Síndrome de Klinefelter

María José 9 noviembre, 2017
El síndrome de Klinefelter es un trastorno genético, caracterizado por la existencia de un cromosoma Y, y dos o más cromosomas X.

El síndrome de Klinefelter se trata de una alteración genética que afecta a los cromosomas sexuales. Se caracteriza por la presencia de uno o más cromosomas X supernumerarios (“de más”) en individuos genéticamente masculinos. Estos individuos poseen, entonces, 47 o más cromosomas.

Cerca del 75% de los casos, el cariotipo de estas personas es 47XXY, existiendo un cromosoma X adicional. En algunos casos, raros, puede haber más cromosomas X (48XXXY o incluso 49XXXXY) e incluso existe la posibilidad de mosaicismo.

Los mosaicismos se caracterizan por la presencia de dos o más líneas celulares con diferencias genéticas. Es decir, que mientras que una parte de sus células serán normales (46XY), otra parte estará afectada (47XXY). En estos casos, las manifestaciones clínicas típicas del cuadro son más leves.

Por tanto, aunque estas personas son genéticamente varones, la presencia de más de un cromosoma X genera alteraciones

Cromosomas sexuales en condiciones normales

Cromosomas sexuales en condiciones normales

En condiciones normales, todas las personas tenemos 23 pares de cromosomas. De estos, 22 se corresponden con los autosomas o cromosomas no sexuales, y el par restante es el par sexual. Los cromosomas sexuales, heredados uno del padre y uno de la madre, determinan el sexo genético de las personas. De este modo:

  • La presencia de dos cromosomas X (46XX), determina que el sexo genético sea femenino. Se desarrollarán entonces caracteres sexuales primarios y secundarios femeninos.
  • La presencia de un cromosoma Y (46XY), determina que el sexo genético sea masculino. Esto implica el desarrollo de caracteres sexuales tanto primarios, como secundarios, masculinos.

¿No lo sabías? Origen genético del sexo: los cromosomas sexuales X e Y

¿Qué ocurre en el síndrome de Klinefelter?

Para entender qué ocurre en el síndrome de Klinefelter, se debe repasar la división celular de las células reproductoras (gametos). Este proceso recibe el nombre de meiosis, y se produce en dos fases, denominadas meiosis I y meiosis II. El objetivo final es que se produzcan células hijas con la mitad de carga genética que tenían las células originales.

De este modo, partimos de una célula madre con 23 pares de cromosomas. Tras la meiosis I, da lugar a dos células hijas con 23 cromosomas cada una. Cada una de estas dos células, tras la meiosis II, dará lugar a su vez, a otras dos células con 23 cromosomas.

Por tanto, de una célula madre diploide se obtienen cuatro células hijas haploides. Partiendo de esto, es fácil entender cómo cada par de cromosomas se forma a expensas de los dos progenitores.

¿Cómo se produce entonces una célula con cromosomas “de más”?

  • En la mitad de los casos (50% aporximadamente), se produce un fallo durante la meiosis I o II materna. Esto genera gametos femeninos con dos cromosomas X, en lugar de uno. Así, si uno de estos es fecundado por un espermatozoide, se producen las células 47XXY.
  • En más de un 40% de los casos, ocurre lo mismo en los gametos paternos. Una célula XY fecunda la célula materna portadora de un único cromosoma X, dando lugar al 47XXY.
  • En otros casos, el error se produce una vez que la fecundación se ha producido. Este es el mecanismo que explica los mosaicismos.

Manifestaciones clínicas del síndrome de Klinefelter

Manifestaciones clínicas del síndrome de Klinefelter

Las manifestaciones clínicas del síndrome varían de un individuo a otro.

Aspecto físico

  • Talla elevada en edad adulta, con extremidades largas y, en algunos casos, tórax pequeño.
  • Ginecomastia unilateral o bilateral, que suele comenzar en la adolescencia
  • Leve dismorfía facial.
  • Escasez de vello facial y en el resto del cuerpo, consecuencia de la baja concentración de testosterona.
  • El vello púbico sigue una distribución típicamente femenina. Los testículos y el pene suelen ser de menor tamaño que el habitua En algunos casos, se produce incluso criptorquidia (no descenso de los testículos).

Alteraciones que acompañan al cuadro

Quizá la manifestación más relevante en este aspecto sea el hipogonadismo hipergonadotrópico. En otras palabras, los testículos no son funcionales, o lo que es lo mismo, estos producen una mínima o incluso nula cantidad de testosterona. Los espermatozoides producidos tampoco son viables, lo que en la vida adulta se traduce en problemas de infertilidad.

Con “hipergonadotrópico” se hace referencia a que la concentración de gonadotropinas liberadas en la hipófisis está elevada. Las gonadotropinas son hormonas hipofisarias que, al llegar a los testículos, inducen la liberación de testosterona. Una vez alcanzado el nivel de testosterona, es esta la que frena la liberación de gonadotropinas en la hipófisis.

En el síndrome de Klinefelter, el testículo no responde produciendo y liberando testosterona. Por tanto, las gonadotropinas continúan liberándose a la sangre.

El hipogonadismo se traduce en infertilidad y niveles bajos de libido en la edad adulta

De interés: Epigenética: qué es y qué implicaciones tiene

Otros alteraciones

Posiblemente exista un retraso en la adquisición del lenguaje y en el proceso de la lectoescritura. Aun así, muchas personas con este síndrome tienen un coeficiente intelectual (CI) normal. Entre otras alteraciones, se encuentran la depresión y la falta de autoestima, las cuales son reactivas al síndrome de Klinefelter.

Diagnóstico

Diagnóstico

El diagnóstico es difícil. Suele realizarse durante la adolescencia, siendo especialmente llamativa la aparición de vello corporal en axilas y pubis sin desarrollo de los testículos.

Al igual que en otras enfermedades, el diagnostico requiere de una entrevista con el paciente, evaluación de la historia clínica y exploración física. Posteriormente, en una analítica pueden verse niveles bajos de testosterona y elevados de gonadotropinas. A partir de una muestra de sangre se puede realizar un estudio genético en busca de la anomalía cromosómica.

¿Qué tipo de tratamiento requiere?

No existe ningún tratamiento que pueda modificar la genética del niño. Se puede emplear testosterona como tratamiento hormonal sustitutivo, ya que, este ayuda al desarrollo del niño, y por otro lado, evita el desarrollo de posibles problemas (osteoporosis, oteopenia).

Los niños con el síndrome de Klinefelter pueden beneficiarse de ayuda como el apoyo escolar y la logopedia. Por otra parte, es también muy importante el apoyo familiar y del entorno, dada la alta tasa de problemas de autoestima que desarrollan.

¿Pueden tener hijos?

Sí, las personas con el síndrome de Klinefelter sí pueden tener hijos. Si bien es muy difícil que los tengan de manera “natural”. Se ha comprobado que los niños nacidos mediante este método presentan una dotación cromosómica totalmente normal.

Dados los problemas de infertilidad y de disfunción eréctil propios del cuadro, los métodos in vitro son la mejor opción. Tras realizar una biopsia testicular, se seleccionan los espermatozoides sanos y viables. A continuación, se realiza la fecundación in vitro del óvulo, y su posterior implantación en el útero materno.

María José

Estudiante de 5º de Medicina y Alumna Interna del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Salamanca. Con la nariz siempre metida en averiguar cómo y por qué ocurren las cosas.

Ver perfil
Te puede gustar