Síndrome de apnea obstructiva del sueño en niños

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el biotecnólogo Alejandro Duarte el 7 mayo, 2019
La apnea obstructiva del sueño pueden sufrirla, además de los adultos, los niños. ¿Cómo se aborda este trastorno?

La apnea obstructiva del sueño es considerada un trastorno grave. Por eso, resulta tan preocupante cuando la sufren los más pequeños de la casa. A lo largo de este artículo descubriremos cómo detectar este problema y las diferentes formas de ponerle solución lo antes posible.

Aunque pueda parecer que la apnea obstructiva del sueño no es un trastorno común, según el artículo Consecuencias del síndrome de apnea constructiva del sueño es una condición con una tasa de prevalencia bastante elevada. En el caso de los niños, hasta un 3 % de ellos la pueden sufrir.

¿Qué es la apnea obstructiva del sueño?

Niña cansada por apnea del sueño
En la apnea del sueño, se produce un bloqueo de la respiración durante la noche que interfiere con los patrones de descanso nocturno.

Este tipo de apnea que se produce mientras los niños duermen provoca el cierre parcial o completo de las vías respiratorias. Es decir, mientras están durmiendo, en determinado momento dejan de respirar. Cuando esto ocurre suelen despertarse, lo que altera su sueño provocándoles fatiga y somnolencia durante el día.

Los motivos por los que los niños pueden sufrir este trastorno de la respiración son varios y los vamos a ver a continuación. Sin embargo, es importante que le prestemos mucha atención a este problema que se produce durante el sueño.

  • Hipertrofia adenotonsilar: las glándulas adenoides (tejido situado en la parte alta de la garganta) son demasiado grandes lo que reduce el espacio por el que el aire pasa.
  • Obesidad: el exceso de grasa puede hacer que se acumule en los tejidos blandos que rodean las vías aéreas, provocando un estrechamiento que derive en apnea.
  • Enfermedades neuromusculares: suelen tener como síntoma la pérdida de fuerza muscular que puede provocar apnea del sueño en los niños. Tienen un carácter progresivo.
  • Síndromes craneofaciales: este tipo de malformaciones pueden afectar a las vías aéreas, provocándoles alteraciones y una mayor predisposición a sufrir apnea del sueño.

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Signos y síntomas

Ahora que sabemos algunos de los motivos por los que los niños pueden sufrir apnea del sueño, es importante detectar a tiempo los signos y los síntomas de este trastorno. Para ello, debemos poner en conocimiento del pediatra las siguientes señales que puede que pasemos por alto.

Una de estas señales puede ser roncar. Sin embargo, también los niños pueden presentar sudoración nocturna sin motivo aparente, sonambulismo o terrores nocturnos. Las consecuencias de estos síntomas durante la noche suelen provocar hiperactividad, cefaleas y déficit de atención a lo largo del día.

Niña con apnea del sueño
Ante esta problemática, el niño puede manifestar fatiga crónica y otros problemas del sueño como sonambulismo o terrores nocturnos.

Si los niños dicen que se han despertado sin respirar o que tienen miedo a quedarse dormidos por este motivo, es importante que prestemos atención a la sintomatología que hemos expuesto.

Ponerlo en conocimiento del pediatra ayudará a que se inicie un tratamiento lo antes posible para evitar, como bien indica el artículo Síndrome de apnea del sueño y enfermedades cardiovasculares, otras complicaciones como la presencia de enfermedades cardiovasculares.

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Tratamiento de la apnea del sueño

Dependiendo de lo que esté provocando la apnea del sueño se optará por un tratamiento u otro. En el caso de que la causa sea la obesidad, se le brindará al niño una dieta específica destinada a bajar peso. Si esto no resuelve el problema o el niño es incapaz de perder peso se barajarán otras opciones.

  • CPAP: es un dispositivo que evita el colapso de las vías aéreas durante la noche. Para ello, el niño debe dormir con una especie de mascarilla que estará conectada a través de un tubo. Lo que ejerce es una presión positiva en las vías respiratorias.
  • Boquilla: es otra opción y se trata de un dispositivo o aparato bucal que mantiene la garganta abierta gracias a que llevan la mandíbula hacia delante provocando esa apertura. Esto evita, también, los ronquidos.
  • Cirugía: en los casos más severos puede optarse por la cirugía (aunque no es lo habitual). Esta puede centrarse en la mandíbula, el cuello o extraer tejido en el caso de las glándulas adenoides.

Todas estas opciones mitigan la sintomatología que hemos expuesto anteriormente y evitan que los niños vean mermada su calidad de sueño debido a que dejan de respirar de forma inconsciente durante la noche.

Recordemos que este trastorno puede derivar en problemas cardiovasculares e, incluso, la muerte súbita. Por ello, un tratamiento adecuado lo antes posible resulta imprescindible para evitar que su salud se vea comprometida.

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