Siendo tú mismo, jamás fallarás

Al ser tú mismo, con tus virtudes y tus defectos, dejas de tener miedo a fallar y a no cumplir con las expectativas de los que te rodean. Porque solo debes cumplir contigo

Siendo tú mismo, jamás te equivocarás. Pues no habrá nadie con quien compararse ni personalidad alguna a la que aspirar.

Tendemos a desear ser copias de otros, en vez de cultivar nuestra propia autenticidad. Quizás porque lo diferente se critica, hasta que se demuestra lo mucho que tiene que ofrecer.

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Errar, equivocarnos o quedar en ridículo son circunstancias que nos aterran. Hasta ahora, que has descubierto que siendo tú mismo nada podrá salir mal.

Cree en ti, a pesar de todo

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Es difícil, a veces, creer en uno mismo. Cuando todo sale mal, cuando a pesar de los esfuerzos, los resultados obtenidos son escasos, es fácil que nuestro ánimo decaiga notablemente.

Sin embargo, las dificultades y los problemas siempre van a estar ahí. Al igual que esas emociones negativas que te abordarán para hacerte sentir peor, provocando pensamientos rumiantes que te paralizarán.

Será fácil, entonces, caer en comparaciones, sentirse deprimido por no ser como otros, por no haber conseguido lo que las demás personas sí han logrado.

Es importante no echar todo el trabajo por tierra. Es sumamente imprescindible que no te falles a ti mismo.

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Porque, en estos momentos, es cuando empezarás a perder tu autenticidad. Donde todo lo que puedes potenciar lo camuflarás por no creerte suficiente.

Cree en ti, a pesar de todo. Porque, siendo tú mismo, llegarás hasta donde desees.

Siendo tú mismo, llegarás lejos

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Siendo tú mismo llegarás hasta a la cima de la montaña más alta. Porque ningún error ni equivocación serán un motivo para tirar la toalla.

Ya basta de que los fallos sean sinónimo de fracaso. Cada piedra en tu camino, cada persona que te intenta boicotear no es una barrera infranqueable, sino una oportunidad de aprendizaje.

Lo tienes todo en tus manos para derribar cualquier muro que se levante ante ti. Si estos no existiesen, no podrías crecer, ni aprender, ni madurar.

Por eso, sé tú mismo siempre. Deja de considerar ciertas esas creencias arraigadas de errores que significan cosas que no son ciertas.

Es el momento de que persigas tus sueños, de que llegues hasta donde tú quieres llegar.

No te falles

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Cuando dejas de ser tú mismo, te fallas. Porque has empezado a correr por un camino que sabes que no tiene salida pero, aún así, lo transitas.

Deja de esperar a que los problemas se solucionen por sí solos y échate a las espaldas el valor necesario para, con actos, transformarlos en oportunidades.

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Es el momento de salir de esa zona de confort a la que te han llevado los miedos, las dudas, los “qué dirán”… ¿Por qué no empiezas a hacer lo que en verdad quieres?

Deja de encasillarte, de intentar hacer lo que los otros hacen. Sé diferente, porque eres diferente. Único, auténtico, incomparable…

Piensa solo en ti y en lo que quieres. Y por nada del mundo te permitas cambiar en favor de otros. Protege y cuida tu esencia. Ese eres tú, no te pierdas.

Confía en ti

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Cuentas con habilidades que otros no tienen. ¿Crees que no? Eso es porque no las estás valorando tal y como debieras. No estás confiando en ti.

Resulta curioso descubrir lo mucho que nos autosaboteamos a nosotros mismos. Consideramos que nos tratamos bien cuando, en realidad, nos hacemos mucho daño.

Valorar las pequeñas cosas que nos hacen ser únicos será uno de los primeros pasos que nos llevarán por el buen camino.

Pues en lo menos perceptible, en lo que puede resultar nimio, ahí puede que resida todo nuestro potencial y toda esa autenticidad que no valoramos.

Ya está bien de no confiar en nosotros mismos y sí en los demás. Basta ya de creernos incapaces y de fallarnos sin miramientos.

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Es el momento de empezarnos a portar bien con nosotros, de brindarnos palabras de aliento, de instarnos a continuar cuando todo se pone difícil.

No necesitamos a nadie que nos diga “todo irá bien”. Necesitamos decírnoslo nosotros mismos y creérnoslo.

Recuerda que siendo tú mismo jamás fallarás, ni perderás, ni errarás. Porque todo será un aprendizaje, una oportunidad de seguir adelante y ser lo que quieras ser.