El síndrome de la abeja reina en las mujeres

Raquel Lemos Rodríguez · 11 mayo, 2020
El síndrome de la abeja reina oculta tras de sí una serie de carencias e inseguridades que las afectadas proyectan en otras mujeres. Esto, a la larga, provoca que se queden solas debido a su toxicidad.

El síndrome de la abeja reina no está reconocido en los manuales de psicología. Sin embargo, hay muchas personas que acuden a él para identificar y señalar el comportamiento presente en algunas mujeres y que se basa, principalmente, en la competitividad.

En el mundo de las abejas, la reina tiene un papel protagonista: la rodean diversos machos y otras hembras que no son fértiles. Esto la convierte, como su propio nombre indica, en regente y gobernante de la colmena. Y este status es el que, por lo general, anhelan muchas mujeres.

Tras este comportamiento se esconden una serie de carencias emocionales muy severas. Es importante tenerlo en cuenta antes de llevar a cabo cualquier juicio de valor. Pero, ¿en qué consiste exactamente este síndrome «invisible»? ¿Cómo podemos plantar cara a estas actitudes tóxicas?

Te lo contamos en el siguiente artículo.

La sociedad y la competitividad

La sociedad instiga a las mujeres a ser competitivas.

Desde pequeños, nos enseñan a competir con los demás. De hecho, esta necesidad intrínseca de destacar proviene del afán de compararnos entre nosotros que tienen los adultos. En su intento para que mejoremos, lo que provocan es que nuestra autoestima se desplome.

Por eso, cuando queremos ser mejores, no lo hacemos para crecer a nivel emocional, sino para brillar, sobresalir y ser la envidia de los que nos rodean.

El síndrome de la abeja reina habla de todo esto, pero hace especial hincapié en las mujeres. Por lo general, la sociedad enseña a las niñas a envidiarse entre ellas y a criticar a la que tienen al lado.

En el caso de los varones, su socialización suele estar más centrada en ver a los otros niños como amigos o cómo compañeros de batallas cuando juegan.

Si bien es cierto que, poco a poco, los estereotipos van evolucionando y la educación es más igualitaria, todavía hay padres que fuerzan a sus hijas a comportarse de esta manera. Lo que no saben es que ese comportamiento puede acarrearles daños de por vida.

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El síndrome de la abeja reina: cómo detectarlo

Para detectar el síndrome de la abeja reina es necesario fijarse bien en su comportamiento.

Para saber si una mujer tiene el síndrome de la abeja reina, tan solo tenemos que fijarnos en cómo es su comportamiento. En ocasiones, podemos creer que tiene un gran ego, que es muy competitiva o que tiene envidia de todo el mundo. No obstante, si observamos detenidamente veremos que hay más:

  • Siempre la encontrarás hablando mal de otra mujer, cotilleando sobre lo que hace o deja de hacer. Todo lo que expresa es siempre negativo, denigrante y humillante.
  • Su afán por destacar y ponerse siempre por encima de las demás cueste lo que cueste la lleva a perder amistades y a manifestar una conducta pasivo-agresiva muy desconcertante.
  • Intentará que otras mujeres se conviertan en sus «súbditas» para así hacerse más fuerte. De esta forma irá terminando con la autoestima y moral de aquellas que considera rivales.

Como podemos observar, esta actitud es muy nociva. Hace mucho daño a las personas que tan solo han tenido la desgracia de coincidir con ellas. Sin embargo, ¿qué puede llevar a alguien a comportarse así?

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Mujeres con muchas inseguridades

El síndrome de la abeja reina puede causar inseguridades en otras mujeres.

Las mujeres que sufren el síndrome de la abeja reina necesitan pisotear y minar la autoestima de aquellas que consideran sus rivales. Lo hacen porque no se sienten seguras de poder conseguir sus objetivos y ven en ellas un obstáculo para convertirse en las líderes.

Por lo tanto, en realidad, están proyectando sus inseguridades en las demás mujeres. Así que buscan, de una manera bastante desafortunada, obtener la seguridad de la que carecen.

Esto provoca, como ya se ha mencionado, que acaben solas y sin su principal apoyo: otras mujeres. Es importante, por lo tanto, que reflexionen, a ser posible, con ayuda de un psicólogo.

No hay que dejar que influyan en nosotros

Las mujeres con el síndrome de la abeja reina pueden hacer mucho daño a los demás. Si reconoces estas características en alguien cercano, procura tener mucho cuidado. Al principio, parecen inofensivas, pero poco a poco, van introduciéndose en nuestra vida hasta que nos destruyen por completo.

Recuerda que primero debe primar nuestra autoestima. Las críticas destructivas de estas personas son infundadas y están amparadas en sus propias carencias. No debemos darles la oportunidad de que influyan en nuestra salud mental. 

García-Velasco Rubio, O. (2013). El síndrome de la abeja reina. Retrieved from https://dialnet.unirioja.es/servlet/dctes?codigo=96188