Síndrome de Boerhaave o perforación del esófago

María Vijande 15 agosto, 2018
El síndrome de Boerhaave es la más seria y con el mayor riesgo mortal de todas las perforaciones del aparato digestivo. Una perforación esofágica consiste en el desarrollo de un orificio en el esófago originado por diferentes motivos.

El síndrome de Boerhaave es la causa más grave de perforación esofágica, presentando una tasa de mortalidad muy elevada. Una perforación esofágica consiste en el desarrollo de un orificio en el esófago originado por diferentes motivos. La mayoría se producen tras una endoscopia terapéutica, seguida de las perforaciones espontáneas.

Es la más seria y con el mayor riesgo mortal de todas las perforaciones del aparato digestivo. La tasa de mortalidad oscila entre el 15-25% en los casos tratados antes de las 24 horas del inicio del cuadro y el 40-50% si se tratan después.

El síndrome de Boerhaave, conocido también como perforación esofágica espontánea o rotura postemética del esófago es, por lo tanto, una de las maneras en las que puede producirse este grave problema.

Motivos y síntomas del síndrome de Boerhaave

Esófago

Los motivos principales por los que puede producirse el Síndrome de Boerhaave son los siguientes:

  • Aumento brusco de la presión abdominal durante el vómito o el parto.
  • Convulsiones o tos.
  • Risa prolongada.

En un 90% de los casos, se rompe la pared esofágica posterolateral izquierda a unos dos o tres centímetros de la unión gastroesofágica. Los síntomas que presenta el síndrome de Boerhaave son la denominada triada de Mackler y consistente en:

  • Vómitos.
  • Dolor torácico.
  • Enfisema subcutáneo.

Sin embargo, esta combinación de síntomas no siempre resulta fácilmente identificable. Puede llegar a ser difícil de diagnosticar a los pacientes que los presentan. El diagnóstico diferencial esencial se realiza con otros desórdenes cardiorrespiratorios como pueden ser:

  • Pericarditis (inflamación del pericardio, la membrana que bordea el corazón).
  • Infarto de miocardio.
  • Neumotórax espontáneo.
  • Neumonía.

La falta de una presentación típica y un paciente descompensado son responsables de la falta de diagnóstico y las demoras en el tratamiento.

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Pruebas de diagnóstico

En la mayoría de los pacientes, el procedimiento por imágenes inicial para diagnosticar el Síndrome de Boerhaave, es la radiografía del tórax. Aunque los estudios con contraste hidrosoluble han resultado más certeros en cuanto a las perforaciones del esófago inferior. Por lo que son muy recomendados para confirmar el diagnóstico.

Cabe mencionar que suelen reportase resultados falsos negativos en el 10-66% de los pacientes de Síndrome de Boerhaave.

Puede surgir confusión en la interpretación. Esto es debido a que las colecciones de sustancia de contraste en el plano submucoso indiquen una rotura contenida. En estos casos el tratamiento se demora, lo que puede acarrear terribles consecuencias para los pacientes.

Gracias a los avances en tecnologías, la tomografía computarizada con contraste oral se ha vuelto más popular revelando hallazgos realmente útiles. Los hallazgos más importantes han sido:

  • Colecciones de aire periesofágico o paraaórtico.
  • Filtración libre de contraste fuera del esófago.
  • El neumomediastino.
  • El neumotórax.

En determinados pacientes, además, para el diagnóstico del síndrome de Boerhaave, es necesaria una combinación de técnicas diagnósticas.

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Tratamiento del síndrome de Boerhaave

Ha sido la rareza del problema la que ha evitado que se haya podido ganar experiencia con el manejo de un gran número de pacientes. Los enfoques no quirúrgicos, como pueden ser tratamientos de endoprótesis cubiertas, sólo son aplicables en situaciones muy específicas. La mayoría de los autores recomiendan la cirugía inmediata en los casos de Síndrome de Boerhaave.

En la mayoría de los casos, se está de acuerdo en que los objetivos de los tratamientos enfocados al síndrome de Boerhaave son:

  1. En primer lugar, la prevención de mayor escurrimiento por la perforación.
  2. Seguidamente, la eliminación de la infección.
  3. Desbridamiento del tejido desvitalizado y lavado.
  4. Por último, drenaje amplio del mediastino y pleura infectados.

Las complicaciones intratorácicas son las que producen el mayor riesgo para los pacientes que padecen el síndrome de Boerhaave. Es importante tener en cuenta que la nutrición, así como los cuidados intensivos y el apoyo radiográfico son elementos de gran importancia en los centros especializados para el manejo de estos pacientes.

Igualmente, destacan el tamaño y localización de la perforación como determinantes para una eficaz recuperación del paciente. También la edad, la contaminación del mediastino y cavidades pleurales.

Hay que tener siempre en cuenta que el tratamiento quirúrgico es controvertido. El tiempo transcurrido desde el inicio del cuatro hasta el diagnóstico, es uno de los factores decisivos a la hora de evitar el mayor porcentaje de riesgos posible.

Bibliografía

María Vijande

Estudiante de Farmacia y curiosa a tiempo completo. Lectora, música y deportista a tiempo parcial. Y ya, que definir es limitar!

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