¿Sientes dolor en el cuello? Estas 6 cosas podrían ser su causa

El mantener una posición incorrecta durante mucho tiempo puede favorecer la aparición del dolor de cuello. Haremos pausas cada cierto tiempo y estiramientos para mejorar la postura

Durante la jornada laboral o mientras se hacen las tareas del hogar, es común empezar a notar una sensación de tensión o de dolor en el cuello.

La exposición al estrés, las malas posturas y algunos hábitos poco saludables pueden influir en la constante aparición de este problema.

Se estima que siete de cada diez personas lo padecen en algún momento de sus vidas. Sin embargo, no suele darse de forma crónica y desaparecer de manera espontánea.

A menudo el dolor aparece por una sobrecarga de trabajo en los músculos que rodean esta parte del cuerpo, los cuales tratan de recuperar la curva normal de las cervicales.

Debido a esto, no es de extrañar que también se generen molestias en los hombros e incluso en la cabeza.

Si bien en gran parte de los casos no supone un problema mayor, es primordial tratar de evitarlo. A largo plazo puede conducir a fallos mecánicos que comienzan con la degeneración de la columna.

Con este objetivo, a continuación vamos a revelar sus 6 posibles causas y varias recomendaciones para prevenirlo. ¡Descúbrelas!

1. Debilitamiento de los músculos

cuello de mujer

Por el sedentarismo, los malos movimientos y el constante estrés es común que el trapecio y otros músculos de esta zona se debiliten.

El problema puede empeorarse cuando la alimentación carece de nutrientes. Tampoco ayuda someter al cuerpo a sobresfuerzos físicos sin estar acostumbrados.

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2. Posturas inadecuadas

Una mala postura por mucho tiempo provoca dolor y graves consecuencias en los huesos y las articulaciones. El dolor en el cuello es bastante frecuente en este tipo de personas.

Si por ejemplo pasamos mucho rato frente al ordenador, esto puede tener consecuencias.

Nuestros músculos se vuelven más susceptibles a las lesiones. Así aparece el dolor en el cuello.

Algo similar ocurre cuando se trabaja en modistería u otra actividad que implique encorvar la espalda por largo rato.

En todos estos casos es conveniente hacer pausas cada 20 o 30 minutos, con el fin de hacer estiramientos y corregir la posición.

3. Factores emocionales

mujer triste

Hasta hace algunas décadas los expertos no querían reconocer la fuerte relación que existe entre los estados emocionales y la salud física.

Ahora, tras comprobarse con muchas investigaciones, se sabe que muchos de los dolores cervicales tienen su origen en una tensión emocional.

Las preocupaciones, los estados de ansiedad y estrés o la depresión, entre otros, generan una carga en el cuerpo que se percibe con facilidad en los hombros, cuello y espalda.

4. Reacciones químicas

Las reacciones químicas y nerviosas del cuerpo ante varios tipos de estimulantes también se han vinculado con la recurrencia de este dolor.

El consumo excesivo de café, las bebidas alcohólicas y la carne provocan alteraciones en el pH del cuerpo. Así, estas alteraciones ocasionan un exceso de inflamación y otras reacciones negativas.

5. Consumo de cigarrillo

tabaco

Los compuestos tóxicos que contiene el cigarrillo provocan enfermedades crónicas en gran parte de los sistemas vitales del cuerpo.

Su consumo excesivo aumenta la tensión en la espalda y el cuello, porque deshidrata los discos y acelera su deterioro.

6. El uso continuo del smartphone

Las personas que utilizan de forma continua su smartphone tienen más probabilidades de sufrir dolores de cuello y espalda que aquellos que solo lo usan cuando es necesario.

Al bajar la cabeza para mirar la pantalla del móvil, los músculos del cuello se presionan y van acumulando tensión.

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Recomendaciones para prevenir el dolor en el cuello

estiramiento de cuello

Además de evitar al máximo las causas mencionadas en los puntos anteriores, hay varias pautas que se pueden poner en práctica para evitar el riesgo de sufrir este dolor.

Estas son algunas de ellas:

  • Hacer ejercicios de estiramiento, al menos, una vez al día.
  • Realizar ejercicios localizados para la espalda, hombros, cuello y cabeza.
  • Dormir en un colchón firme y con una almohada no muy alta.
  • Tratar de mantener una postura derecha al permanecer sentados por tiempo prolongado.
  • Tener cuidado al levantar objetos pesados del suelo y, si es posible, solicitar ayuda para hacerlo.
  • Procurar dormir en posición fetal, evitando la posición boca abajo.
  • Utilizar un abrigo cuando las temperaturas bajan.
  • Consumir alimentos ricos en potasio, magnesio y calcio, minerales esenciales para la salud de los músculos y las articulaciones.

Ahora que ya tienes claro cuáles pueden ser las causas de esta dolencia, trata de adoptar los mejores hábitos para que no interrumpa tu jornada.

En caso de que el dolor sea persistente a pesar de tomar estas medidas, consulta al médico para recibir un diagnóstico y tratamiento apropiados.

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