Síndrome de Sjögren

El síndrome de Sjögren no es grave pero es crónico, por lo que conviene tener en cuenta una serie de recomendaciones para que no afecte a nuestro día a día

El síndrome de Sjögren es una enfermedad autoinmune que afecta a las células exocrinas que son aquéllas encargadas de secretar líquidos como saliva, lágrimas, secreciones de la laringe y de la tráquea y secreciones vaginales, cuya función es lubricar e hidratar las mucosas. Como consecuencia, el principal síntoma es la sequedad.

Los síntomas más comunes son la sequedad de ojos y boca, que suponen ardor en ojos, dificultad para deglutir, ronquera, pérdida del gusto y úlcera bucales. Pero también puede aparecer sarpullido, piel seca, resequedad vaginal, dolor articular y muscular, sensación de hormigueo en extremidades y fatiga.

Es una enfermedad lenta y muchas veces pasan años desde la aparición de los primeros síntomas y el diagnóstico. Es mucho más habitual en mujeres que en hombres, sobre todo a partir de los 40 años. Es frecuente que la paciente sufra otra enfermedad autoinmune asociada como puede ser lupus o artritis reumatoide.

El diagnóstico no es fácil pues no hay ninguna prueba que nos indique la presencia de la enfermedad. El médico se basará en los síntomas, pruebas de imagen, análisis e historia clínica para realizar el diagnóstico.

Consejos para tratar los síntomas

El tratamiento es diferente para cada paciente, dependiendo de los órganos afectados y de los síntomas de cada uno, pero hay una serie de recomendaciones básicas:

– Para tratar la sequedad de ojos puede utilizarse lágrimas artificiales, ungüentos y antiinflamatorios.

– Para tratar la sequedad de boca se recomienda masticar goma de mascar o chupar caramelos, beber pequeños y continuos sorbos de agua y usar un bálsamo labial para evitar que se sequen los labios.

– Evitar los ambientes secos, aire acondicionado, ventiladores, calefacción por aire, lugares con viento, polvo, humo de tabaco, etc.

Son recomendables los humidificadores por la noche.

– Llevar gafas oscuras para proteger los ojos del viento y del sol.

– Evitar el consumo de alcohol (incluidos los colutorios), el tabaco, los alimentos picantes, calientes, secos, pegajosos y azucarados.

– Usar jabón neutro y aplicar aceites e hidratantes naturales tras el baño.

Se debe conocer los fármacos que agravan la sequedad como con los antihistamínicos (usados para la alergia), diuréticos, antidiarreicos, antihipertensivos, antidepresivos y ansiolíticos.

La enfermedad de Sjögren no es una enfermedad grave pero si es crónica y puede resultar muy molesta, por ello, los afectados deben habituarse a seguir las recomendaciones básicas que hemos enumerado para evitar que afecte en demasía a su vida cotidiana.

Imagen cortesía de Adrian Clark

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