Síndrome de Wendy en las madres: ¿eres una de ellas?

Thady Carabaño · 28 enero, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Bernardo Peña el 20 diciembre, 2018
Las madres con síndrome de Wendy sobreprotegen y no dejan crecer a sus hijos. Estos niños en el futuro se convertirán en adultos con el síndrome de Peter Pan.

El síndrome de Wendy en las madres es otra forma de describir a la madre sobreprotectora. Su nombre surge de la famosa novela Peter Pan, que escribió James Matthew Barrie en 1904. En la novela de Barrie, el personaje de Wendy cuida de sus hermanos, de los niños perdidos y de Peter Pan. Es la madre de todos.

Más o menos de la misma forma funciona el síndrome de Wendy en las madres. La etiqueta se aplica tanto a la mujer que se convierte en madre de su pareja, como a la madre que no deja que los hijos asuman ninguna responsabilidad.

Orígenes del término ‘síndrome de Wendy’

Pareja discute delante de hijo.
Las madres «Wendy» tratan de sobreproteger el entorno de sus hijos.

En 1983, el psicólogo norteamericano Dan Kiley acuñó el término ‘síndrome de Peter Pan’ para definir a las personas que se niegan a crecer. Al año siguiente, empleó el término ‘síndrome de Wendy’ para aquellas personas que se comportan como madres o padres tanto de su pareja como de las demás personas importantes de su entorno. La existencia del síndrome no está avalado por la psicología científica, pero es común en psicología popular.

El síndrome de Wendy describe a las madres que pretenden solucionar todos los problemas de los hijos y mantener a salvo de cualquier sufrimiento y frustración. Por lo general, una madre Wendy tiende a criar a un hijo Peter Pan.

No deja de ser interesante que hasta hace pocas décadas, se valoraba que la mujer sobreprotegiera a su marido y a los hijos. Desde que la mujer asumió nuevos roles, se considera una conducta que puede tener consecuencias negativas tanto para los hijos como para la mujer, aunque culturalmente todavía sea la norma en muchas sociedades.

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Las mujeres con síndrome de Wendy

Las madres con este trastorno velan porque sus hijos no sufran por ninguna circunstancia adversa. En esencia, es lo que todas las madres queremos para los hijos. El problema aparece cuando se convierte en una conducta extrema, incluso obsesiva. Tienen tanto miedo a que los hijos sufran, que los convierten en personas dependientes, temerosas e inseguras.

Las personas que sufrieron carencias afectivas durante la niñez parecen ser más propensas a sobreproteger. Puede que se criaran en familias con un padre ausente. También pueden ser madres solteras. Quieren evitar a toda costa que sus hijos sufran por falta de atención, abandono o rechazo.

Como resultado, se vuelcan en los hijos. Son madres que asumen todas las responsabilidades. Tienen la necesidad de ser consideradas imprescindibles. No suelen tener tiempo para sí mismas.

Conductas típicas del síndrome de Wendy en las madres

Madre sosteniendo a su bebé mientras escribe en el portátil en la cocina.
Alejar a los niños de determinados entornos, o evitar que tomen responsabilidades son algunas características de este tipo de madres.

Si te sientes identificada con alguna de las situaciones que describimos a continuación, quizá padezcas el síndrome de Wendy. Reconocer que te extralimitas en el cuidado de los hijos puede ser el primer paso hacia la solución.

  • Asumes todas las tareas del hogar. Eres incapaz de delegar responsabilidades en tus hijos.
  • Intentas evitar a tus hijos toda frustración. Te dejas ganar en los juegos, complaces todos los caprichos o les haces los deberes.
  • En tu afán por agradar a tus hijos, renuncias a tus propias necesidades o sueños.
  • Eres capaz de hacer sacrificios irracionales por tus hijos. Crees que el amor es sacrificio.
  • Evitas discutir o regañar a tus hijos, puedes ser excesivamente permisiva.
  • Evitas que los hijos asuman decisiones, por pequeñas que sean.

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Cómo superar el síndrome de Wendy

La mujer con síndrome de Wendy necesita asumir todas las responsabilidades y controlarlo todo. Está segura de que, protegiéndolos, sus hijos podrán ser felices y exitosos. Reconocer que se tiene un problema nunca es fácil, pero es el primer paso para tener relaciones más sanas.

Si estás agotada porque tus hijos ya tienen una edad suficiente como para tener responsabilidades que no asumen, quizá haya algo que replantearse y cambiar. La ayuda de un psicólogo o de un terapeuta familiar puede ser muy eficaz.

Si crees que padeces el síndrome de Wendy, es posible que necesites herramientas para mejorar tu autoestima, aprender a delegar responsabilidades y a confiar en la capacidad del otro para tomar decisiones sin tu intervención. Tus hijos necesitan crecer.

  • Parker, G; Lipscombre, P. (1981). Influencia de la sobreprotección maternal. [Influences on Maternal Overprotection] 138, 303-311.
  • Ortiz, P; Nataly, F. (2013). La sobreprotección infantil y su incidencia en el desarrollo emocional de los niños de 3 a 4 años de edad de educación inicial del centro de desarrollo infantil “mi casita de campo” del canton ambato provincia de tungurahua.