órganos sexuales también experimenten algunos cambios.

En el caso del varón, los cambios son los siguientes:

  • Erecciones más lentas.
  • Tras eyacular hay un descenso más rápido en la erección.
  • Orgasmo de corta duración.
  • Un período refractario de mayor duración luego de eyacular.
Cambios de la sexualidad en la vejez
Inevitablemente, en la vejez se producen cambios que inciden en la sexualidad tanto de hombres como de mujeres. Sin embargo, eso no quiere decir que sea el fin de la vida sexual.

En la mujer, los cambios pueden ser:

  • Disminución de las hormonas que construyen el placer sexual.
  • Menor lubricación vaginal.
  • Duración más corta en el orgasmo.
  • Menor número de contracciones orgásmicas.
  • Menor intumescencia del clítoris.
  • Descenso rápido luego del orgasmo, entre otros.

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Otros cambios de la sexualidad en la vejez

Hay cuatro fases en las que se ha descrito el ciclo de respuesta sexual, y en ellos también ocurren algunos cambios.

En el hombre, son los siguientes:

  • Durante la fase de excitación este necesita más tiempo para alcanzar una erección, la cual puede tener, además, menos firmeza que en los años de juventud.
  • La fase de meseta será de mayor duración, ya que el músculo cremaster pierde fuerza.
  • La fase de orgasmo es de menor duración, así como también presenta menor volumen del líquido seminal.
  • El volumen peneano se pierde con más rapidez durante la fase de resolución, mientras que el período refractario se alarga.

Cambios en la mujer en la etapa de la vejez:

En el caso de la mujer, las fases también se mantienen, pero la intensidad no es la misma.

  • Por ejemplo, durante la fase de la excitación, la lubricación disminuye.
  • En la fase de la meseta disminuye la elevación del útero.
  • En la fase del orgasmo hay contracciones, pero en menor cantidad e intensidad. Incluso, pueden llegar a ser dolorosas.
  • La fase de la resolución es más larga que en las mujeres jóvenes, y la capacidad para tener multiorgasmos se reduce.

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Tratamiento y prevención

No obstante, los factores señalados, tal como se ha mencionado, no tienen por qué ser el fin de la vida sexual en la vejez. Pues, si bien los estudios demuestran que hay una disminución de la frecuencia del ejercicio de la función sexual con la edad, también es cierto que el mantenimiento depende de la buena salud física y mental.

Esto se debe a que, en muchos casos, también se pueden sumar patologías crónicas o el consumo de algunos fármacos que inciden en el comportamiento sexual del anciano, ya sea porque puedan alterar el sistema hormonal o por otras causas.

Mujer adulta en el médico
En la actualidad, hay varios tratamientos que pueden ayudar a mejorar la calidad de vida sexual en la vejez. Los mismos, deben complementarse con la práctica de hábitos saludables.

Por suerte, hay diversos tipos de tratamientos. Actualmente, se dispone de terapia sexual para ancianos, uso de testosterona, medicamentos inyectados o por vía oral, dispositivos de tumescencia por vacío, tratamientos quirúrgicos, entre otros.

Contrario a lo que muchos piensan, la médica Llanes, recalca que muchas de las disfunciones sexuales en la tercera edad obedecen al desconocimiento, sentimientos de minusvalía, así como a falsas expectativas.

La medica antes señalada también trae a colación las recomendaciones de Masters y Johnson, para quienes es necesario dar cabida a tres recomendaciones y con ello disfrutar de una vida sexual plena en la vejez:

  • Disfrutar de salud.
  • Apreciar la sexualidad.
  • Disponer de una pareja.

Siguiendo estas recomendaciones, no solo se puede disfrutar de una vida sexual plena en la tercera edad, sino también se derriba el mito de que con la vejez acaba la sexualidad, pues esta solo culmina con la muerte y no se reduce meramente al coito.

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