Síndrome de Alagille: enfermedad genética que afecta al hígado y al corazón

Edith Sánchez · 12 octubre, 2018
La mayoría de las personas afectadas por el síndrome de Alagille pueden llevar vidas normales y productivas. Solo en una minoría de casos hay complicaciones severas.

El síndrome de Alagille también es conocido con los nombres de síndrome de Alagille-Watson o displasia arteriohepática. Se trata de una enfermedad genética que afecta al corazón, al hígado y a otros órganos. Los primeros síntomas se manifiestan durante la infancia.

Esta enfermedad fue descrita por primera vez en 1969 por el pediatra francés Daniel Alagille. Actualmente se estima que afecta a 1 de cada 70.000 niños nacidos. Sin embargo, algunos autores consideran que su prevalencia puede ser de 1 entre cada 30.000 nacidos.

El nivel de gravedad del síndrome de Alagille es muy variable. Mientras en algunos pacientes los síntomas pasan desapercibidos, en otros genera graves condiciones de salud, que pueden llevar a un trasplante de corazón o de hígado.

¿Qué es el Síndrome de Alagille?

El síndrome de Alagille es una enfermedad que afecta varios órganos. Entre ellos, el corazón, el hígado, la columna vertebral, la cara, los ojos, los vasos sanguíneos y los riñones. En principio fue llamado escasez sindrómica de los conductos biliares.

Este trastorno es causado por la mutación en un gen llamado JAGGED1 o en el gen NOTCH2. Hasta el 94% de los casos corresponden a la mutación del JAGGED1, mientras que solo entre el 1 y 2% tienen que ver con el NOTCH2. En los demás casos se ignora la causa.

Lo más característico en el síndrome de Alagille es que los pacientes presentan enfermedades hepáticas que son causadas por una disminución en el número de los conductos biliares.

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Causas

El gen JAGGED1 se encuentra en el cromosoma 20. Este controla la formación de una proteína llamada JAG1. Por su parte, el gen NOTCH2 está en el cromosoma 1. Cuando se produce la mutación en estos genes, se altera el núcleo celular.

Todo esto lleva a que se activen otros genes que inciden directamente en el crecimiento y desarrollo de varios órganos del cuerpo. Principalmente del cerebro, el hígado, el esqueleto y los riñones. Actualmente la ciencia ignora por qué la mutación genera esos efectos.

El síndrome de Alagille es hereditario dominante. Cuando uno de los padres tiene la enfermedad, también tiene un gen normal y uno mutado. Por lo tanto, sus hijos tienen un 50% de posibilidades de heredar la enfermedad. En el 20% de los casos el síndrome es causado por una nueva mutación.

Características clínicas

Gracias a las investigaciones adelantadas desde 1969, se ha podido establecer que en el síndrome de Alagille se presentan cinco anormalidades básicas. A este conjunto de anomalías se les llama “criterio clásico” y a partir de este se formula el diagnóstico. Los componentes del criterio clásico son:

  • Enfermedad hepática. Está presente en aproximadamente el 95% de los casos.
  • Enfermedad cardíaca. Se presenta en alrededor del 90% de los pacientes afectados.
  • Manifestaciones oftalmológicas. Están presentes en un porcentaje que va del 76% al 95% de los pacientes.
  • Anormalidades esqueléticas. En alrededor del 80% de los pacientes se observa una conformación de las vértebras llamadas “alas de mariposa”.
  • Características faciales específicas. Son leves, pero reconocibles. Básicamente incluyen una frente prominente, ojos hundidos, nariz recta con punta bulbosa, etc.

También es usual que haya afectación vascular, afectación renal, retraso en el crecimiento, afectación pancreática y dificultades de aprendizaje.

La disminución del número de los conductos biliares se considera un patrón fundamental en el síndrome de Alagille. Los síntomas típicos incluyen ictericia, manchas en los ojos y xantelasmas (pequeños tumores grasos alrededor de los párpados).

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Diagnóstico y pronóstico

El síndrome de Alagille se diagnostica mediante un examen clínico exhaustivo, pruebas sanguíneas y otras pruebas especiales. Lo usual es que cuando haya sospecha de la enfermedad, se ordene, en principio, un examen de sangre y otro de orina.

Estos exámenes permiten medir la cantidad de bilirrubina en la sangre. Así mismo ofrecen información sobre el funcionamiento del hígado y de los riñones. Es usual que también se ordene una ecografía del hígado y los riñones y una biopsia de hígado.

La biopsia de hígado se hace con aguja y permite saber si hay escasez de conductos biliares. Lo habitual es que también se hagan radiografías, exámenes de corazón y análisis oculares. Es posible detectar la mutación de los genes mediante un examen de sangre.

La mayoría de los pacientes con síndrome de Alagille pueden llevar una vida prácticamente normal. Solo si hay problemas cardíacos o hepáticos severos las expectativas de vida puede acortarse.